Gloria, es la palabra con la que Inuyasha describía ese beso. No pudo evitarlo al verla tan cerca, deseaba ese sabor de nuevo, sentirla una vez mas
-Solo uno más
Aome sabía que no se salvaría de esta pero lo deseaba, fuera el alcohol o sus sentimientos, no importaba solo sabía que lo quería y no se detendría hasta saciar sus sentimientos. Pero no era suficiente, ambos lo sabían. Los simples besos tímidos se esfumaron para dar lugar al fuego que ambos llevaban por dentro. La eterna enamorada daba rienda suelta a sus sentimientos; todos sus problemas desaparecieron dejándolos en un mismo lugar, en un solo universo...
Las respiraciones agitadas llenaban el ambiente, la temperatura aumentaba. La luna se filtraba por la ventana, ambos corazones palpitando al mismo tiempo con un mismo sentimiento. La película había terminado desde hacía mucho; Inuyasha retomaba lo que había pasado en la fiesta. Sin decir más bajo hasta su cuello besándolo y sintiéndolo, quería más y no se detendría y ella tampoco lo aria.
Sabían que estaba mal, el alcohol hacía de las suyas pero era tan infantil darle tanto merito a una bebida, sus sentimientos estaban de por medio, su amistad estaba en el olvido al fin y al cabo ya estaba arruinada. Se conocían a la perfección y sabían lo que ambos deseaban y querían; esa noche de marzo ambos corazones se buscaban en la noche.
Prohibido, esa la palabra correcta para describir su situación, ambos comían del fruto prohibido, del pecado. Pero no les importaba en ese momento, sus enamorados podían esperar, solo eran uno esa noche, oscura y cálida. La tomo de las manos en medio del silencio, no necesitaban palabras para saber lo que ambos deseaban en esos momentos. Las miradas lo decían todo, el sentimiento que los envolvía era placentero. Cerraron los ojos al contacto de sus labios, eran inexpertos en cuestiones de la intimidad y la timidez los rodeaba pero deseaban el momento, los disfrutarían hasta las últimas consecuencias
-Te amo
En silencio susurro aquellas dos palabras que le quitaban el sueño, y aunque sabía que él no las escucharía tenía que decirlas de una u otra forma, ya no era un simple "Te quiero" el sentimiento había anidado profundamente en su corazón, había madurado hasta llegar a lo que es hoy en día, pero ha sufrido y no sabía cuánto más podría hacerlo; su corazón era frágil y un golpe más y se rompería
«Sigue por este camino y estarás rota»
-Me atreveré
Un simple susurro llenaba la habitación, sus cuerpos emprendían un armonioso vaivén, eran rehenes del amor y la pasión que ellos se tenían y aunque sabían que por la mañana se arrepentirían los disfrutarían por esa noche...
Inuyasha despertó primero, la cabeza le dolía, se sentía aturdido y sintió algo pesado sobre su cuerpo: Aome dormía a su lado. Lo recordó, recordó lo que ambos habían pasado hacia unas horas. Lentamente se fue levantando, tomo su teléfono y se dio cuenta de la hora: 5:00 a.m.
Rápidamente se vistió, no quería ver la cara de Aome, no quería ilusionarla con un sentimiento, seria cruel pero era mejor así pero su suerte no estaba con él, ella despertó cuando se abotonaba el ultimo botón de su camisa, y miro el sentimiento de ella, sus ojos brillaban y en su boca se formaba una tímida sonrisa, pero no se inmuto ante eso. La miro con toda la frialdad que él podía, se acercó a ella pero al momento se detuvo no quería crear más conflicto. Se dio media vuelta y se fue sin decirle una sola palabra
Aome no entendía lo que pasaba, sabía que había cometido una estupidez al estar con el
« ¿Esperabas un ramo de flores mientras te decía 'Te amo'?
-No...pero al menos esperaba una explicación
Se vistió lo más rápido que pudo, los empleados estaría por llegar y no quería que la vieran desnuda en la sala de estar. Llego a su habitación donde frías lagrimas empezaban a salir, eran silenciosas y amargas. Era su primera vez y había sido un desastre, por tonta tendría un recuerdo amargo respecto a eso. Pero no era una chiquilla tonta de 15 años, era una mujer madura y tenía que enfrentar las consecuencias de lo que había pasado.
Nadie supo de la noche que paso con Inuyasha, ni siquiera Sango. Quería hablar con el chico de los ojos dorados pero el la evitaba y cruelmente se paseaba con Kikyo enfrente de ella, como si con eso le quisiera demostrar que él estaría con ella. Seguiría con su vida así como el seguía con la suya. Era un desliz que no volvería a repetir, ni siquiera con él pero sabía que no la buscaría, después de eso él no se acercaría.
Lentamente se tragaba las palabras que ella le tenía que decir, los sentimientos que conllevaban, pero el mundo no cambia de la noche a la mañana alguien más ocupaba un lugar en su corazón pero sin embargo ella espero que él se quedara, que el correspondiera pero sabía la triste realidad y no le guardaría rencor...
Sus pensamientos vagaban, recordaba los besos dados en aquella noche y quería volver a repetirlo. Estaba loco, si y lo sabía, loco por colgarse al sentimiento que tenía por Kikyo pero queriendo estar con Aome, quien le doliera a quien le doliera era suya, y nadie más le quitaría ese derecho
Pero sabía que no podía estar con ella, los sentimientos encontrados siempre salían a flote. No entendía como se había enamorado de dos chicas, no, no se había enamorado de dos solo de una y esa era Kikyo
Los meses con ella habían sido los más gratificantes y a pesar de haber estado con ella íntimamente no deseaba formalizar aun, era muy pronto y a Aome estaba de por medio. Él tenía que aclarar que es lo que sentía por la chica de los ojos color chocolate, era claro que lo hacía sentir de una manera especial, le gustaba estar con ella y le encantaba tocarla pero no sabía si era una simple obsesión por tenerla (aunque eso ya había sido) o simplemente no quería aceptar el hecho de que estaba enamorado y lo de su novia solo era una farsa que quería alargar más de la cuenta.
No podía hablar con nadie, ni siquiera con Miroku quien se alejó de el cuándo empezó sus problemas con Aome. Desde que empezó a dudar no ha tenido más que problemas, si bien sentía que podía tener algo más con ella todo cambio cuando conoció a Kikyo
Ambas chicas se parecían y eso era lo que lo confundía, muy en el fondo se imaginaba que estaba con Aome cuando en realidad estaba con Kikyo. La chica del cabello largo lo quería y él se daba cuenta de ello. Le entrega sus sentimientos en bandeja de plata y se sentía culpable por ello ¿Quién no desea un amor así? Era cruel no corresponderle de la misma manera, era claro que era un imbécil pero no por ello decía que no tenía sentimientos.
-Kikyo
Había tomado una decisión y no sabía si era la correcta o no
Las semanas pasaban y los arboles recuperaban sus hojas verdes perdidas en el invierno, el viento llegaba cálidamente y una chica de cabello azabache se encontraba sentada en el parque esperando la llegada de sus amigos. Aome miraba con nostalgia como dos pequeños niños jugaban en las fuentes saltarinas del parque, recordaba cuando era pequeña. Le era difícil estar sin él, era tonto pensar en ese sentimiento cuando él había aclarado, a su manera, sus sentimientos. Se reprochaba a sí misma una y mil veces lo tarde que era para hablar de sus sentimientos con él y por no hablar de que no podía olvidarlo, claro algo así no se olvida de la noche a la mañana sin embargo deseaba con todo su ser que así fuera
-Mi pequeña - Kouga se acercaba a la chica quien hábilmente la tomaba en sus brazos
Aome se preguntaba una y otra vez porque no fue el en lugar de Inuyasha, porque se enamoró de ese estupendo chico que tenía enfrente. Kouga sabía que darle celos a Inuyasha ya no servía de mucho más sin embargo se sorprendía que ella no dijera nada o tratara de alejarse de él, sabía que aún lo quería y le dolía pero en esos momentos ella estaba con él y eso era lo que más le importaba
-Kouga - Le sonrió dulcemente al chico de los ojos azules
-¿Lista Aome para pasar un día divertido? -Sango, su inseparable amiga trataba de animarla, sabía que algo le pasaba
-Lista
Todos partieron rumbo al centro comercial.
Las horas pasaban y los cuatro amigos se divertían como nuca antes lo habían hecho; las clases estaban por terminar y su vida pronto comenzaría, sabían que se seguirían viendo pero no podían evitar sentirse nostálgico ante la culminación de sus estudios
-¿Dónde trabajaras? -Aome pregunto a Kouga quien toma de su refresco mientras checaba su celular
-Am... me han ofrecido un puesto en una editorial como practicante, no es la gran cosa pero por algo se empieza - Sonrió a sus amigos. Tal vez el chico que estaba enfrente de ellos no tenía los grandes lujos pero era inteligente, nunca le importo que supieran que sus estudios estaban sustentados por las becas que ganaba. Aome admiraba esa faceta de él, y hasta a veces, deseaba poder tener una vida tranquila como la de él. Teniéndolo todo a y la vez nada - ¿Y tú?
-Yo... - Sus mejillas ardieron, le daba pena decir donde trabajaría. Su padre le había recalcado desde hacía mucho tiempo que una vacante en la empresa estaba para ella. Lo había aceptado con tal de no escuchar más le reprimendas que su padre le hacía cada vez que ella se negaba ante tal ofrecimiento - trabajare en una de las empresas de mi padre
-Quita esa cara de pena - el chico le sonrió -Es una gran oportunidad
-Sí, pero me gustaría escalar por mí misma, no tener un puesto por ser hija del dueño. - Sus mejillas se tornaron más rojizas - además, pensaran que soy una niña mimada
-Nosotros no pensamos eso - se apresuró a contestar Miroku
-Claro que no porque ustedes me conocen. Y aunque no lo crean, se valerme por mi misma
-¿De verdad? - pregunto con cierta incredulidad Kouga mientras se reía
-Que mis padres tengan empresas no significa que sea una inútil - los miro duramente - y aunque no lo parezca se valerme por mi misma. Teniendo un trabajo puedo sobrevivir, no importa si es un gran puesto o no
Se levantó un poco molesta, siempre había odiado que la miraran de esa forma, ella no era una niña de papi que no sabía nada de la vida, no viva en una burbuja. Sus amigo la miraron sorprendidos casi nunca la veían de esa manera, eran muy pocas las veces en las que ella se enfadaba por algo.
Al momento de dar un paso, sintió su mundo dar vueltas, como si estuviera en un juego mecánico, de pronto miro borroso y no supo nada más.
Kouga la tomo rápidamente en brazos, sus amigos se alarmaron. La chica era sana y nunca se habían enterado que le pasara algo parecido. Sin decidir más se apresuraron a llevarla a un centro médico donde pudieran checarla. Al llegar una enfermera los recibió y sin perder tiempo un doctor los atendió diciéndoles que no se alarmaran. Un simple chequeo y el medico los dejo para esperar los resultados
A sango le preocupaba su amiga, ella se quedó en el consultorio con Aome mientras los chicos esperaban afuera. Aome despertaba desconcertada
-¿Dónde estoy? - Trato de levantarse pero su amigo se lo impidió
-Tranquila, estas en un centro médico, te desmayaste y te trajimos aquí de inmediato
Su cabeza le dolía y todo le daba vueltas, no comprendía el porqué de sus sintonías, siempre había sido sana. El doctor entro con una gran sonrisa, en sus manos llevaba consigo los resultados de las pruebes que le hicieron a Aome al llegar.
-Y bien doctor, ¿Qué es lo que tiene mi amiga? - Sango era una persona de poca paciencia así que fue directo al grano
-Felicitaciones Srita, está usted embarazada
«¡¿QUE!?»
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Después de la Tormenta
Fiksi PenggemarAmigos y enemigos. Promesas y traiciones. Enamorarse de su mejor amigo fue su perdición ¿como aparentar a su lado? ¿como soportar que otra lo mirara de la misma forma en que lo hacia ella? Huyendo del pasado, encuentra la luz que la oscuridad había...
