Sus brazos seguían aferrados a mi cintura, mi camisa estaba húmeda por las lagrimas que no dejaban de correr por sus ojos, me partía el alma verlo de esa forma sin embargo ninguna de mis palabras lograba tranquilizarlo. Deje que llorara mientras me mantenía en silencio, a veces era mejor llorar y dejar salir todo lo que nos atormentaba para quedar más livianos.
Elois entro a la habitación con tal sigilo que no la había sentido, vi sus ojos cristalizarse pero ninguna lágrima salía de ellos, sus manos se movían hacia delante y atrás en un acto de impotencia por no saber qué hacer. La duda en si acercarse o no la estaba carcomiendo por lo que le ofrecí mi mano para que se acercara, ella abrazo por detrás a David quien se tenso, levanto su mirada para ver de quien se trataba, cuando vio que era su madre volvió a relajarse.
- Mi niño- escuche susurrar a Elois, sus ojos volvieron a cristalizarse, esta vez si dejo salir unas cuantas lágrimas.
- Los dejare un momento a solas- me levanté de la camilla, David asintió al igual que Elois.
Mi cabeza seguía dando vueltas con la información que había obtenido, una parte de mi por fin había descansado de la intriga y la incertidumbre que me había rodeado por tanto tiempo, pero la otra estaba llena de furia, quería correr a su casa y acabar con su vida con mis propias manos. Esos pensamientos asesinos habían aparecido desde que supe que ella fue la causante de todo el dolor de David y se habían incrementado con el accidente, pero yo no era una asesina, tampoco una loca obsesionada por lo que me mantenía a raya con ellos.
Descanse mi espalda en las sillas de espera, ver el rostro de las personas llenas de dolor, intriga y arrepentimiento me hacía sentir cierta compasión y empatía, hace unos meses estaba de la misma forma incluso peor, sin embargo jamás había perdido la fe en que David despertaría. Salí de mis pensamientos cuando una camilla entró a toda prisa, algunas enfermeras gritaban que se hicieran a un lado mientras que un doctor estaba sobre la persona que venía en ella dándole RCP, no pude ver su rostro pero por su vientre y muñecas caía sangre como si de un río se tratara, a pesar de que las heridas parecían haberlas sellado estas no dejaban de emanar sangre.
Volví a sentir pena por la familia de la chica porque en definitiva era una mujer, pero tras el doctor y las enfermeras no había nadie. Deje de prestar atención a la escena y decidí ir de nuevo al cuarto de David, ya era un poco tarde y debía ir por Leonard a casa de mis padres nuevamente, me sentía muy extraña al estar sin él, estaba acostumbrada a tenerlo siempre a mi lado pero este ambiente no era bueno para él.
- Cariño tengo que irme, Leonard está en casa de mis padres y ya es un poco tarde- sus ojos seguían rojos, Elois estaba sentada a su lado con una de sus manos entre las suyas.
- Ve con cuidado Alexa, no me gusta que estés sola por ahí- hizo una pequeña mueca- voy a hablar con el doctor Ferreira para que me deje ir pronto a casa.
- David ya hablamos sobre esto, estarás aquí el tiempo que sea necesario de igual forma vendré todos los días a verte- asintió de mala gana, bese sus labios castamente para luego despedirme de su madre- nos vemos mañana.
La casa se sentía tan fría sin David aquí, la cama parecía más grande de lo que era y aunque Leonard había estado durmiendo conmigo seguía pareciendo enorme. Sus ojos estaban abiertos de par en par, eran las cuatro de la mañana, hora en la que se levantaba a diario por un poco de comida, lo pasee por toda la habitación en mis brazos mientras comía como un desesperado, a veces mi pecho se salía de su boquita y lloraba, intentaba que se durmiera pero él parecía no querer hacerlo. No estaba cansada, me había acostumbrado por más de un mes a solo dormir unas cuantas horas para luego enfrentar el día.
- Cariño tienes que dormir, en unas horas iremos a ver a papi y quiero que estés despierto para que el vea esos hermoso ojos grises que tienes- deseaba con todas mis fuerzas que Leonard tuviera los mismo ojos verdes que su padre sin embargo faltaba un poco para saber de qué color se quedarían.
Su pequeña manito se aferró a uno de mis dedos, mordió un poco mi pezón con sus encías haciéndome pegar un respingo, lance una pequeña e inofensiva advertencia porque en serio había dolido, lo acomode sobre mi hombro para sacar sus gases y tomo esta vez un puñado de mi cabello en sus manos. Seguí meciéndolo por la habitación hasta que logre dormirlo, lo situé en la mitad de la cama con sumo cuidado para luego acostarme a su lado. Mire a Leonard un largo rato, a mi cabeza vino lo que me había dicho David, no entendía como alguien podía tomar una decisión como esas, pero cada uno de nosotros era libre de elegir sobre nuestros cuerpos.
La rabia volvió a subirme a la cabeza y tomé una gran decisión. Iría a su casa, la enfrentaría y luego de eso la haría pagar por todo lo que nos había hecho, no más compasión ni miedo, ella se había buscado todo esto y tenía que pagar.
(***)
Toque el timbre de la hermosa casa que había frente a mis ojos, espere por un largo rato sin obtener respuesta de nadie, volví a presionarlo y esta vez una mujer de baja estatura y un poco regordeta me abrió la puerta. Sus ojos estaban rojos, unas lágrimas secas estaban en su rostro pero su rostro duro no abandonaba su cara, al ver a Leonard en mis brazos su semblante se relajó, escuche la voz rota de Bianca y me maldije había escogido un mal día para venir a ver a su hija.
- ¿Quién es?-escuche pasos acercándose, pero no me amedrente.
- No lo sé señora- ella se hizo a un lado para dejar pasar a su jefa, su rostro estaba hecho un desastre, ojos rojos, bolsas negras bajo ellos, su cabello estaba hecho una maraña y sus ropas estaban arrugadas y hasta diría un poco sucias.
- ¿Qué haces tú aquí?- su rostro cambio de la tristeza a la furia, al igual que la mujer que había abierto la puerta se relajo al ver a Leonard en mis brazos, luego de observar detenidamente una sonrisa se apodero de sus labios- se parece mucho a David- sorbió su nariz- ¿Qué quieres?- su tono volvió a ponerse rudo.
- Quiero hablar con su hija- su rostro volvió a llenarse de lágrimas.
- Pues no se va a poder- limpio con brusquedad las lágrimas que habían empezado a salir- vete y no vuelvas, ya puedes estar contenta con lo que lograste.
- Perdón, pero no se dé que me habla- ella rió con sarcasmo, sin embargo yo no entendía nada.
- A mi no me engañas niña, tu quisiste esto desde el principio y mira, lo has logrado- aplaudió- felicidades, ahora si puedes vivir tu maldito cuento de hadas- escupió las palabras con rabia.
- Señora Balastro, no quiero ser grosera con usted porque no he venido realmente a eso- tomé una respiración- solo quise venir a hablar con su hija de algunas cosas, realmente no se dé qué me está hablando.
- Entonces... ¿no lo sabes?- negué- Todo fue mi culpa-llevo las manos a su cuello y las apretó un poco, sus sollozos eran un poco escandalosos, me arrodille como pude con Leonard a su altura- yo llene su cabeza de odio, le hice creer que el amor era una mierda, que todos los hombres eran unos maldito sin embargo ella se enamoró- volvió a sollozar- le dije que tenía que retenerlo a como fuera lugar que no lo dejara ir como su padre lo hizo conmigo. Por eso le dije que si las cosas no funcionaban era mejor morir antes de tener una vida sin él.
- Señora Balastro ¿de qué habla?- estaba comenzando a angustiarme, yo solo quería una charla tranquila no esto.
- Scarleth acabó con su vida ayer- volvió a sollozar.
Entonces todo encajó, el llanto, la rabia y dolor de su madre se debían a una sola cosa, su única hija estaba muerta.
Como lo dije no haré segunda parte, a la historia le hacen falta algunos capítulos y le daré fin. Me siento feliz con este capítulo aunque matar a una persona no es para sentirse bien Scarleth se lo merecía. Gracias por sus votos y comentarios, también por los mensajes de aliento que me mandan al privado.
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Matrimonio infernal.
RomancePor mis padres haría lo que fuera, incluso, casarme con aquel hombre de ojos verdes y sonrisa perfecta. Pero alto ahí, él no es mi caballero de resplandeciente armadura. Él es el caballero negro del cuál las damiselas escapan. Portada hecha por @dr...
