[\] SETENTA Y TRES

2.1K 162 73
                                        


S E T E N T A Y T R E S
[•••]

El embarazo avanzaba con rapidez, o al menos así lo sentía Mia

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El embarazo avanzaba con rapidez, o al menos así lo sentía Mia. Los días parecían un borrón de cambios físicos, emocionales y logísticos, pero sobretodo emocionales.

A pesar de los altibajos, tanto ella como Spencer navegaban juntos por esta nueva etapa, adaptándose a cada nueva sorpresa que traía el pequeño o pequeña Reid en camino.

Los tan mencionados antojos, dioses eran realmente otra cosa de la cual se preocupaba, pues nunca en la vida pensó que una pequeña vida en su interior la haría querer comer cosas de las que nunca había sentido agrado.

Un claro ejemplo fueron las ostras: Mia Reid nunca había sido fan de las ostras, pero al parecer ahora las necesitaba... por lo menos tres veces a la semana, y claro su esposo trataba de convencerla diciéndole los sin fin de propiedades vitamínicos que le aportarían a ella y su bebé.

Dolcezza, necesito donas. Pero no cualquiera. Las de fresa con chispas de chocolate de esa panadería en el centro —dijo Mia un martes por la noche mientras se acomodaba en el sofá con una manta.

Simplemente eso bastó para el prodigio, a penas escuchaba aquellas palabras dejaba de hacer lo que fuese que estaba haciendo y cumplía con lo que necesitaba su esposa y bebé.

—Claro. ¿Algo más?—Le preguntó, apartando el libro que tenía en las manos, mientras alzaba su vista hacia la castaña.

La castaña hizo una pequeña pausa dramática, pensando al menos por unos minutos.

—Un frappé de vainilla. Con crema batida— Añadio, y solo podía sentir como su estómago comenzaba a demandarle lo que pedía y como su boca comenzaba a salibar— Y si tienen cerezas, que le pongan una encima.

Spencer entonces asintió, acercándose al sofá para  dejar un pequeño beso sobre los cabellos de la italiana.

—Voy en camino.

—Eres el mejor esposo del mundo, ¿te lo he dicho hoy? —bromeó y debería de haber sido una broma, pero por aquella nubosidad de hormonas y emociones sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Solo cinco veces. Pero siempre es bueno escucharlo otra vez —respondió Spencer con una pequeña sonrisa antes de salir.

[•••]

Además de cumplir cada uno de sus antojos -incluso los más inusuales, como un sándwich de mantequilla de maní con pepinillos- Spencer había tomado la responsabilidad de leer todo lo que encontraba sobre el embarazo, el parto y la crianza de un recién nacido.

Aunque bueno, los había releído ya que sabía muchas cosas desde antes, cuando JJ estaba esperando a su primer bebé y ahijado de Spencer, el genio había leído muchos libros, pero ahora era su bebé, debía de estar mucho más preparado.

𝐄𝐥𝐲𝐬𝐢𝐚𝐧 - 𝐒𝐩𝐞𝐧𝐜𝐞𝐫 𝐑𝐞𝐢𝐝.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora