En la mañana David estaba hecho una furia, quería ir a casa para estar a nuestro lado pero aún no habían llegado los resultados de las pruebas, además de eso tenía que terminar de recuperarse, había intentado por todos los medios hacerlo entrar en razón pero no lo hizo, por lo que tuve que irme del hospital y dejar que se calmara. Elois había llamado hace una hora para que fuéramos a verlo, dejaría a Leonard en casa de mis padres para que no se acostumbrara a ese ambiente y ellos agradecieron dejar a su nieto a sus cuidados.
Al entrar localice al doctor Ferreira con mi mirada, me acerque a él a paso rápido, los puntos del parto aún no se habían caído pero de igual forma era una gran ventaja haber tenido un parto natural. Necesitaba saber con urgencia sobre los resultados mucho antes que David para poder saber cómo manejar la situación sin que se saliera de control, a medida que me acercaba me di cuenta de que la mujer con la que hablaba el doctor era Bianca la madre de Scarleth.
- Esto tiene que ser una maldita broma- Bianca estaba dispuesta a irse con los resultados de algo hasta que me vio y se paro en frente de mí- deberías estar feliz con todo lo que has logrado- escupió con rabia y sarcasmo.
- Oh sí, estoy bastante feliz de tener un esposo que me ama y un pequeño fruto de nuestro amor- el doctor negó, Bianca solo frunció más el ceño y chocó su hombro contra el mío al irse- doctor Ferreira- llame su atención- se que los resultados no llegarán hasta dentro de unos días, pero yo quería pedirle que por favor hablara primero conmigo.
- Cuente con ello señora Maestroni.
Antes de venir al hospital hubo algo que carcomió mi cabeza todo la noche, claro que no fue solo ayer, sino desde la aparición de Scarleth en nuestras vidas. Ostin había estado interfiriendo en nuestra felicidad, pero no a ese grado de locura con la que lo hizo ella, además, todo se complicó después de que ella supiera de mi embarazo. Cuando me di cuenta ya estaba parada frente a la habitación de David, Elois discutía con él, por un momento quise volverme sobre mis pies y marcharme, no podía actuar como un niño pequeño cuando su salud estaba de por medio, pero era David, y siempre actuaba así cuando no obtenía lo que quería.
Toque un par de veces sin obtener respuestas hasta que la voz de Danilo me dijo que pasara, David no me miró su vista estaba posada en la ventana. Su ceño estaba ligeramente fruncido, sus labios formaban una fina línea y sus mejillas y orejas tenían un leve color rojo.
- ¿Podrían dejarnos a solas?- escuché un bufido de parte de David, Elois puso sus ojos en blanco y beso mis mejillas al igual que Danilo antes de salir- ¿me quieres explicar porque te estás comportando como un niño malcriado?
- Alexa no quiero discutir, apenas me desperté hace unos días y tú ya quie...
- ¡Es que no se trata de discutir o no!- alce mi voz haciendo que no terminara- se trata de ti y de tu salud, no puedes actuar como si solo hubiera sido un dolor de cabeza, tuviste un accidente que te dejo en coma por más de dos maldito meses y tú quieres pretender que no fue nada.
- No quiero hablar de eso- estaba furioso, pero yo no daría mi brazo a torcer por ello.
- No me importa, ahora vas a dejar de comportarte como un niño y vas a acatar todo lo que pida el doctor Ferreira, porque te juro por mi vida David Maestroni que si no lo haces haré el papeleo para divorciarme de ti- una sonrisa se dibujó en su rostro, pero yo seguía seria.
- No estás hablando enserio ¿verdad?- quise reírme de su rostro en ese momento, pero utilice todo mi autocontrol para mantener mi rostro sin ninguna expresión- Joder- susurro para él, sin embargo lo escuche- está bien, haré todo lo que me pida el doctor Ferreira.
Me tire a sus brazos entusiasmada, me aferre a su cuello tan fuerte que se quejo pero de igual forma me pegó más hacía él, sus labios estaban muy cerca de los míos y ansiaba besarlos como nunca antes lo había hecho. David acorto la poca distancia que había entre ellos y me beso lentamente, ambos queríamos demostrar con ese beso muchas cosas, cosas que ni las palabras pueden hacerlo, pero sobre todo queríamos que el otro supiera cuánto amor había dentro de nosotros. Mis ojos se abrieron cuando se retiró de mi y pego su frente a la mía.
- No sé qué me hiciste, pero me gusta mucho este nuevo yo- sonreí, volví a besar castamente sus labios.
- Te enamoraste de mí, al igual que yo de ti- el asintió, acaricio mis mejillas y volvió a besarme.
Estábamos tan entretenidos besándonos que no nos dimos cuenta de que una enfermera estaba frente a nosotros con una mueca de incomodidad, nos separamos de inmediato y fui hasta el sillón para dejar que ella cambiara el suero, unos minutos después se despidió con un poco de timidez y tire uno de los cojines que había sobre el sillón hacia David que no paraba de sonreír.
Cerca de las cuatro de la tarde mis padres se aparecieron con Leonard en su cochecito, la leche que había dejado se había acabado y según mi padre tenía hambre, apenas lo saque de allí me senté con él en el sillón y empecé a amamantarlo. Mis padres se despidieron dejándonos de nuevo solos, Leonard era todo un cerdito pero era bastante lindo verlo comer, mis pechos dejaron de doler al sentir como sacaba todo ese liquido y David sonreía con ternura hacia nosotros.
- Tengo celos de mi propio hijo- levanté mi rostro con una ceja levantada para que siguiera- Leonard puede probar tus pechos yo no- el nombrado dejo de comer y levantó su pequeña cabecita.
- Pervertido- reí, volví a poner mi pecho cerca de la boquita de Leonard y lo acepto gustoso- quiero hacerte una pregunta.
- Soy todo oídos- se acomodo en la camilla para verme mejor.
- ¿Por qué Scarleth está tan obsesionada contigo?- David no respondía mi pregunta, pose mi mirada sobre la suya pero la esquivó rápidamente- si no quieres responderme lo entiendo.
Leonard terminó de comer y cayó dormido, lo puse de nuevo dentro de su coche, me sentía tan tonta el saber que no quería responderme, y aunque David me había contado su historia junto a ella nada de lo que me había dicho me daba respuestas hacia su comportamiento, una persona enamorada comete locuras pero algo entre ellos tuvo que pasar para que ella quisiera tenerlo de nuevo en su vida. Me levante para poder estirar mis piernas, pero David pareció entender que quería huir porque hablo con rapidez.
- ¿Recuerdas aquella vez que les grite que agradecía el incidente en el que ellas me habían metido?- asentí- Scarleth y yo íbamos a ser padres, Alexa.
¡Dios mio! Gracias por su apoyo la novela llego a la numero 1 venganza y todo esto es gracias a ustedes, sus votos y comentarios me motivan mucho. Gracias por todo
ESTÁS LEYENDO
Matrimonio infernal.
RomancePor mis padres haría lo que fuera, incluso, casarme con aquel hombre de ojos verdes y sonrisa perfecta. Pero alto ahí, él no es mi caballero de resplandeciente armadura. Él es el caballero negro del cuál las damiselas escapan. Portada hecha por @dr...
