- Cariño quieres entrar por favor a la casa- su tono dulzón me conmovió, yo solo asenti.
- Te espero adentro, no tardes- planté un beso en su mejilla y me aleje de él unos cuantos pasos pero David no conformé con ese beso me tomo por la cintura y me besó intensamente.
- Ahora si puedes irte.
Volví a darle un beso y camine sin ganas hacia la casa, no quería dejarlo solo con esa mujer, algo en mi me decía que no era de fiar y cuando estuve a punto de cerrar la puerta escuche a David decirle.
- Veo que haz salido bien de tu rehabilitación.
(***)
Ya habían pasado exactamente dos horas y ya que estaba bastante aburrida le pedí a rosita ayuda para hacer una tarta, en más de una ocasión le pregunté sobre esa tal Scarlet pero ella obviaba el tema y a cambio de eso me contaba sobre su vida de casada, ninguno me daba respuestas incluso cuando David llegó se metió a su despacho, cada vez que intentaba acercarme decía que estaba ocupado y necesitaba su espacio.
A las siete de la noche por fin salio de su despacho pero no mencionó nada sobre aquella mujer, se veía demasiado tensó y yo no quería sacarlo de sus casillas, hasta ahora íbamos bien y eso para mi era un gran paso, no me había gritado y se estaba mostrando incluso más cariñoso. Cuando la cena terminó nos fuimos a nuestro cuarto nos acurrucamos bajo las sabanas y dormimos abrazados.
(***)
Los días fueron pasando y todo estaba mejor que nunca, David iba a trabajar y yo me quedaba en casa ayudando a Rosa. Hoy era viernes y para des aburrirme me puse a organizar el cuarto, todo estaba igual que hace dos meses y decidí darle un cambió, empecé a mover los muebles de la habitación incluso con un gran esfuerzo cambie la cama de su sitio, cuando me puse a organizar algunas cosas en el armario, me encontré con una caja de color rojo escarlata, tenia una fina linea de color plateado y debajo de la caja con un color negro resaltaba el nombre "Scarlet", quería dejar la caja en su lugar para que no hubieran problemas, pero mi instinto curioso no me dejo hacerlo.
Tome la caja entre mis manos y la puse encima de la cama, retire la tapa y me sorprendió bastante su contenido, yo esperaba que tuviera cartas de amor o incluso algún recuerdo de su relación pero en vez de eso habían cartas con amenazas, varias navajas e incluso habían esas pipas con las que usualmente los adictos al crack utilizan para drogarse, sorprendida e incapaz de buscar más a fondo en esa casa la tome y la deje en el mismo sitió donde la había encontrado.
A las seis de la tarde David volvió, sin ganas de discutir por preguntarle algo sobre lo que había descubierto me dispuse a preguntarle sobre su trabajo y a contarle lo que había hecho durante el día, se sorprendió al ver el cambio que había hecho en la habitación pero de igual forma se alegró.
- Alexa ¿quieres ir conmigo a Múnich?
- No lose, ya casi terminan mis vacaciones y necesitó organizar todo para el próximo semestre, ¿que vas a hacer allí?
- Firmar un contrato- me acerque y puse mis manos en sus hombros para darle un pequeño masaje, sus músculos se relajaron ante mi contacto y me atrajo para quedar a horcajadas sobre él.
- ¿Cuanto tardarás?
- No lose- se encogió de hombros y me dio un besos en el cuello que me hizo estremecer- si no vas me quedare solo dos días a lo máximo.
Asentí, mi celular vibró en mis pantalones, conteste ante la mirada insistente de David, ni siquiera pude mirar bien quien era cuando del otro lado una voz femenina me saludaba. Creía reconocerla, pero no sabia de donde.
- Hola querida- el tono en que lo dijo hizo que mi cuerpo se tensara y David me mirara extrañado.
- ¿Quien habla?- cuando pronuncio su nombre sentí como ácido subía por mi garganta- ¿por que tienes mi número?
- Querida eso es lo que menos importa, ¿estas con David?
- Que te importa- David a mi lado tenía el ceño fruncido, no sabía si colgar o decirle con quien estaba hablando.
- Escúchame bien maldita niña, quiero que te inventes cualquier excusa y te alejes de David, ese comportamiento que tiene contigo no es para nada propio de él, tu lo estas volviendo un maldito blandengue.
La rabia invadió mi cuerpo, estuve apunto de contestarle pero David tomo mi celular y me quitó de su lado bruscamente.
- ¿Quien habla?..... No quiero que la vuelvas a llamar..... Te lo advierto Scarlet no me hagas salir de mis casillas, no te gustara..... Ella no lo merece.... Basta, escúchame bien porque no lo quiero repetir, no quiero que llames ni trates de acercarte a mi esposa porque te juro por lo que más amo que esta vez me las pagaras muy feo.
A grandes zancadas David se dirigió al baño, lo cerró de un portazo, me levante y fui tras él, en ese momento David tomaba unas pastillas que supuse eran analgésicos, para llamar su atención toque su hombro y con un tono dulce pregunte.
- ¿Que fue todo eso cariño?- me miró por encima de su hombro y con un tono que me hizo helar la sangre se dirigió a mi.
- Vete a la cama Alexa, quiero estar solo.
- Pero Da...
- ¡QUE ME DEJES SOLO!- gritó y me separé de el rápidamente, de nuevo volvimos a lo mismo.
- No tienes porque tratarme de esa forma, no se que te hizo esa mujer o que le hiciste tu a ella, pero yo no tengo la maldita culpa.
Cerre de la misma forma que él lo hizo, con la rabia aún invadiendo mi cuerpo tome mi pijama y me fui al cuarto de al lado, temía que por culpa de esa mujer David tomara la misma actitud de antes.
Cuando desperté David estaba a mi lado con una gran sonrisa pero yo no podía dejar las cosas así como así, sin dirigirle la palabra salí para entrar a nuestra habitación, él se levantó siguiendome y ante su atenta mirada tome la ropa que iba a ponerme, me encerré en el baño, tarde treinta minutos en salir y me dirigí a la cocina, ahí estaba el con su impecable traje negro y camisa azul mirando el periódico con su ceño fruncido, me senté frente a él y rosita puso una taza de chocolate con unas cuantas galletas que me destine a comer callada.
- Lo lamento, quieres dejar de ignorarme y darme un beso de buenos días- Sonreí ampliamente pero no lo mire solo termine mi desayuno y me levanté para lavar los trastes.
- No me valen tus disculpas- oí cómo movió su silla y se puso detrás mío apoyando su barbilla en mi cabeza.
- Cariño haré lo que quieras pero deja de tratarme como a un desconocido.
- No quiero nada David- sus manos estaban en mi vientre, sus labios estaban ahora en mi cuello- estoy cansada David, no quiero más esto, no soporto tus cambios ni tus silencios, me siento por fuera de tu vida a pesar de tus intentos- voltee mi cuerpo para salir de entre sus brazos.
A la una treinta David se despidió de mí y con sus pocas pertenencias se fue a Múnich prometiendo volver lo más pronto posible. El resto del día me la pase hablando por teléfono con Natalia, Manuel y mi madre quien prometió venir a visitarme a mi nuevo hogar, ya mas tranquila y sabiendo que no tendría interrupciones saque la caja e Indagué más a fondo en su contenido temiendo encontrar respuestas de las cuales no sabía si estaba preparada para enfrentar.
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Matrimonio infernal.
RomancePor mis padres haría lo que fuera, incluso, casarme con aquel hombre de ojos verdes y sonrisa perfecta. Pero alto ahí, él no es mi caballero de resplandeciente armadura. Él es el caballero negro del cuál las damiselas escapan. Portada hecha por @dr...
