Capítulo 53: In My Bed

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El peliazul estaba cada vez más impaciente.

Estaba llevando bien la espera hasta que sus amigos empezaron a molestarlo con eso.

Desde que ya había dejado de ser un tema muy reciente, Jamie perdió sensibilidad al respecto y empezó a hacer sus comentarios impertinentes en torno a eso.

- Jamie ¿Cuántas veces tengo que pedirte que traigas tu ropa sucia? - reclamó el peliazul.

Jamie se encogió de hombros.

- Puedes esperar toda la vida a tu galán de rodilla crujiente ¿Pero no puedes darme un minuto? De verdad eres injusto. - bufó Jamie.

El peliazul casi lo ataca con la cesta de ropa al escuchar su respuesta.

Más o menos esa fue la dinámica de la última semana, hasta que la situación en la casa fue completamente insostenible.

Normalmente Stuart tenía más paciencia que eso, pero parecía haberla puesto toda en su espera por el azabache y ya no le quedaba nada para lidiar con Jamie apropiadamente.

Estaba completamente harto.

Damon y Russel decidieron que lo mejor era irse de vacaciones juntos para evitar que Stu y Jamie se mataran, pero el peliazul no tenía ánimos de viajar.

Finalmente resolvió quedarse solo y tener un merecido descanso del dibujante.

Los otros tres se fueron de viaje juntos y dejaron al peliazul solo, de todas maneras ellos pensaron que necesitaba tiempo a solas porque había estado de pésimo humor últimamente.

Stu se preparaba para darse una ducha.

Y por "prepararse" más bien quería decir que estaba desnudo sobre su cama con su pequeña radio reproduciendo algo de música mientras buscaba las energías para hacerlo.

La canción le hizo pensar de nuevo en el bajista y se puso a divagar de nuevo.

En algún momento, terminó poniéndose caliente y empezó a frotarse contra su almohada mientras suspiraba.

De todas formas estaba solo, así que daba igual la hora.

Eso fue hasta que el sonido del timbre en la puerta lo interrumpió.

Se levantó de mala gana y se puso su toalla de baño, cubriendo su entrepierna lo mejor posible.

Al abrir la puerta, un nervioso Murdoc parecía estar buscando las palabras correctas para saludarlo.

- Hola...Um...Te traje...- balbuceó, buscando algo en la mochila que traía.

Pero el peliazul no lo dejó hablar.

Lo tomó del cuello de la camisa y lo jaló hacia él, haciéndolo entrar a su departamento.

Murdoc habría dicho algo, pero no pudo porque la lengua del peliazul se enroscó en la suya y no había mucho que pudiera decir en esas circunstancias.

Murdoc hizo un movimiento para apartar al peliazul, tomándolo de los hombros, intentando que este se calmase un poco.

Sin embargo, eso no hizo nada por calmarlo, porque estaba muy ocupado luchando con el cinturón del bajista para meterle la mano en los pantalones mientras su cuerpo daba todo de sí por empujarlo al sofá.

Para cuando ambos estuvieron en el sofá, Murdoc tampoco pudo hablar porque el peliazul le estaba frotando la verga por sobre la ropa de forma muy insistente sin dejar libre su lengua en el proceso.

Cuando finalmente su lengua estuvo libre, tampoco pudo hablar porque los glúteos del peliazul estaban frotándose animadamente contra sus partes bajas y Murdoc no lograba recuperar el aliento lo suficiente para articular palabra alguna.

Rain Dogs (2doc AU)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora