Charla entre amigos

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     Lo que realmente quería hacer era llegar y tumbar la puerta, o quizá sólo presionar el timbre hasta que explotara, o golpear con sus puños y gritar el nombre de Namjoon. Lo que fuera que le asegurara una entrada imposible de ignorar.

En vez de eso Jackson sólo tocó el timbre unos segundos antes de soltarlo.

Sólo espero poco a que la puerta fuera abierta por la madre de familia, quien lo miró impresionada. Pasó saliva en seguida, no la había visto en un buen tiempo, la última vez fue cuando visitó su hogar de sorpresa para llevarse a Namjoon. Su perspectiva de ella había cambiado bastante.

Antes, en tiempos que se sentían demasiado lejanos, lo normal era hacer pijamadas en casa de Jackson, pero eso no significaba que no visitara la casa de Namjoon. Era el lugar predilecto para reunirse, jamás tenía que avisar que iba sólo llegaba. Y los padres de Namjoon lo recibían bien, a veces mirándolo con una ceja alzada juzgando lo que decía, pero no hacían más que eso. Llegó a verlos como unos tíos cercanos.

Bueno, ya no más.

Su mirada no mostraba nada de alegría por ver a la mujer, ni siquiera fingió amabilidad ―Jackson, hola, que gus-

―¿Está Namjoon? Vine a verlo.

―Oh, claro, pasa.

En otros tiempos la habría abrazado, le habría dicho con mucho gusto que sus padres mandaban saludos, y propondría que salieran las 2 familias como llegó a ocurrir alguna que otra vez. Un paseo de una tarde, reuniones rápidas para comer, barbacoas improvisadas en casa de los Wang.

No importaba que Namjoon ya hubiera regresado, para Jackson, nada era igual.

Entró sin dirigirle ni una palabra más, mentón en alto y mirada al frente, determinado a dejar un mensaje claro.

» Está en su cuarto.

No agradeció.

Dejó a la madre de familia congelada en la puerta, con un mal sabor de boca pero... no sorprendida. Lo había notado desde antes, y ver a Jackson aún ser frío con ella era algo que comprendía. Cerró la puerta cuidadosamente tras suspirar.

Jackson no tocó la puerta, sólo abrió adentrándose a la habitación de paredes lisas y cama desatendida. En seguida hizo contacto visual con el joven de lentes, quien estaba recargado cerca de la ventana, sentado en el suelo pero aprovechando la luz natural para leer.

Ninguno se sonrió al verse, Jackson porque ya venía enojado, y Namjoon porque se asustó por la repentina visita. Apenas y tuvo tiempo de esconder lo que leía.

Jackson entrecerró los ojos observándole, cerrando la puerta despacio. Muy lento, casi de forma tortuosa.

―¿Q-qué haces aquí?

No se habían hablado por teléfono, por más que lo intentaba no recordaba haberlo invitado a su casa. El pestillo de la puerta lo hizo sentirse aún más nervioso. Ya había visto esta escena antes: su mejor amigo mirándolo fijamente, serio, tratando de revelar todos y cada uno de los secretos de su alma, actuando como si ya los viera y sólo esperara a que Namjoon reconociera sus pecados. Empezó a caminar muy despacio hacia él, apenas y haciendo ruido.

» ¿P-por qué no-no me dijiste que venías?

Seguía callado, y eso en Jackson, era letal.

Y Namjoon no estaba entendiendo nada.

Trató de recordar cómo fue la última vez que se vieron, fue en la salida a las aguas termales, y si bien estuvieron platicando un rato pudo recordar que pasaron más tiempo con Seokjin y Unyong respectivamente. De regreso a casa platicaron un poco porque Jin se quedó dormido todo el viaje, y luego, se despidieron sin que notara algo raro. Era visible su esfuerzo mental en recordar cada detalle mientras el tiempo se le terminaba, Jackson estaba cada vez más cerca.

Cosas de Novios - NamjinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora