Arriesgando

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Jason no aguantaba más. Las paredes de su despacho se le venían encima. Había estado intentando llamar a Hannah durante un par de horas y no había forma, de modo que tras buscar el número en la guía telefónica, lo intentó en su despacho, pero su secretaría no hacía más que darle largas.

¿Eso quería decir que Hannah no quería saber nada de él?

Estaba equivocada si pensaba que se rendiría fácilmente.

Quizá él cometió un error al marcharse de ese modo, sin dar ninguna explicación, pero de haberse quedado habría terminado asustándola.

Si tan solo fuese por el modo en que la deseaba, tal vez podría haberlo soportado, pero tenía la necesidad de marcarla. Por completo.

Deseaba borrar el recuerdo de cualquier otro con el que hubiese compartido su cuerpo, sobretodo el de Jeremy. Aquel desgraciado le había cabreado de verdad cuando se presentó en casa de ella. Lo peor, sin embargo, fue verle tan preocupado por Hannah.

¿La amaba todavía? ¿Hannah le correspondería?

Negó con la cabeza.

No pienses en eso. Ella es tuya.

...

El restaurante inauguraba aquella noche. Su restaurante, se corrigió.

Dios, estaba tan feliz. Había trabajado muchísimo para lograr su objetivo. También era el motivo por el que logró mantenerse alejada de él.

Ahora solo tenía que ver que ocurría aquella noche.

Había invertido todo lo que tenía en el negocio. El restaurante era pequeño pero acogedor.

Aquella noche demostraría que no era una niña. Sean la vería como mujer. Pensaba asegurarse de eso.

Desde luego el vestido y los zapatos que se había comprado para la ocasión, eran un claro indicativo de que había crecido.

Aquella noche... Por fin se lo diría.

...

Llevaba temiendo aquella noche desde que recibió la invitación.

No sabía que hacia allí de pie, frente al restaurante.

Bueno, si lo sabía. Quería verla. Joder, se moría por tocarla.

Lo peor es que era consciente de que ella estaba en el interior.

La vio entrar cargada con varios montones de bolsas, haciendo malabares para poder llevarlo todo.

La parte más racional de él lo impulsaba a llamar a la puerta y aprovechar aquella oportunidad con ella a solas. Estaba desesperado por tocarla.

Mierda, tenía una erección en ese momento solo por verla andar.

Quería desnudarla, colocarla sobre una de las mesas y lamerla de arriba abajo.

Se reajustó los vaqueros para colocar su miembro de modo que no doliese.

Iba alejarse cuando oyó un estruendo en el interior. Primero el golpe, luego el grito de ella y finalmente, el cristal rompiéndose.

Corrió hacia la puerta trasera rezando para que no estuviese cerrada con llave.

Agradecido de que no fuese así, entró y avanzó hasta la cocina.

La escuchó maldecir antes de verla.

Suspiró aliviado al ver que no estaba herida. Solo enfadada.

-Mierda, no puedo creerlo. ¿Todo me tiene que salir mal?- En su escondite, él trató de no reír. Brittany siempre hablaba consigo misma cuando estaba nerviosa o preocupada.- Evidentemente hoy no es mi día. Todo tendría que ser perfecto hoy. Él estará aquí esta noche. Aseguró que vendría.

Hannah (Serie Love 01) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora