La mañana en la que Jin contó que faltaban 10 días para que acabaran las vacaciones, decidió ignorar ese hecho y distraerse con otra cosa. Quería mantenerse ocupado.
Por esa razón iba sobre su bicicleta concentrado en el camino, siendo cuidadoso para no dañar la preciada carga.
Iba feliz, por supuesto, pese al frío, pese al estrés y miedo de entrar a clases, pese a las preocupaciones que cada noche se acostaban a su lado, al final una voz bastante parecida a la de su madre le decía que poco a poco las cosas se iban a acomodar. Su paciencia cobraría buenos frutos.
Cada vez más cerca de su destino, el joven disminuyó la velocidad hasta frenar por completo entonces se bajó de la bicicleta la cuál llevó hasta la casa conocida, justo esa donde estaba un chico sentado en la banqueta abrazándose a sí mismo y chocando sus rodillas, sonriente al verlo. Jin le sonrió de regresó y le saludó con un movimiento de mano bajo el guante negro.
―Hola.
―Llegaste rápido, hyung. ―Nam se levantó del escalón, acercándose a él pese a que Jin de todas maneras se estaba encaminando en su dirección llevando la bicicleta.
―Te dije que esperaras dentro.
―Quería verte y recibirte.
Seokjin observó con atención a Namjoon. Esa sonrisa en su novio era cálida, como si estuviera escuchando una canción romántica en vez de su voz saludándole, sus mejillas se levantaban haciendo que pequeñas arrugas aparecieran en los costados de sus ojos, que los hoyuelos salieran a saludar, y aunque la sonrisa era cerrada sin mostrar los dientes, le hacía brillar. Negar que había cambiado desde que regresó a casa de sus padres era una tontería.
Tal vez era el corte de cabello que le hizo su padre, o que su mamá le compró nueva ropa para ese invierno, quizá que ahora que sus padres conocían a Jin y no habían puesto ninguna negativa a que visitara a Namjoon durante el resto de días de vacaciones, demostrando un verdadero -aunque aún incómodo en ocasiones- interés en conocerle.
Fuera como fuera, Namjoon lucía feliz, algunas piezas rotas en su corazón comenzando a cicatrizar.
Seokjin rió cuando por poco resbala su novio en la nieve ―Cuidado.
―Estoy bien. ―respondió ocultando su vergüenza en acomodarse la bufanda.
Fueron hasta la entrada de la casa, ahí Nam le ayudó a acomodar su bicicleta y luego se inclinó curioso para ver qué contenía la caja asegurada en la parte trasera con una soga, improvisado pero útil. Seokjin tarareó al sacar un pay, no tan calientito pero aún luciendo apetecible.
» ¿Eso e-
―Pay de queso, estilo japonés. O eso decía la receta que sacamos mi madre y yo de una revista.
Admiró con sus ojos brillando el apetitoso postre traído por Jin, sonrió cuando le permitió olerlo y su boca comenzó a salivar. Tuvo ganas de probarlo ya, de sumarlo a su lista de "postres de Kim Seokjin" que ya había degustado con placer. Se inclinó más hacia él y de repente Jin lo apartó, como si creyera que era realmente capaz de darle una mordida en ese momento.
» No es para ti ―caminó alejándose un poco de él, mostrándole una sonrisa traviesa. Apuntó a la puerta con su cabeza, manos ocupadas sosteniendo el pay―, es para tus padres.
Oh. Trató de evitarlo, de verdad luchó contra ello pero Namjoon sonrió de forma amplia, pues las palabras de su novio le dieron otra vez esa sensación de que "todo estaba bien", "somos una pareja normal haciendo cosas normales". Eras frases que no sabía cuánto tiempo había deseado realmente sentir, y aunque no estaba seguro si esta situación duraría, apreciaba demasiado que su novio hiciera estas cosas por él. Porque sabía que era para él, para que Namjoon tuviera la experiencia de tener un novio que traía cosas para sus padres.
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Cosas de Novios - Namjin
FanfictionTercera temporada "Cosas de padres". No podía ser solo una, ni dos, ni siquiera tres, muchas notas fueron dejadas entre las hojas de los libros que Seokjin leía, notas que Namjoon dejaba al chico que veía desde lejos mientras ayudaba en la bibliote...
