48. Un viaje al pasado.

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Solo el silencio en medio de ambos, fue el único responsable en intervenir cuando la llamada terminó.

La mano de Justin se hizo un puño, apretando el teléfono entre esta y marcando su piel en sangre hirviendo. Su mirada, por otra parte, estaba fija en la chica que tenía al frente.

Sus ojos la contemplaban con el más ruin de los odios y él, todo él, estaba convertido en el diablo hecho persona.

Sin tener tiempo a entender la situación, Brianna fue estampada fuertemente contra la pared. Una mano gruesa apretaba su cuello y la otra estaba postrada contra su estómago. De inmediato su garganta se secó y se vio básicamente obligada a toser incontables veces, para que el aire pudiese seguir llegando a sus pulmones.

—Tú lo sabías ¿verdad?—escupió un Justin con el ceño fruncido, la mandíbula apretada y las venas gruesas formándose en su rostro.—¡Responde!—gritó esta vez apretándola un poco más del cuello al no recibir respuesta alguna de parte de Brianna, cuyo rostro empezaba a pintar de colores distintos.

—De-¿De qué estás hablando?—logró articular la chica, intentando buscar en la mirada de Justin una pizca de compasión.

Pero vaya que no conocía a ese hombre para nada. Justin era capaz de matarla en ese instante si tenía la oportunidad. Solo bastaba para él escuchar que también había sido parte del plan de su padre para acabarla en el acto.

—Tu padre. Está aquí. —fue la respuesta del muchacho. —Y ha secuestrado a mi chica.

—¿Qué?— el rostro de Brianna denotó una sorpresa absoluta y sobre todo, sincera. Pero para Justin eso no fue suficiente, pues apretó aún más su cuello, escuchándola retorcerse al quedarse sin aliento.

—¿Dónde-está?—le cuestionó él dando dos golpes fuertes contra la pared, haciendo retumbar la habitación. Sus nudillos quedaron hirviendo y el eco del sonido de estos, estremeció a la chica al punto de dejarla sin palabras. Ahora mismo se preguntaba, ¿quién era el tipo que tenía en frente de ella? ¿hasta qué punto podía llegar?—¿Dónde-la tiene?

—¿Por qué, por todo los cielos, mi padre haría algo así? —Brianna logró recomponerse después de unos segundos. —¿Por qué la secuestraría?

—Eso debes saberlo tú mejor que nadie ¿no es así?— el chico le ofreció una sonrisa que emanaba perversidad. Sus ojos marrones se habían tornado oscuros, desorbitados, amenazantes. Era capaz de todo en ese momento.—Debí imaginarlo: toda esta mierda era parte de tu plan. Pero ni siquiera de esa manera lo lograste. Voy a encontrarla y tú...—un apretón más fuerte, Brianna gimió de dolor—vas a decirme cómo.

—¿Crees que yo sabía esto?—la chica se aclaró la garganta. Varias lágrimas empezaban a caer por sus mejillas debido a la falta de oxígeno. —¡No tengo una maldita idea de por qué mi padre secuestraría a Brook! ¡Ni siquiera sabía que la conocía, joder!

—Oh, claro. Por supuesto que no.— entonces Justin elevó a Brianna, cogiéndola del cuello con ambas manos. Por un segundo, la chica creyó que se quedaría sin conocimiento por la fuerza de Justin contra su garganta, pero el muchacho la soltó justo a tiempo antes de que pudiese desfallecer para siempre.

Sin poder contenerse un segundo más, Brianna empezó a llorar, desvaneciéndose en el suelo al quedarse sin fuerza alguna. El cuello le ardía, la cabeza le iba a explotar y las heridas de su accidente empezaban a lastimarle más que nunca.

Al menos él ya la había soltado, pero la miraba desde arriba, puesto de pie, aún con ganas de deshacerse de ella. Podía sentir su imponente dominación y maldad en cada paso que daba. Nunca antes había sentido tanto miedo de parte alguien, como lo estaba sintiendo de parte de él...

Antidote | terminada.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora