Capítulo 51: Night Light

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Murdoc decidió hacer una parada en la casa en la que creció con Miles.

De todas maneras, le quedaba de camino.

Desde que la casa en la que pasó sus primeros 7 años había sido destruida y fue incapaz de verla, le pareció que era apropiado.

Ese lugar estaba lleno de recuerdos, recuerdos felices y tristes, toda una vida.

La casa todavía estaba a su nombre, no quiso venderla.

Aún así, había vendido la casa en la que vivía Lolly, porque no sentía nada por ella.

Le sorprendió que Lolly le dejase la casa, quizá fue su forma de compensarle por todo.

Ella debe haber pensado que dejársela a él, era prácticamente como dejársela a Noodle. Lo cual, honestamente no era ninguna mentira.

Se sintió nostálgico después de cambiar su apellido oficialmente, así que le entraron ganas de recordar los buenos tiempos.

Mentiría si dijera que todo estaba tal como lo dejó.

Cuando se fué, dejó su casa, no su hogar. Su hogar era Miles, así que ese ya no era un hogar para él.

¿Lo que tenía ahora se podía considerar un hogar?

Pensó en Noodle, pensó en sus hermanos y... Pensó en Stuart.

Eso fue increíblemente vergonzoso, pero pensó en él, porque el hogar es el lugar en dónde te espera aquello que amas.

Si le preguntaran cómo es que se enamoró, Murdoc tendría que quedarse callado, porque no tenía la menor idea.

Entró a la casa después de divagar unos minutos en la entrada.

Al pasar, era como si recordara cada pequeña cosa que había pasado allí.

Las marcas de pelota en las paredes hechas por él y sus hermanos, las marcas de los dientes de leche de Noodle en la mesa, la mancha carbonizada en el papel tapiz de la cocina de cuando Miles intentó cocinar...Podía recordarlo todo.

Era como si pudiera ver todo ocurriendo en vivo y en directo, como si todo pasara otra vez.

Vió a la pequeña Noodle gateando por el pasillo y al comenzar a alejarse, la vió de pie y caminando por dificultad, todo para terminar viéndola correr, rememorando cada etapa que aquel lugar presenció.

Vió a sus hermanos amontonados y dormidos en la sala, los vió pelear por una pata de pollo en la cocina, los vió correr luego de romper la ventana.

Vió a Miles gritar y dormir, reír y llorar, tocar y bailar.

Lo vió comer a gusto y a regañadientes, lo vió sano y también enfermo.

Lo vió reprendiendolo, lo vió alentandolo y lo vió consolandolo.

Y se vió a sí mismo, dentro de cada situación.

Recordó dónde solía estar cada cosa que se llevó y también las que había tirado.

Recordó cada melodía, cada risa, cada sueño, cada pesadilla, cada llanto.

Cada momento de felicidad y desdicha, todo.

Ese solía ser su mundo, en algún momento ese fue su hogar.

Ahora lo veía distinto y se sintió melancólico.

Amaba tanto a Miles que a veces se olvidaba lo mucho que amaba las otras cosas buenas en su vida.

- Sufrí mucho ¿Eh? - rió.

Pero estaba bien, porque se sentía dichoso mientras recordaba todo.

Murdoc pensó que la vida es una mierda, pero...A veces, también es un regalo maravilloso.

Murdoc suspiró, avergonzado.

Sacó una pequeña cajita que estaba en el armario, escondida detrás de otras cajas.

Nunca lo hablaba con nadie, pero esa era su cajita de cosas preciosas.

Un día de borrachera, Miles le dió la pequeña caja roja de madera que había comprando de algún mercado de baratijas y le dijo que lo amaba y que le regalaba una caja mágica de los deseos.

Murdoc, quien había ansiado tanto tener una familia antes y tenía miedo de perderla, pensaba que podría conservar a las personas a su lado para siempre si mantenía algo de ellos allí.

En la caja, había canicas de sus hermanos y viejas puas de guitarra de Miles.

Con el tiempo, encontró de nuevo la caja ya siendo un adulto, decidió colocar un diente de leche de Noodle a dentro y la conservó como un pequeño tesoro secreto.

Ahora, era vergonzoso, nadie sabía de esa caja. Tenía tanto miedo de que la encontraran en la mudanza si se la llevaba, que la dejó allí bien guardada.

Sin embargo, Murdoc seguía siendo algo supersticioso con las viejas historias de Miles y pensó que de todas maneras había funcionado hasta el momento, así que, valía la pena creer un poco en ello.

Tenía una foto del peliazul que Noodle le había mandado recientemente.

Cuando volvió de Francia, pudo ver qué Noodle le había enviado un mensaje con una foto del peliazul, totalmente despistado y caminando por el pasillo con los cascos puestos.

Murdoc mandó a imprimir la foto, la plastificó y la puso dentro de la cajita.

La cerró y la volvió a esconder, frotándose la frente, incrédulo de sí mismo al hacer algo tan cursi.

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¿Sabían ustedes que el género musical que maneja Laufey es Jazz pop? Amo esta canción, por favor esuchenla 🙏

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