- ¡David, ayudala!- grité viendo como caía al piso.
- Abre rápido la puerta!- gritó cogiéndola entre sus brazos y llevándola hasta el auto.
Subimos al auto de forma apresurada, ella aun sonreía sosteniendo el cuchillo dentro suyo partimos rápidamente al hospital, David estuvo hablando con varias personas por teléfono dando varias indicaciones, mientras los segundos pasaban Scarleth estaba demasiado pálida y temí que le pasara algo, trate de presionar la herida para que la sangre dejara de fluir pero mis esfuerzos eran en vano, ella le daba palmadas a mis manos para que no la tocase. Al llegar, basto solo abrir la puerta para que unos enfermeros la tomaran, la pusieran en una camilla y se la llevaran dentro.
(***)
Dos horas después por fin nos dieron noticias de ella pero no quise pasar a verla, sería demasiado hipócrita de mi parte, David entró junto a una enfermera que no hacia nada mas que comérselo con la mirada. Una mujer de la edad de mi madre se acercó hasta mí de manera arrogante supuse era la madre de Scarleth.
- ¿Tu eres Alexandra?- preguntó, asentí con un gruñido, odiaba que dijeran mi nombre completo- ¿qué pasó con mi hija?, ¿le hiciste daño?- reí, esta mujer no parecía conocer a su hija.
- Señora Balastro- dije levantándome para estar a su altura- su hija nos abordo cuando salíamos de cenar y se apuñaló el vientre, nosotros ni siquiera le pusimos un dedo encima- la mujer estampó una cachetada en mi rostro mientras me miraba mal.
- ¡Te prohibido que digas esas infamias de mi hija!- gritó.
- ¡Yo le prohíbo a usted que me vuelva a poner un dedo encima!- acaricié mi mejilla, varias personas nos rodearon cuando aquella mujer se abalanzó sobre mí, gracias al cielo logré esquivar su intento por llevarme de bruces al suelo.
Uno de los guardias de seguridad se acercó hasta ella y le pidió gentilmente que se fuera del hospital, le pedí a uno de los doctores que pasaba por mi lado si podía tomar mi tensión, el asintió llevándome hasta su consultorio.
- Esta un poco alta, pero con un poco de quietud todo volverá a la normalidad.
- ¿No afectará a mi bebe, verdad?- pregunté a lo que él negó.
- no se preocupe, solo evite malos contratiempos- asenti saliendo de su consultorio.
Divisé a David cerca de la recepción, me acerque hasta él, su ceño se encontraba fruncido. Toque su hombro, pero su gesto no cambió, pareciese como si le hubiera enojado más el hecho de verme.
- Nos vamos- dijo frío.
Al llegar a casa David salió disparado hasta su despacho dejándome sola en la entrada, no le di importancia y fui hasta la habitación para tomar un baño. Me despoje de toda mi ropa metiendome a la tina, necesitaba descansar, estar más tranquila últimamente mi vida era como una montaña rusa llena de emociones.
Al terminar de bañarme fui hasta la habitación, coloque mi camisón rosa pálido tejí mi cabello y me recosté en la cama, David llegó al poco tiempo tomó su pijama metiéndose al baño, sentí mis ojos pesados pero no quería dormirme aún, teníamos que hablar sin importar la hora que fuera.
- David- llame cuando se acomodo en la cama dándome la espalda.
- ¿Qué pasa Alexa?- ni siquiera se volteó a verme, no entendía su enfado yo no había hecho nada.
- ¿Por qué me tratas así?- pregunté dolida.
- ¿Así cómo?- se sentó en la cama viendome enfadado- odio que me oculten cosas Alexa es todo.
- ¿De que hablas?, tú también lo haces- me encogí de hombros, su mirada se volvió aún más oscura recorriendo mi rostro, aquellos ojos verdes que tanto amaba ahora eran negros por la rabia contenida.
- Scarleth te ha estado amenazando- dijo molesto- te envía mensajes, te visita- se levantó de la cama de un salto pasó sus manos por su cabello dejándolo aún más desordenado de lo que ya estaba.
- No me pareció importante mencionar los mensajes- me excuse.
- ¡¿Que no te pareció importante?!- gritó- ¡maldita sea, Alexa! Scarleth no es como tu, ella no juega, no dice palabras vacías- volvió a gritar, sentí las lágrimas acumularse en mis ojos pero trate de retenerlas.
- Lo lamentó- una lágrima resbaló por mi mejilla, David intentó secarla pero me retiré- no sabía ese dato ya que tu jamas me hablas de tu maldito pasado.
Salí de la habitación enfadada, una punzada de dolor atravesó mi vientre, me apoye en la pared de la cocina esperando que el dolor cesará, cuando por fin lo hizo fui hasta el refrigerador, saque una tarrina de helado sabor naranja, me senté en una de las sillas altas que había cerca de la encimera y me dispuse a comerlo.
Frente a mi se sentó David con cara de arrepentimiento, no le pretende atención, desvíe mi mirada al reloj de pared y este marcaba las dos cuarenta de la mañana, bufé molesta porque la mayoría de veces esta era la hora en que me levantaba para ir al baño, me levante ante la atenta mirada de David, fui hasta el baño de nuestra habitación para hacer mis necesidades al acabar me senté en la cama.
- Perdóname- susurró poniéndose de cuclillas frente a mi- es solo que me preocupó demasiado por ustedes, no quiero que les pase nada.
Asentí no quería hablarle, a veces pedir perdón no era suficiente.
(***)
Me senté en el jardín trasero con la laptop entre mis piernas, hacía mucho que no revisaba la contabilidad de los hoteles que manejaba y necesitaba saber con urgencia si las cosas iban bien o tenía que viajar hasta Portugal para hacerme cargo en lo que restaba de las vacaciones.
Me había sumido tanto en los números de la pantalla que no me había dado cuenta de que rosita me hablaba sobre un ramo de flores que había llegado, realmente era hermoso, me levanté para ir a la sala de estar, en este había un ramo de lirios en diferentes colores, tome la tarjeta y mi corazón latió con demasiada fuerza.
- Me perdonas- susurro David en mi oído causando un estremecimiento.
- No vuelvas a gritarme- me gire y estampe mis labios con los suyos.
- Que bellos se ven juntos- Scarleth dejó caer su peso en el marco de la puerta.
Rosita, que al igual se encontraba alli nos miro con cara apenada pero le hice una ceña comprensiva, se marchó de nuevo excusándose, David me puso tras su espalda protegiéndome con su cuerpo.
- ¿Que haces aquí?- preguntó, ella se acerco mas a nuestro lado y ambos retrocedimos- se supone que no saldrias hasta dentro de una semana.
- Tengo contactos- guiñó un ojo y observó mi vientre- ¡¿es...estas embarazada?!- su rostro me causó temor, las aletas de su nariz se inflaron y soltaron el aire al igual que un toro cuando está apunto de atacar.
- Scarleth, por favor vete no quiero hacerte daño- apreté su brazo para que se callará, Scarleth me observó con sus ojos llenos de furia- ¡Rodrigo!- gritó David y este llegó hasta nuestro lado, al ver la escena se puso pálido pero de inmediato fue hasta mi lado.
Me cogió entre sus brazos al darse cuenta que no me movía, pero quién iba a hacerlo si esa mujer iba a estallar de la furia en cualquier momento, escuche demasiados insultos para mi antes de irnos que eran demasiado lejanos, estaba en total estado de shock.
- Alexa, mirame- Rodrigo me dio una cuantas palmaditas en el rostro para poder sacarme del trance en el que estaba.
- ¡David!- grite cuando por fin pude reaccionar- sácalo de allí, le va ha hacer daño- negó.
- Él sabe que hacer, ahora por favor respira- asentí tomando varias bocanadas de aire.
Esto simplemente no podía ser cierto, cada vez que estábamos bien algo o alguien se interponía en aquella felicidad que empezaba a florecer.
- Jamás lograremos ser felices- lloré en el pecho de mi amigo.
Quería irme lejos de aquí, poder relajarnos por un tiempo alejados de todos los malditos problemas que estaban haciendo que nuestro matrimonio fuera un total infierno.
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Matrimonio infernal.
RomancePor mis padres haría lo que fuera, incluso, casarme con aquel hombre de ojos verdes y sonrisa perfecta. Pero alto ahí, él no es mi caballero de resplandeciente armadura. Él es el caballero negro del cuál las damiselas escapan. Portada hecha por @dr...
