Las clases comenzaban y Aome salía de su casa pero ahora algo ha cambiado...Inuyasha ya no la acompaña como antes...
Aome aún recuerda ese día en que empezó a cambiar.
Salía de su casa como de costumbre, esperaba a Inuyasha pero el chico se retrasó algo poco habitual en él. Sin dejar que el tiempo corriera más emprendió el viaje al instituto, sola. Al llegar se llevó una gran sorpresa al encontrarse a su mejor amigo con Kikyo
-Inuyasha-La chica llamo a su amigo y este giro para verla. Kikyo se alejó de el – Pensé que no vendrías
-Oh perdón pero – Las mejillas del joven se matizaron de un leve rubor – me encontré con Kikyo, empezamos a platicar y cuando me di cuenta ya estábamos en la escuela. Lo siento
-Inu – La Chica mencionada llego a lado de Inuyasha y lo tomo del brazo muy familiarmente – Ven te quiero enseñar algo. Buenos días Aome
- Nos vemos al rato Aome
Y con una gran sonrisa Inuyasha se fue con Kikyo
-Tierra llamando a Aome – Sango movió su mano enfrente de la mirada perdida de Aome para sacarla de sus pensamientos
-¿Qué paso Sango?
-Nada, solo que últimamente has estado distraída
-No es nada – Su amiga la miro con suspicacia – De verdad
-¿Sabes? No te creo, pero te dejare en paz – suspiro y siguieron caminando – a veces es bueno mantener secretos
-No es solo que... solo es algo de lo que no estoy segura – Le sonrió – Te prometo que te contare
Ambas chicas sonrieron y se dirigían a la entrada de la escuela.
« ¿Sera que....? No, puedo estar equivocada» Aome pensaba en silencio, silencio que a su amiga sango le preocupaba pero respetaría la decisión de Aome
-Buenos días Señoritas – Un joven alegre y de cabellos negros se acercó a sus amigas – En especial a ti mi quería Sanguito
La nombrada sintió que su cara ardía de la vergüenza. Ofreció su brazo a Sango y ella lo tomo con decidía a lo que Miroku solo sonrió y ofreció su otro brazo a Aome quien lo miro sorprendida
-Vamos Aome, somos amigos – La chica tomo el brazo de su amigo – Y nada mejor que entrar a la escuela acompañado de dos hermosas señoritas
Ambas chicas sintieron su cara arder por el comentario de su amigo
-¿Desde cuándo dejaras de ser todo un Don Juan?
-Yo pienso que el día en que el infierno se enfrié – Los tres amigos rieron por la contestación de Aome
Aquella chica que llego triste al instituto, se encontraba feliz por los amigos que tenía; a pesar de de la actitud de Miroku con todas las mujeres, sabía que a ella la veía como a una hermana y eso la hacía sentir bien.
A lo lejos un joven miraba como volvía a sonreír su mejor amiga «Sonrió, y no fui yo el que logro eso» Inuyasha se sentía mal por el trato que había tenido con Aome en las últimas semanas pero había algo en Kikyo que lo mantenía a su lado, era tan fuerte que no podía evitarla, « ¿Por qué fue ella? ¿Por qué no fue Aome?...
El receso comenzaba y Aome y sango salieron del salón de clases y Kikyo salió sin decir a donde iba. Miroku aprovecho esta oportunidad para hablar con Inuyasha
-Milagro que te dejan respirar – Inuyasha volteo a ver a su amigo
-¿Qué paso? – Pregunto con cierta irritación Inuyasha
-Tranquilo, solo quiero platicar
Y sin que Miroku lo atormentara con muchas preguntas se apresuró a preguntar
-¿Por qué Aome estaba triste?
-Tú debes de saber – El chico del cabello plateado lo miro sin entender – La has dejado sola
-No es cierto – Se apresuró a defenderse – Solo he estado conociendo más gente
-Es la verdad Inuyasha, ya ni con nosotros hablas solo estas con...ella – suspiro porque sabía que su amigo no entendería – sé que te gusta pero no debes de olvidar a los que siempre han estado para ti
-Pero ustedes están con ella
-No es lo mismo – La expresión de Miroku cambio y se tornó más seria – No estuviste con ella la semana pasada
-¿Qué paso la semana pasada? – la preocupación de Inuyasha salió a flote, no se perdonaría si algo le pasaba a Aome
-¿Lo ves? Ya ni siquiera sabes lo que le pasa
- Solo dime de una maldita vez que es lo que paso – Inuyasha estaba enojado y su amigo la sabia. No trato de darle más vueltas al asunto y no tuvo más remedio que decirle
-La saltaron y...- se quedó callado e Inuyasha tenía el presentimiento de que algo peor pudo haber pasado
-No me digas que...
-Afortunadamente no – Vio la cara de alivio reflejada en la mirada dorada de su amigo – Llegue a tiempo.
-¿Pero cómo...?
-Olvidaste que siempre los jueves van por ese café que les encanta. Ustedes siempre llegaban de noche a la casa pero ella siempre iba contigo. Unos tipo la agarraron cuando estaba por llegar a su hogar; yo iba a su casa para entregarle unos apuntes que le había pedido cuando escuche que estaba gritando. Me apresure a llegar y golpe a esos hombres, después la lleve a su casa y me quede con ella hasta que se tranquilizo
-¿Por qué no me dijeron nada? – Inuyasha estaba enojado, en especial consigo mismo
-Ya no hablas con nosotros y en especial ya no platicas con ella
«Felicidades idiota, estas rompiendo tu promesa. Eres tan estúpido que olvidas a quien ha estado contigo toda tu vida por alguien que acabas de conocer.» Su subconsciente le reclamaba, sabía que había cometido una estupidez y tenía que arreglarlo
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Después de la Tormenta
FanfictionAmigos y enemigos. Promesas y traiciones. Enamorarse de su mejor amigo fue su perdición ¿como aparentar a su lado? ¿como soportar que otra lo mirara de la misma forma en que lo hacia ella? Huyendo del pasado, encuentra la luz que la oscuridad había...
