Capítulo 55: Blue Moon

31 8 2
                                        


En ese entonces, Noodle era diminuta, como un pequeño malvavisco blando y calientito envuelto en una manta esponjosa.

Sus cachetitos rosas y sus cabellos negros sobresalían y enmarcaban su cara redondita y sus pestañas espesas y lisas.

Cada vez que el día se volvía difícil, que el sueño se tambaleaba, que la confianza caía, Murdoc sólo la miraba y estaba listo para empezar otra vez.

Era lo más hermoso que había visto nunca, lo más preciado y sagrado para él.

Ella nunca podría saber cuánto la amaba, él ni siquiera sabía cómo ponerlo en palabras.

Haría cualquier cosa por ella : Morir por ella, despertar por ella, vivir por y para ella.

Ella, su hija, su preciosa niña dorada.

Por eso, no le cabía en la cabeza que ella fuera insegura al respecto.

Murdoc recordaba un día pesado en que la niña dormitaba en su pecho.

Estaba exhausto porque tenía mucho trabajo y además había un problema con la bebé, así que no había dormido en días de la preocupación.

La cosa es que, los meses pasaban y la niña no decía una palabra, ni siquiera lo intentaba.

A veces balbuceaba cuando el bajista la miraba fijo, pero eso era todo.

Miraba a Ed con desdén desde el sofá con la niña sobre él.

El maldito bastardo estaba jugando al bueno cuando no era más que un intruso intentando ocupar el lugar de Miles, pensó.

La verdad, no eran exageraciones de Murdoc.

Creyendo que podía llenar las expectativas de Lolly de esa manera, él intentaba imitar a Miles en los pocos aspectos que sabía de él.

Se tiñó el pelo negro para parecerse más a él, se vestía como él, escuchaba la música que le gustaba e incluso intentó aprender a tocar el bajo.

Noodle lloraba como si fuese a morir cada vez que lo intentaba y sin embargo reía y aplaudía felizmente cuando el bajista tocaba para ella, por lo que se rindió eventualmente.

Un hombre inseguro y descarado, eso es lo que era.

Un vago que vivía de parásito del dinero de sus padres, un acaba ropa, un flojo de primera.

No era nada más que eso.

Era duro entrar a esa casa donde Miles fantaseó vivir con Lolly el resto de su vida y ver a ese tipo ahí.

A veces, pensaba en él y se sentía miserable, terriblemente miserable.

Nunca lo decía en voz alta, pero sólo el universo sabe lo mucho que lo pensaba y extrañaba.

Lo mucho que su ausencia lo devastó, lo pesada que era la vida sin él, todo el trabajo y responsabilidades que tuvo que asumir de golpe desde que Miles se había enfermado.

Para la fecha, Murdoc contaba con 21 años, a pocos meses de cumplir los 22.

Pos y Dave seguían siendo menores de edad, pero cumplirían los 18 pronto.

Si fueran sólo ellos, en tres años ya estaría fuera de allí.

Pero, tenía que cuidar de Noodle.

A veces, se preguntaba si la vida no sería más fácil sin ese apego que él tenía por la niña, sin esa responsabilidad que él no pidió.

La bebé despertó de su siesta y alzó su pequeña cabeza para mirarlo.

Murdoc le sonrió y ella le sonrió de vuelta.

Rain Dogs (2doc AU)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora