#Elysian
-Bien, eso es una expresión más o menos ... Humana.
En donde Spencer Reid se encuentra intrigado por su nueva compañera Mia Belucci.
O en donde Mia Belucci encuentra una extraña comodidad con Spencer Reid.
Inicio: 28/10/2024
Termino: 02...
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Inspira, mantén y espira, eso era lo que se repetía mentalmente ante cada opresión, pero su mente no podía concentrarse en nada más que la gruesa virilidad de Spencer Reid entrando y saliendo de su interior.
Sus manos arañaron la espalda del genio, el que había separado las bonitas piernas de la castaña, para que así esta pudiese recibirlo, aun así no era suficiente, nunca parecía ser suficiente.
Y mucho menos cuando los dientes de Spencer mordisqueaban las partes más sensibles del cuerpo de la joven italiana.
Un profundo jadeo salió desde lo más profundo del ser de la psicóloga, su espalda se árqueo contra el pecho del genio, cuando una nueva ola de placer la inundó por completo, Spencer retiró sus caderas suavemente para solo hacerla esperar y eso claramente no le gustaba.
Por eso mismo, las piernas de Mia se habían enredado al rededor de la cadera del genio, no le permitiría apartarse, eso eso pudo provocar una risa por parte del más alto.
—No te atrevas a reír— Le amenazo, mientras sus manos recorrieron el cuerpo ligeramente sudoroso de su novio— solo te gusta provocarme.
—Me gusta más que solo provocarte cara mía.
Aquel apodo fue susurrado en el oído de la castaña, quizás eso fue suficiente para ella, ya que con algo de fuerza logró invertir sus posiciones y ahora ella estaba arriba y tenía el control.
—No juegas limpio Dolcezza— dos podían jugar aquel juego, pues en cuanto su nueva posición había cambiado la castaña se sintió con más poder.
Y Spencer no pudo responder con honestidad ante tal acusación ya que la castaña tenía mucha razón en sus palabras, solamente las caricias que dejaron en la figura de su novia eran lo que estaban en la cabeza del genio justo ahora.
La italiana colocó ambas manos sobre el pecho del doctor, sintiendo esta vez su gruesa y latente virilidad en su interior por completo, una sensación de plenitud la llenó e inundó por completo. Y una oleada de pensamientos indecentes la obligó inundaron.
Aunque nunca los había tenido con claridad, no cuando Spencer Reid, aquel genio de la UAC la acariciaba y tocaba de aquella manera, no cuando la amaba de la forma que lo hacía, o como la llenaba de la forma que lo hacía, Mia Belucci amaba cada una de las facetas del genio, y solo quizás su faceta sexual le gustaba solo un poquito más.
Las gentiles manos del castaño quedaron en la cadera de la joven, marcando aquel ritmo placentero para ambos, su mirada bajando ligeramente en ocasiones hacia aquella parte en la que estaban unidos, y en donde parecía perder la cordura.