Esta vez, si

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JUAN

-Mi obsesión por ella no tiene límites. No importa que sepa que no tengo ninguna posibilidad con ella. No importa cuanto tiempo pase. Sé que quiero a Hannah para mi.
- Creí que habiamos establecido una norma. Una sesión sin mencionarla. Tiene que haber algo más en la vida que quieras.
Juan miró al hombre frente a él. Llevaba alianza. Imaginó que alguien casado no debía entender a lo que él se estaba enfrentando.
La ansiedad crecía con el tiempo.
-Usted no entiende. ¿Como va a hacerlo? No hay más que verle. Su vida debe ser perfecta.
-Interesante opinión. ¿Que te lleva a esa conclusión?
-No lo sé.
-Las personas no siempre son lo que aparentan. De todos modos yo no hablo de mi vida privada. No estamos aqui por eso, sino para ayudarte.
-No hay cura para mi, doctor Jones. Hannah Roberts es lo que yo quiero y nada me impedirá tenerla.
Un breve destello de comprensión cruzó en los ojos de ese psicólogo al que hacia un mes que visitaba. Su hermano había insistido.
Moi temía que sus sentimientos por Hannah le nublasen el juicio.
No tenía porque saber que eso ya había ocurrido cuando volvió de la Universidad y la vio saliendo con Carl. Y luego con ese hijo de puta de Jeremy.
¿Y ahora? Ella salió la otra noche con esas hermanas metomentodo y con otros chicos. Y eso si que no.
Esta noche en la inauguración, le confesaria lo que sentía. Y mejor que ella le aceptase, porque no pensaba sufrir su rechazo.

DR.RICHARD JONES

Se debía al secreto profesional, pero ahora que Juan había utilizado el nombre completo de la causa por la que se encontraba alli, Richard debía actuar también.
Hannah Roberts
Mierda, mierda.
Hannah no era solamente una colega de profesión.
Habían terminado juntos la carrera aunque sus trabajos les llevasen a lugares distintos.
Y no solo eso. Hacia casi un año que la visitaba una vez a la semana.
Los psicólogos también necesitan una via de escape. Y él la necesitaba. No solo por los demonios que perseguian a sus pacientes, sino por los suyos propios. Y los tenia. En realidad, solo uno.
Un demonio con nombre y cuerpo de mujer.
Su reloj le avisó del fin de la sesión.
-No hagas nada de lo que puedas arrepentirte. Me vería obligado a romper el juramento médico/paciente.
-Haga lo que quiera, doctor Jones. Llevo esperando este momento durante años. No esperaré ni un dia más.
Observó como salía por la puerta dejando una sensación de malestar en el ambiente.
Su teléfono sonó en el interior del bolsillo de su americana.
Sonrió al ver quien era.
-¿Que te cuentas tío?
-Yo también me alegra saber de ti, Richard.
-Vamos, Bruce. ¿Que te ha llevado a llamarme? Hace casi un mes que no sabía de ti.
-Si, perdona. Pasó algo con Arin. Ya te contaré.
Oir su nombre le tensó de inmediato.
Arin. Arin. Arin.
-Espero sinceramente que me lo cuentes.
-Lo haré, pero en realidad llamaba por otra cosa. Hay un puesto vacante en el hospital en el que trabajo. Es hora de volver a casa. Ya nada te retiene alli. Por fin te divorciaste. Y el puesto es algo seguro.
¿Volver? ¿Debería?
ELLA vive alli. Y Hannah también. ¿Debo prevenirla?
-Iré. Empezaré a buscar apartamento.
-Acabas de alegrarme el dia, tio.
-Bruce, estoy lista.
Richard se heló al oir su voz de nuevo.
Es ella. Es ella.
-Ya casi estoy. Te veo pronto, tio.
Muy pronto. Ahora muevo yo, Arin.

Todo ese tiempo, habia conducido dos horas cada semana para ver a Hannah y liberar algo de la rabia y necesidad que aun sentía por Arin.
Y no solo eso. Se sentía culpable por mentir a su mejor amigo.
Bruce no sabia que cada semana iba a su ciudad.
Y menos aun, que hacia un año y medio, se había enamorado y acostado con su hermana.
Y ahora... Ahora tendría su oportunidad con ella. Iba a demostrarle a Arin Shepard que no era la única que podía herir.
Dos podían jugar a ese juego.

Hannah (Serie Love 01) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora