Sus ojos conectaron con los míos desde el primer momento en que levante mi mirada, se veían cansados pero la alegría brillaba en ellos, Leonard dejo de comer quedándose dormido en mis brazos, guarde mi pecho y con sumo cuidado me levante del sillón, me acerque a él para comprobar que no era un sueño, que esto estaba pasando de verdad. Su rostro estaba pálido y estaba más delgado pero de igual forma seguía siendo el hombre al cual amaba con todas las fuerzas de mi corazón.
- tengo sed- su voz era rasposa y por la forma en que movía su garganta sabia que hablar le estaba causando daño.
- No quiero que hables, iré por un doctor ya vuelvo- asintió.
Salí de la habitación con las lagrimas bañando mis mejillas, por el camino me tope a los padres de David, apenas les conté que estaba despierto corrieron despavoridos a la habitación. El doctor Ferreira se encontraba hablando con una de las enfermeras, en cuanto me vio sonrió y se acercó a mí, acarició el rostro de Leonard y posó sus ojos en los míos.
- David despertó- me sonrió y se fue directo a la habitación, su enfermera iba tras él pero toque su hombro- ¿podrías traer un poco de agua? esta sediento- ella asintió con una sonrisa.
Apenas entre a la habitación, volvió a dirigir su mirada hacía mí, no sabía si abalanzarme a sus brazos y llorar o simplemente brincar de la alegría por ello, pero de algo si estaba segura, no volvería a perder a David. Elois me miraba con los ojos empañados en lágrimas, me pidió a Leonard y a pesar de que no quería soltarlo ni un solo segundo decidi darselo, apenas mis brazos estuvieron libres corrí, apretuje a David con fuerza y escondí mi rostro en su cuello derramando unas cuantas lágrimas.
- No vuelvas a hacerme esto, no me dejes nunca- susurré en su cuello.
- Nunca te dejaría- intentó levantar sus manos pero al notar que le costaba se rindió, lo toque lo bese, le hice saber con cada pequeño y dulce toque lo mucho que lo había extrañado.
- Hay alguien que quiere conocerte- limpie mis lagrimas, el asintió, Elois se acercó con Leonard y lo depositó de nuevo en mis brazos- nuestro hijo ya está aquí con nosotros.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y aunque sabía que no tenía muchas fuerzas para sostenerlo en sus brazos lo deposite en su pecho, empezó a acariciar su rostro, besó sus mejillas nariz y frente, Leonard no se movía estaba a gusto en su pecho, una de sus manitas se estiró, parecía como si quisiese tocarlo y eso le sacó una sonrisa a David. El doctor carraspeo para que supiéramos que estaba aquí, se acercó para hacerle algunas preguntas, intente quitar a Leonard pero él no quería, miró al doctor con suplica, este solo se encogió de hombros.
- Tranquila señora Maestroni puede dejarlo ahí, solo haré unas preguntas- asentí- bien señor Maestroni, ¿siente algún dolor?- David asintió
- Siento que taladran mi cabeza.
- Es algo normal en estos casos, le recetare algunas pastas- David asintió-que me dice de sus piernas ¿puede moverlas?
- Se me dificulta mucho hacerlo- el doctor tomó una linterna y empezó a moverla en sus ojos.
- ¿Siente sus dedos?- él asintió- le haremos algunas pruebas para saber si la parálisis es temporal o permanente- me tense apenas oír aquello- lo dejare descansar, en un par de días mandaré por usted para realizar las pruebas que necesito.
Me senté a su lado con cautela, no quería hacerle daño, su madre empezó a contarle por todo lo que pasamos cuando nos dieron la noticia, nuestros ojos se llenaban de lágrimas en ocasiones y ambos sonreíamos cuando nuestros ojos conectaban por minutos, se sentía también volver a ver aquellas esmeraldas, esas que un día me vieron con odio, ahora me veían con amor, aquellos ojos que un día me dieron temor, ahora solo me brindaban paz. La habitación se quedó en completo silencio, los padres de David decidieron volver después y lo agradecí.
Volví a tomar a Leonard en mis brazos, para que descansara pero él seguía viéndonos intercaladamente con una sonrisa, sus ojos por el contrario reflejaban tristeza, lleve de nuevo el vaso de agua a sus labios sin perder nuestro contacto, quería saber porque estaba actuando de esa manera, parecía como si no creyera que estuviéramos aquí o como si todo fuera una alucinación.
- ¿Qué pasa?- arrulle a Leonard cuando se removió entre mis brazos.
- Es que no puedo creer que por culpa de esa mujer me haya perdido el nacimiento de mi hijo- sacudió su cabeza- cuando el camión chocó contra nosotros mi último pensamiento fueron ustedes, sabia cuánto les iba a doler y luche por no caer en la oscuridad y el dolor que sentía, pero entre más luchaba más me llevaba con el, al final me deje caer, pero jamás imaginé que iba a pasar má de dos meses de mi vida en coma. Perdiéndome estar a tu lado y en el nacimiento de mi primer hijo.
- Tu primer y único hijo, me dolió demasiado traerlo al mundo como para traer otro- el sonrió de verdad, no era cierto, si David me pedía tener tantos hijos como para formar un equipo de fútbol lo haría por verlo feliz- no pienses ni te tortures más con ello, además Leonard nació hace un mes, lo seguirás viendo crecer, y nuestro tiempo juntos podemos recuperarlo el resto de nuestra vida.
(***)
Una de las enfermeras entró y se lo llevó para realizar las pruebas, esperaba que su parálisis fuera temporal, claro que no me importaba que él estuviera en silla de ruedas para toda su vida, de igual forma lo amaría, pero no quería ver su tristeza a diario al no poder correr por el jardín con Leonard o ir por sí solo a la oficina, él siempre había sido bastante independiente y tener que esperar ayuda de los demás no era algo que le agradaba.
Dos horas después, lo trajeron de vuelta a la habitación se veía cansado pero no se quejaba, aún volviendo casi de la muerte y prefería tener su carácter frío antes de mostrarse débil ante cualquiera. La enfermera volvió a colocar el suero y dentro de este inyecto algo para que pudiera descansar.
- Dentro de unos minutos la droga lo hará dormirse, usted puede seguirse quedando aquí si lo desea.
Unos minutos después ella se marcho dejándome de nuevo sola con David, sus ojos empezaron a cerrarse pero él luchaba contra ello.
- ¿Qué quiso decir con que puedes seguirte quedando aquí?
- ¿Me creerías si te digo que estuve todo un mes a tu lado esperando a que despertaras?- él negó con una sonrisa, sus párpados empezaron a cerrarse de nuevo, él seguía luchando porque no lo hicieran pero era en vano- te amo con toda mi alma David.
- Y yo te amo con todo mi ser a ti, Alexa- sus parpados se cerraron por completo, su respiración era tranquila y en más de dos meses por fin me sentía en paz.
Me sentía bastante tranquila al saber que había despertado, que aunque en este momento sus ojos estuvieran cerrados dentro de unas horas los volvería a ver. Solo nos quedaba esperar los resultados de sus pruebas que aunque fueran buenas o malas yo siempre estaría allí a su lado.
ESTÁS LEYENDO
Matrimonio infernal.
RomansaPor mis padres haría lo que fuera, incluso, casarme con aquel hombre de ojos verdes y sonrisa perfecta. Pero alto ahí, él no es mi caballero de resplandeciente armadura. Él es el caballero negro del cuál las damiselas escapan. Portada hecha por @dr...
