- Ya suéltame que las personas a nuestro alrededor nos miran extraño- me estrujó más en sus brazos por lo que sonreí y traté de safarme de su agarre.
- No quiero, esta vez empezaremos bien- beso castamente mis labios.
- Pues lamentó dañar tu felicidad pero tenemos que ir a contárselo a mis padres.
- ¿Me hablas en serio?- asentí, de su cara se fueron todos los colores, de inmediato tome su rostro examinandolo.
- ¿Estas bien?- Sus labios se tornaron pálidos, temí que se desmayara en ese momento pero luego él suspiro.
- Si, es solo que tu padre me matará cuando se enteré.
Ambos reímos por su comentario, claro que lo iba a hacer, igual partimos a casa de mis padres en un silencio un poco aterrador, temía que mi padre no tomara bien el asunto, al fin de cuentas era su única "nenita" y con apenas veintidós años este no era el plan de ninguno de nosotros.
Al llegar David abrió mi puerta, tomo mi mano dejando un beso en el dorso de esta, los nervios se instalaron en mi cuerpo apretando su mano más fuerte, él solo sonrió mientras caminabamos a la entrada, toque el timbre esperando pacientemente que mi madre abriera con su típica sonrisa.
- ¡Cariño!- volvió a besar la mejilla de David como la ultima vez- tu padre está emocionado de verte, apenas llamaste salio de su encierro.
- Voy de inmediato- me solté del agarre de David quien se quedó hablando con mi madre de si estaba cumpliendo su promesa de cuidarme.
Mi padre estaba leyendo un libro, al sentir mi presencia se levantó de su asiento y me estrujó en sus brazos, al parecer hoy era el día de abrazar a Alexa. Nos separamos, a ambos los ojos se nos cristalizaron era mucho tiempo que no veía a papá y la realidad era que no estaba acostumbrada. Por más que sus constantes viajes no me permitieran verlo, estaba acostumbrada a hablar con él casi que a diario o hacer videollamadas.
Después de amenazas hacia David, regalos por parte de mi padre y otras cosas tuvimos que hablar del tema por el que habíamos venido.
- Mamá, papá hay algo que tengo que contarles- David apretó mi mano-no se si les vaya a gustar- mis padres me miraron con expresión de preocupación, en ese instante dude en si decirles o no mi secreto.
- Habla hija que me asustas- dijo mi madre más preocupada.
- Estoy... embarazada- tape mi cara con las manos para no ver su expresión o evitar sus gritos, pero al pasar un rato estos no llegaron.
Destape mi cara para poder ver la situación pero todo estaba igual a excepción de que mamá sonreía como una niña pequeña, mi padre por otro lado estaba con el ceño fruncido pero una sonrisa se asomaba por sus labios, David a mi lado tenía una expresión relajada que poco a poco se fue desvaneciendo cuando mi padre se levantó y le dio un golpe en el lado derecho de su rostro.
- ¡Maldito hijo de puta, dañaste la vida de mi hija!- mi padre siguió golpeándolo pero David esquivó la mayoría de sus golpes excepto uno que le dio en su estomago y le saco casi todo el aire.
- ¡Basta Cláudio no te das cuenta de que esto le afecta a nuestra hija por lo consecuente a su bebé!- mi padre paró, dejó a David en el suelo y se sentó en su sillón.
- Pues ojala no tuviera dentro suyo un bebe de ese bastardo- señaló a David.
Sinceramente hubiera deseado jamas haberles dado aquella noticia, sus palabras me hirieron como nunca, ¿cómo podía decir aquello sin esperar que me doliera?, es cierto que David no es muy cariñoso ni tampoco tiene una buena actitud pero aún así no quiere decir que vaya a ser un mal padre o que mi bebé sea una desgracia.
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Matrimonio infernal.
RomancePor mis padres haría lo que fuera, incluso, casarme con aquel hombre de ojos verdes y sonrisa perfecta. Pero alto ahí, él no es mi caballero de resplandeciente armadura. Él es el caballero negro del cuál las damiselas escapan. Portada hecha por @dr...
