Escucho gritos en el despacho de David y no dudo ni un segundo para ir allí lo más rápido que puedo, sabia cuanto le molestaba que entraran sin tocar a su despacho, sin embargo a mi jamás me había dicho nada. Entreabrí la puerta y de inmediato se volteo a verme, su ceño se frunció pero siguió hablando por teléfono.
- Me importa una jodida mierda que es lo que tengas que hacer con ella, solo la quiero lejos de Alexa- al escuchar mi nombre entre por completo, David siquiera me miro, se paseo de un lado a otro por la habitación con la furia irradiando de cada uno de sus poros- ¡Búscala joder!
- ¿Qué pasa?- intente preguntar pero su mirada me lo dijo todo, quería que me quedara callada.
- Te voy a dar una maldita semana para que la encuentres y te lo vuelvo a repetir, no me importa lo que tengas que hacer para que ella vuelva a ese lugar, solo la quiero lejos- la respuesta del otro lado pareció no gustarle y volvió a agitarse- ¡Me importa una mierda, Hugo!, sabes muy bien que ella es una amenaza para cualquiera... bien gracias- corto la llamada y se giro hacia mi- vete Alexa no estoy de buen humor y lo último que quiero hacer es descargarlo contigo.
- Pe...
- ¡Vete!- gritó, mi labio inferior tembló, no podía creer que todo esto lo estuviera abrumando tanto, él se dio cuenta de la forma en la que me había hablado y tomó mi rostro plantando un beso sobre mis labios- lo siento cariño, pero necesito estar sólo y aunque tus besos me calman necesito desahogarme- asentí.
El hecho de que Scarleth estuviera rondando por la escuela el resto de la semana y tratado de acercarse a mí en cada ocasión que se presentaba, tenia de los nervios a David, él no sabía cómo manejar la situación después de todo lo que había estado haciendo para alejarla o incluso atraparla para meterla de nuevo en el psiquiátrico. Su madre la estaba encubriendo demasiado y la policía no era muy buena haciendo su trabajo.
Trate de controlar todas las emociones que sentía hasta yo misma había ideado un plan en mi cabeza que hubiera funcionado si no estuviera embarazada. Ostin era otra cuestión, había estado viniendo a casa tratando de arreglar el daño que me había hecho lo cual a David no le hacía mucha gracia y cada vez que lo veía aparecer por la puerta dejaba a uno de los guardias a mi lado para que controlara la situación mientras él se encerraba en su despacho a terminar su trabajo.
(***)
- Quiero que esa mesa vaya por allí- señale un lugar en la parte trasera de la casa, este asunto me tenia emocionada pero al mismo tiempo me tenia de los nervios porque quería que todo saliera perfecto.
- Alexa cariño tu madre y yo podremos hacernos cargo, porque no te sientas y descansas un rato, mi hijo me mataría si se entera que estás haciendo todo esto sola- sonreí un poco porque tenía razón.
Todo este tema del cumpleaños de David me tenia hecha una bola de nervios, el mismo me había dicho que no quería celebrar su cumpleaños, que lo único que quería era estar junto a mí acostados en la cama mientras hablaba con Leonard de hombre a hombre. Algo tonto porque yo siempre escuchaba sus conversaciones, pero a Leonard le encantaban esas charlas porque no dejaba de moverse en mi vientre. Por ello tenía miedo, no quería que David se enojara conmigo y mandara todo a la basura por su estupidez de querer estar solo ese día. Recién eran las tres de la tarde y aunque el mismo se había encargado de llevarme hasta la entrada de la universidad yo me las había arreglado para volver a casa.
Dos horas más tarde y todo estaba perfecto, solo faltaba que llegara la comida junto al pastel que había encargado especialmente. Los pocos amigos que teníamos junto a nuestros padres y algunos de sus amigos se encontraban sentados charlando, el motor de un auto nos hizo callar a todos, no podía creer que hubiese llegado tan rápido, últimamente siempre llegaba a las siete o incluso más tarde ya que Rodrigo había llegado hace poco. Salí del jardín hacia la casa y lo vi allí parado quitando su corbata. Estaba enojado, lo sabía.
- Hola cariño, tengo una sorpresa para ti- fruncí el ceño, yo era la que tenía que dar una sorpresa no él a mí.
- ¿A sí?- me acerque a él viendo que detrás suyo habían dos pequeños labradores, un era dorado y el otro era de un color chocolate- ¿son nuestros?- supuse que mis ojos habían brillado y el asintió.
- Sí, ¿puedes creer que los dejaron abandonados al lado de la empresa?- negué, había muchas personas en este mundo sin corazón- eran cerca de seis cachorros, yo me quede con estos dos y algunos de mis empleados se los repartieron entre sí- sonreí por lo menos no estarían vagando por las calles.
Una luz se encendió en mi cabeza y llame a mi suegra para que se encargara de lo que faltaba para dar inicio a la fiesta de cumpleaños, tome a David de la mano y lo obligue a ir conmigo a una tienda de mascotas para comprar casas para los cachorros, juguetes y su alimento, como siempre que actuaba como una niña pequeña el sonrió en grande como casi nunca lo hacía. Nos tomo casi una hora tratar de decidirnos porque sería mejor para los cachorros y también el vacunarlos para prevenir cualquier tipo de enfermedad. Al recibir la llamada de mamá diciendo que todo estaba listo saque a David de la tienda, él no entendía porque quería llegar tan rápido a casa si podíamos cenar en algún restaurante, pero lo que no sabía era que una larga noche le esperaba en casa.
Apenas entramos y todos gritaron un feliz cumpleaños, David parpadeo varias veces tratando de creer que esto era real. Uno a uno lo abrazaron y felicitaron, cuando todos lo hicieron yo fui la ultima en hacerlo.
- Feliz cumpleaños- bese castamente sus labios y le entregue una caja mediana.
- Sabes que te hare pagar por haber ido en mi contra y hacer algo que no quería ¿verdad?- asentí con una sonrisa, esa amenaza no iba enserio en sus ojos podía ver la felicidad que sentía al tener a las personas que lo querían reunidas en nuestra casa, abrió su regalo y su rostro se ilumino aún mas- esto es precioso, gracias cariño- tomo mi rostro y me beso delante de todos de forma dulce.
Le había regalado uno de sus vinos, pero este era especial, toda la botella estaba llena de fotografías de ambos juntos, también habían fotografías de las ecografías de Leonard, el corcho era lo que más me gustaba y llamaba la atención. Era un corazón gigante con nuestras iniciales grabadas en un infinito, a pesar de ser algo cursi y no acorde a lo que las demás personas le habían regalado, era algo especial para ambos y sabia que David guardaría esto como algo especial.
Me encantó verlo divertirse, olvidándose de todo lo que lo atormentaba, luciendo como un hombre de su edad lo vi bailar junto a su madre la Macarena y me reí junto a sus amigos. Las capas de hielo se estaban derritiendo.
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Matrimonio infernal.
RomansaPor mis padres haría lo que fuera, incluso, casarme con aquel hombre de ojos verdes y sonrisa perfecta. Pero alto ahí, él no es mi caballero de resplandeciente armadura. Él es el caballero negro del cuál las damiselas escapan. Portada hecha por @dr...
