Capitulo 42

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Tres meses habían pasado desde aquel hermoso día y odiaba decir que desde entonces las cosas habían cambiado bastante. Lo peor es que habían cambiado para mal, nuestras frecuentes discusiones sobre cosas sin importancia nos estaban distanciando cada día más, lo cual odiaba con el alma pero no todo era su culpa. Las visitas de Ostin incrementaron haciendo que David se sintiera apartado, claro que le había explicado pero el solo respondía con monosílabos y me miraba dolido porque pensaba que en cualquier momento lo dejaría por él. Cosa que no había pasado por mi mente.

Estaba hablando con Ostin sobre su madre que estaba bastante enferma y no sabía qué hacer ya que ningún médico le daba alguna solución, lo abrace fuerte susurrándole palabras de aliento para que no se dejara caer y él me decía cuanto me apreciaba por ser la única persona que lo apoyaba en estos momento. Oí la puerta abrirse e intente zafarme del agarre de Ostin pero me apretó mas contra él, en ese momento David apareció en la sala de estar y su semblante sonriente fue remplazado por una mueca de desagrado.

- Quiero hablar contigo, Alexa- asentí y por fin Ostin me soltó.

- En un momento voy- sonreí pero él no hizo lo mismo, solo asintió con su semblante frio.

Despedí a Ostin deseándole buena suerte e inmediatamente fui al despacho de David, la puerta estaba medio abierta y entre sin tocar. El estaba de pie mirando fuera de la ventana con una de sus manos en su bolsillo delantero, la otra sostenía un vaso con whisky pero su mirada parecía perdida. Me acerque con cautela y pase uno de mis brazos por su cintura, se tenso ante mi toque pero no me pidió que me alejara.

- Debo irme de viaje- dijo sin siquiera verme.

- ¿De nuevo?- dije con rabia y quitándome de su lado, el solo asintió- has llegado de viaje hace unos días, no puedes si quiera descansar y estar a mi lado solo un momento

- Hace un momento estabas muy a gusto en los brazos de tu ex, no creo que te haga falta mi compañía- lo soltó con furia- a mí nunca me abrazas cuando llego del trabajo, ni siquiera me besas, siempre tengo que hacerlo yo, Alexa- sus ojos me observaron dolidos- he intentado acercarme estos días, pedirte perdón por estar tanto tiempo ocupándome no solo de mis negocios si no también los de mi abuelo ¿y sabes que he recibido a cambio?, tu rechazo, ¿sabes cuánto me duele que la mujer a la cual amo con toda mi jodida vida me rechace?- no sabía que decirle así que solo me quede callada- exacto, no lo sabes, porque aunque yo sea el que este enojado por las cosas que haces siempre seré el que termina pidiendo perdón.

- ¿Olvidas que me rechazaste cuando supe acerca de tu relación con esa maldita loca?- negó y se giro a verme.

- Yo no te rechace Alexa, solo quería ahorrarte el sufrimiento de ser parte de mi vida- su risa me hizo verlo con enojo y cuando iba a decirle que era un estúpido por reírse de ello él hablo- ¿Cuántas veces has dicho que odias que entrara en tu vida?, ¿Cuántas has dicho que estas aburrida de esto?- nos señalo y solo pude llorar- ¿lo ves Alexa?, por más cosas estúpidas que digas yo siempre voy a estar a tu lado sin importarme nada ¿y sabes por qué?- negué- porque tu si eres lo mejor que pudo haberle pasado a mi vida y porque te amo como nunca he amado a nadie en este puto mundo.

Salió de la habitación dando un portazo, quería ir detrás de él y decirle que sentía todas esas veces en las que le había dicho que todo lo que estaba mal con mi vida era a causa suya o todas esas en las que dije que lo odiaba porque no era cierto. Al igual que él me amaba yo lo hacía, y dolía sentirse de esta manera. Una parte de mi decía que lo merecía por todo lo que me hizo sufrir cuando recién nos conocimos, pero la otra me decía que debía dejar el pasado atrás e ir tras suyo, yo misma le había dado una oportunidad para que todo volviera a empezar y el no la había desperdiciado.

Seque mis lagrimas con furia y salí de su despacho a pasos lentos, no tuve que caminar demasiado porque lo encontré sentado en el sillón con sus manos en su rostro, me senté a su lado con un poco de brusquedad para que supiera que estaba a su lado sin embargo el siguió sin quitar las manos de su rostro. Tome una de sus manos y la lleve a mi estomago para que sintiera como Leonard se movía dentro de mí, pero siguió sin verme, una sonrisa se dibujo en su rostro y esa era mi oportunidad para decirle todo lo que sentía.

Tenía miedo, no quería perderlo aunque sabía que estaba actuando mal, estaba tomando malas decisiones que ponian en riesgo nuestra relación, porque tenía mucha razón, en la mayoría de nuestras discusiones era él quien terminaba agachando la cabeza y pidiendo perdón, yo lo buscaba, pero jamás como el lo hacía conmigo.

- Lo siento- empecé- siento haberte tratado de esa manera, por decirte todas esas cosas que en definitiva no son ciertas, pero tienes que entender que es difícil estar sola en casa, te necesito David. Necesito que estés a mi lado en estos momentos, a veces siento que ya no me amas, nunca estas en casa y cuando soy yo la que intenta acercarse a ti siempre me dices que estas ocupado con algo de la empresa y me dejas a un lado ¿Cómo quieres que me sienta?- solloce y sentí sus brazos a mi alrededor.

- Tranquila, te entiendo- seguí llorando en su pecho- perdóname, no sabía que te sentías de esa manera, yo pensé que eras tú la que ya no me amaba y no quería tenerme cerca.

- Eso nunca va a pasar- me retire un poco de su pecho para verlo a los ojos- siempre querré que este pegado a mí como un oso panda a su madre.

- De verdad lo siento cariño, sabes que no soy bueno en esto de las relaciones y que la única forma en la que se o sabia hacerlo era demasiado mala para ti- asentí comprendiéndolo- así que no se cómo solucionar las cosas cuando salen mal Alexa, siempre te he dado tu espacio para que pienses las cosas e incluso me he planteado darte un tiempo pero no quiero tenerte alejada de mi.

- No quiero que me des tiempo- sonreí, por primera vez desde hace una semana el me devolvió la sonrisa- quiero que me abraces y me beses cuando este enojada, que me hagas sonreír cuando no me sienta bien o que me digas lo fea que me veo por las mañanas o cuando lloro, quiero que estés a mi lado sin importar en qué situación nos encontremos- beso castamente mis labios y juro que sentí de nuevo avispas asesinas en mi estomago- porque señor Maestroni usted ha decidido entrar en mi vida y no pienso dejar que escape de ella.

David tomo mi rostro y unió nuestros labios de forma dulce haciendo que nos perdiéramos en nuestro mundo. Aquel mundo en el que todo era perfecto y solo existíamos nostros.

Perdon por no subir antes pero estoy sin internet. Gracias por sus votos y comentarios.

Matrimonio infernal.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora