A escondidas

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   Después de la preparar la comida, de disfrutar un pay e incluso de conversar un poco de libros con la familia Kim, Seokjin regresó a su casa.

Temblaba de frío mientras ingresaba a su cálido hogar, pensando seriamente que a pesar de regresar antes de tiempo, debería comenzar a pensárselo más de dos veces antes de volver a decidir moverse en bicicleta como si no estuviera nevando en pleno Diciembre. Tal vez era momento de insistir a su papá o a Unyong que lo llevaran en carro, o quizá por sí mismo comenzar a conducir más distancias. Le daba un poco de nervios esa segunda opción. Unas manos sobre sus mejillas le sacaron de sus pensamientos, su madre comenzó a frotarlas sintiendo el frío en ellas.

―Mira nada más, vienes todo helado.

―Es-estaba con Namjoonie. ―explicó, esperando el regaño de parte de su madre por andar afuera de casa a esas horas, sin embargo la sonrisa en su rostro no tenía señal alguna de reproche.

―¿Les gustó el pay que llevaste?

―Ah, ¡Sí! Les gustó mucho.

Su madre sonrió, y a continuación fue cuando soltó su ligero regaño.

―No tengo problema con que vayas a su casa, Jinnie, pero por favor ve más abrigado, o no vayas en bicicleta que te vas a congelar.

Sólo asintió, alcanzando a oír risas provenientes del salón, al asomarse alcanzó a ver a su tía y papá sentados en el suelo junto a los niños, jugando un juego de mesa.

» Ve a cambiarte ―de nuevo con voz autoritaria, mamá dio su orden señalando el piso superior―, tienes nieve en la ropa. Y dile a Unyong que baje, lleva dormido toda la tarde.

―Está bien.

Mientras subía –ignorado por el resto de habitantes de a casa- el adolescente se fue quitando la bufanda, sintiéndola ligeramente húmeda por la nieve. Si bien mañana no visitaría de nuevo a Nam, sino que saldría con Ken y Junghwan, comenzó a plantearse llamarle temprano a su novio para ver si cambiaban de plan. Eso de verlo solamente en su casa los limitaba demasiado. Sí, hacía mucho frío por el invierno y no contaban con tantos lugares para verse a solas, pero quería un beso... de verdad. Si pudiera le pediría que viniera a su hogar pues al menos ahí ya les daban la suficiente confianza y privacidad de pareja, sus familiares ya estaban acostumbrados a verlos abrazarse o sentarse casi pegados el uno al otro. Era lindo pensar que sus padres aceptaban a Nam ya como parte de la familia. Suspiró y empujó la puerta, extrañándose porque al mismo tiempo sintió que esta era abierta desde dentro.

Lo siguiente que supo fue que lo tomaron del brazo y de un jalón violento lo metieron a su propia habitación.

Confundido no pudo registrar nada, las luces estaban apagadas y las cortinas cerradas, era difícil adaptarse después de venir del exterior.

» ¿Unyong? ¿Qué hace-

La luz de la pequeña lámpara de noche se prendió, encendida por Unyong que estaba sentado en su propia cama, a una considerable distancia de Jin pues al menos la otra cama se interponía entre los dos. Los hermanos se miraron el uno al otro por un segundo (aunque se sintió más) antes de que el menor fuera girando la cabeza despacio a la silueta a su lado, que seguía sujetándolo del brazo.

Sus ojos se abrieron lo más que pudieron en una mezcla de sorpresa y terror.

Jackson estaba ahí, en su cuarto, con una camiseta de manga larga y unos pantalones deportivos, el cabello desordenado y una sonrisa que ni siquiera trataba de ser amable, era burlona, completamente satisfecha. Como la de un villano que finalmente logró su cometido.

Cosas de Novios - NamjinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora