Ahora que me encontraba con la cabeza apoyada entre mis brazos mientras escuchaba a mi maestro decir unas cuantas cosas que no entendía, quería haberle hecho caso a David sobre quedarme en casa acostada en la cama como una marmota. Natalia a mi lado estaba igual o peor que yo, Rodrigo se había ido hacía casi un mes a su ciudad natal para solucionar un asunto con sus padres, cosa que se estaba tardando más de lo que esperábamos, ella estaba desesperada porque no la había llamado pero yo sabía el porqué. Rodrigo iba a pedirle matrimonio a mi amiga en unas semanas y quería sorprenderla.
El timbre me salvo de quedarme profundamente dormida sobre el escritorio, Natalia agarro mis cosas junto a las suyas, porque sí, todos eran unos exagerados respecto a que no podía hacer ningún tipo de esfuerzo, lo peor de todo era tener que caminar demasiado o subir escaleras, mi estomago había crecido bastante durante las vacaciones por eso ahora todo se me complicaba. Incluso en las mañanas David debía ayudarme a ponerme los zapatos porque simplemente no podía agacharme. Como si por arte de magia lo hubiera hecho aparecer él venía casi corriendo hasta posicionarse junto a mí con una sonrisa. Este último mes se había encargado de llevarme a casa y se quedaba conmigo haciendo su trabajo desde allí. El silencio que se formo me pareció incomodo por lo que decidí salirme con una de las mías por esta vez.
- Oye, quiero comer helado de mandarina con galletas de coco- Natalia me miro mal, ella odiaba el coco, David por otro lado negó con la cabeza y atrapo mi mano con la suya.
- Alexa, la doctora dijo que debías tener una dieta balanceada no es bueno para ti ni para el bebe comer ese tipo de cosas que hacen que engordes más de lo que debes- lo fulmine con la mirada, ¡oh si! ya tenía cinco meses y ese había sido el peor día de mi vida, la doctora me había regañado por estar comiendo demasiadas grasas y me había mandado una dieta mas balanceada.
- Perdón, no sabía que te daba pena andar con una gorda panzona- Natalia soltó una risita y David bufo- tranquilo, si no quieres acompañar a esta gorda por su antojo iré yo sola, posiblemente otro hombre se interese en mi y quiera pagarme el helado.
- Ni de broma- quería saltar en ese instante porque los celos siempre funcionaban cuando quería obtener algo con David- adiós Natalia, nos vemos mañana Rodrigo te manda muchas saludes y que lamenta no poder contactarse contigo.
La sola mención de su nombre hizo que mi amiga quitara su sonrisa y se sintiera un poco triste, sabia cuanto le dolía que él no la llamase pero también sabía que sería grato ver su sonrisa cuando Rodrigo llegara aquí a la universidad con todo lo que tenía planeado para pedirle que fuera su esposa. Me despedí también y fuimos hasta el auto. David paro en frente de un SUPER y compro lo que le había pedido me miro mal por un momento pero de igual forma sabia que le divertía verme comer de esa forma.
- Cariño, la próxima semana deberás esperarme un poco mas- me gire a verlo pidiéndole con mis ojos una explicación porque mi boca estaba llena- un nuevo socio viene desde México y no puedo cancelar nada con él sí quiero llevar a cabo un negocio entre ambos- asentí.
- Natalia puede llevarme a casa- dije aun con la boca llena, el me miro como si estuviera loca y negó- ¿Qué pasa?, su forma de conducir no es tan mala.
- No pasa nada- sentí que algo me estaba ocultando pero ya se encargaría de decírmelo- solo que me sentiría más seguro si yo lo hiciera- me encogí de hombros.
No me había dado cuenta en qué momento habíamos llegado a casa pero allí estábamos, el bajo primero del auto, abrió mi puerta y tomo mi mano para guiarnos a ambos a la casa, era una costumbre que había adquirido este mes, a cualquier lugar que fuéramos el tomaba mi mano y no la soltaba hasta que yo la quitara o le diera un apretón, apenas puse un pie en esta, un escalofrió recorrió mi espalda al ver a las dos mujeres que estaban sentadas en la sala de estar con una sonrisa que me provoco nauseas, era algo así como una especie de dejavú.
- ¿Qué hacen aquí?- la voz de David se había vuelto demasiado fría y dura, tampoco supe en qué momento se había posicionado en frente de mi pero se lo agradecía, la mirada envenenada que me lanzaba la madre de Scarleth me causaba miedo- te advertí hace mucho tiempo que no te quería cerca de mi casa ni de mi familia, ¿Por qué te empeñas en volver?, no te quiero, nunca lo hice así que sal de mi casa y de mi vida de una jodida vez- los ojos de Scarleth brillaron al asomarse las lagrimas pero se recompuso como si no le importara lo que David le acababa de decir.
- Ya sabes, como no contestas mis llamadas, ni aceptas verme quise seguir insistiendo y aquí me tienes- la sonrisa de Scarleth no era para nada agradable, era más como la mueca maniaca que alguna vez vi en mis sueños- quiero que volvamos a lo de antes, no me importa que vayas a tener un hijo yo te aceptare con ello, incluso podemos cuidarlo juntos, pero tienes que deshacerte de ella- me señalo con su asqueroso dedo, me hubiera reído por lo que acababa de decir pero su mirada era la de una completa loca.
- David, tengo miedo- hable muy bajo para que solo él me escuchara, al escuchar mi voz su cuerpo se relajo de inmediato y se volteo a verme con una sonrisa transmitiéndome así algún tipo de seguridad.
Sin prestar siquiera atención a las mujeres que estaban allí paradas o de las palabras que habían salido de la boca de Scarleth, nos condujo hacia las escaleras mientras llamaba a alguno de los hombres de seguridad para que las sacaran de la casa, al estar en la mitad de las escaleras el grito de Scarleth me hizo detener por completo, David me decía que no le prestara atención pero las alarmas dentro de mi me decían que era necesario.
- ¡No creas que te desharás tan fácil de mi David Maestroni, tú y tu estúpida familia pagaran por todo el maldito daño que me has hecho con tu rechazo, lo juro por lo más sagrado que tengo en la vida que te destruiré de la peor manera posible y seré yo misma la que reúna tus pesados para que te quedes conmigo!- David estaba demasiado relajado por su amenaza pero yo sentí que iba enserio a pesar de que era algo vacía pero cargada de odio puro. Las vi ser arrastradas por los hombres de seguridad y un escalofrío me recorrió la espalda.
Algo que había aprendido con el tiempo y de mis amigas de secundaria, era que una mujer enamorada y llena de odio hacía el hombre que amaban, era capaz de todo con tal de conseguir lo que querían, incluso si eso conllevaba a pasar por encima de cualquier persona. Un chasqueo de dedos me hizo caer de nuevo en la realidad y darme cuenta que aún seguía parada a mitad de las escaleras mirando en la dirección en la que esa mujer se había ido, Leonard empezó a moverse dentro de mí como si quisiera con ello sacarme del hoyo negro que en este momento era mi cabeza.
- David, Leonard se mueve- su mano se posiciono de inmediato en mi vientre, mi pequeño dio algo así como una pequeña patada, los ojos de David brillaron con incredulidad y amor.
- Dios, esto es fantástico- Leonard dio otra pequeña patada o cabezazo o lo que fuera con lo que estuviera queriendo llamar la atención pero sin duda era lo más hermoso que podría haber pasado- parece que le gusta mi voz, ¿no es así pequeño?- y volvió a moverse, sin embargo yo seguía distraída por lo que acababa de suceder- Alexa no quiero que te preocupes por lo que acababa de pasar, hare todo lo posible para que Scarleth vuelva al lugar del que nunca debió haber salido, todo estará bien- beso mis labios sin quitar la mano de mi vientre.
Por alguna razón creí en sus palabras y deje de pensar en ello, no tenia caso que sintiera miedo por algo que sabía que no iba a suceder si él estaba siempre a mi lado, además David era demasiado exagerado respecto a mi seguridad y la de nuestro hijo.
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Matrimonio infernal.
RomancePor mis padres haría lo que fuera, incluso, casarme con aquel hombre de ojos verdes y sonrisa perfecta. Pero alto ahí, él no es mi caballero de resplandeciente armadura. Él es el caballero negro del cuál las damiselas escapan. Portada hecha por @dr...
