Quiero ser chef

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     Trató de no pensar tanto en por qué Namjoon no había hablado con él al día siguiente, por qué ni siquiera quiso contestarle cuando llamó a casa de Jackson y este sólo le dijo que de momento no quería hablar así que luego lo buscaba.

Jackson fue cortante, parecía enojado, le colgó antes de que Seokjin preguntara si podía llamar más tarde o al día siguiente. Nada.

Ahora estaba con el tick en su ojo, tumbado en la cama y abrazando su almohada, pensando en demasiadas cosas. Si el chino se puso así era porque lo estaba protegiendo, en ese caso, ¿Significaba que Namjoon le contó lo que hicieron en el baño? Pensó que estaban bien, ¿No le gustó, se sintió presionado de una manera? ¿Fue por qué lo cargó o el problema fue que lo llevó al baño? No podía recordar si hubo algún momento en el que su novio mostrara incomodidad de estar con él, pero en la soledad de su cama comenzó a preocuparle que su propia calentura empujara a Namjoon a hacer algo que no quería, y que Jin ni cuenta se diera de que estaba aprovechándose de él. En sus recuerdos solo estaba su rostro sonrojado, cómo se sentía el calor de su cuerpo contra el suyo, sus labios contra los suyos generando una exquisita presión, incluso el sonido de sus suspiros juntos.

Seokjin enterró la cara en la almohada, ahogando un grito pero llamándose a sí mismo: —Pervertido.

—Omma pregunta si vas a bajar a comer.

Se sentó de repente, sobresaltado al ver a su hermano recargado indiferentemente en el marco de la puerta. Completamente ajeno a su sufrimiento.

Su cabeza negó, su rostro contrayéndose en una mueca de desprecio.

—Dile que nunca volveré a salir de aquí, no comeré hasta morir.

—Te doy hasta las 3 para que bajes porque te dio hambre —predijo, para luego mirar a su reloj en la muñeca—, y eso que son las 2:15.

—No voy a bajar.

—Ajá.

Se tumbó de nuevo, abrazándose nuevamente a la almohada. Pudo oír el suspiro de su hermano mayor, y como se separó del marco de la puerta sólo que en vez de alejarse escuchó cómo se fue acercando hasta sentarse en la misma cama, a la altura de sus pies.

» ¿Tan metido estás en tu drama que ni hueles lo que preparó omma? Hizo samgyeopsal.

El estómago de Jin lloró, su corazón crujió, su mente casi colapsó. No podía ser. Su madre debía de estar muy contenta para haber preparado deliciosas pancetas de cerdo, y conociéndola, le pidió ayuda a su esposo y hermana para llenar la mesa de exquisitos acompañamientos. Otra vez se levantó para quedarse sentado, la vista fija en el suelo.

» Baja a comer, te prometo que la vida no se acaba si tu novio no te llama. Ven a celebrar.

Apretó sus labios, consciente de que su hermano tenía razón, pero por dentro no podía evitar seguir lamentándose.

—Creo que arruiné todo con él...

—Y si sí lo hiciste, ¿Qué? No es como que vayas a estar toda tu vida con él, te recuerdo que tu vida va a cambiar cuando entres a la universidad.

No se resistió, Jin le pegó en el brazo a su hermano, con la suficiente fuerza para que se quejara en voz alta. Luego de eso no dijo nada porque su mente volvió a repasar todas esas preguntas sin respuesta. No quería pensar más en ello. Miró a su hermano, parecía molesto, sin embargo sentía que estaba así desde antes de su golpe, tal vez incluso antes de irse a dormir el día anterior.

—¿Por qué te desquitas conmigo?

—¿Eh? Tú eres el que quiere llorar, Jin, no yo.

—¿Entonces para qué vienes?

Cosas de Novios - NamjinHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora