Las Navidades en España eran algo completamente diferente a lo que Marie estaba acostumbrada en Mónaco. Cada año, la familia Sainz Leclerc solía alternar entre pasar la Navidad en Mónaco y disfrutar de la calidez de la casa de la familia Sainz en Madrid. A Marie le encantaba esta tradición, ya que le permitía vivir las festividades españolas en su totalidad, algo que siempre la emocionaba. No solo era una oportunidad para abrazar las costumbres españolas, sino también para perfeccionar su español, algo que, aunque dominaba, siempre le resultaba más divertido al estar rodeada de sus tíos, abuelos y primos.
El clima en Madrid era mucho más frío que en Mónaco, y el aire de las calles se sentía fresco, pero lo que más destacaba en la ciudad durante esas fechas era la atmósfera navideña que envolvía cada rincón. Las luces decoraban las avenidas, el aroma a castañas asadas se colaba por las ventanas, y las tiendas se llenaban de compradores apresurados en busca de los últimos regalos.
— ¡Mira qué bonitas están las calles, papá!.— exclamó Marie, mientras se asomaba por la ventana del coche, con los ojos brillando al ver las luces de Navidad que adornaban la Gran Vía.
Carlos, sonriendo, miró por el retrovisor y respondió.
— Madrid es espectacular en Navidad. La ciudad tiene algo especial, ¿verdad?
Charles, que ya se estaba acostumbrando a las costumbres españolas, se unió a la conversación.
— Sí, me encanta cómo se vive aquí la Navidad, es como si todo estuviera más iluminado, más vivo. Y las cenas... ¡No sé si mi estómago está listo para tanto!
Marie rió, mientras su padre Carlos le lanzaba una mirada cómplice.
— Estás hablando como un auténtico español, mon ange. ¡Es imposible resistirse a la comida!
Una de las cosas que más adoraba Marie de pasar la Navidad en España era la cena de Nochebuena. La preparación comenzaba temprano, y el bullicio de la familia en la cocina era casi tan importante como los platos que se servían.
La abuela de Carlos, con su habilidad para la cocina, preparaba los platos más deliciosos. Las mesas estaban llenas de mantecados, turrones, polvorones, y lo mejor de todo, el cordero lechal, que, según la tradición familiar, no podía faltar en la cena de Nochebuena.
— ¡Venga, todos a la mesa!— gritó la abuela de Carlos, desde la puerta de la cocina, con la voz llena de alegría. Los tíos y primos de Marie ya se sentaban ansiosos alrededor de la mesa, riendo y conversando.
Marie, que había aprendido desde pequeña a disfrutar de las tradiciones de la familia, miró con expectación los platos que se colocaban sobre la mesa.
— ¡Qué rico huele todo! ¿Puedo ayudar a poner los turrones, papá Char?
— Claro, cariño, ponlos tú, que te van a gustar mucho. Tienes que probar el de chocolate con almendra, es el favorito de todos.— le dijo el monegasco, sonriendo.
Carlos, al ver la mesa llena de comida, se echó atrás en la silla, disfrutando del momento.
— Ya estamos listos, como siempre, para comer hasta el amanecer. ¡Eso sí, no olviden que mañana por la mañana hay que levantarse temprano para la Misa del Gallo!
La familia se sentó a la mesa, y como era tradición, comenzaron a compartir historias, a reír, y a brindar por un año más juntos.
— Felices fiestas, familia.— dijo Carlos, levantando su copa.
— Felices fiestas, papá.— respondió Marie, sonriendo.
Mientras cenaban, los primos de Marie bromeaban y contaban anécdotas de la infancia. Marie se sentía rodeada de tanto amor y calidez que no podía evitar sentirse agradecida por estar ahí, compartiendo esos momentos con la familia que siempre había apoyado sus sueños.
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❝𝐒𝐮𝐬𝐮𝐫𝐫𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐀𝐦𝐨𝐫❞
FanfictionMarie Sainz Leclerc era un nombre que resonaba con fuerza en el mundo del automovilismo. A sus dieciocho años, la joven piloto no solo llevaba en sus venas la pasión por las carreras, sino también el legado de dos de los nombres más aclamados de la...
