Kouga seguía insistiendo en hacerse cargo del niño de Aome pero ella no se aprovecharía de ello. Sus amigos la felicitaban por el pequeñín que estaba en su vientre, olvidaron por unos momentos en la situación en la que encontraba Aome y disfrutaron de la noticia.
-Aome ¿Ya fuiste con el médico para que te checara? – Pregunto Sango un poco preocupada
-No, hice una cita para mañana, mientras más pronto mejor – miro a su amiga por unos instantes - ¿Me acompañarías?
-No puedo – Sango la miro con pena – Saldré con mi padre mañana a una reunión familiar
-No te preocupes – Le sonrió a su amiga para que se tranquilizara
-Yo puedo ir contigo – Kouga se acercó para escuchar lo que decían las chicas
-Kouga, no te molestaría con tal cosa
-Nada me molesta de ti, además – bajo su rostro hasta el vientre de la chica – Tenemos que ver a este pequeñín –con naturalidad toco el vientre de Aome la cual se sorprendió de la actitud del chico
-¿Cuándo se lo dirás a tus padres? – Sango la miro
-He estado pensado hacerlo después de la graduación, al fin y al cabo es en una semana
Nadie mas dijo nada, se quedaron en silencio por largo rato. Tenía que hablar primero con Inuyasha pero no sabía cuándo. El chico siempre estaba acompañado de Kikyo, no lo dejaba solo. Había cambiado su número de celular y le dolió que no le dijera pero era normal ya no eran amigos eran simples conocidos con recuerdos en común.
Al día siguiente Kouga pasó por ella a la hora indicada. Nadie más sabia de su embarazo más que sus amigos, era un secreto que no compartiría con nadie más. El camino era largo, Aome reservo una cita en una clínica alejada de la ciudad donde vivía, no quería que la noticia corriera por toda la ciudad. Kouga la trataba de animar pero sabía que era en vano.
No fue fácil procesar la noticia del embarazo de su amada, le dolió en el alma tanto como una traición pero reflexiono sobre ello, al fin y al cabo no eran nada no tenían una relación más que amistad, que, a pesar de lo que llevaban vivido juntos había olvidado que eran amigos. Inuyasha era afortunado de tener el amor de ella, pero no sabía apreciarlo es más lo había aventado por el caño; no sabía lo que muchos darían por tener el corazón de una persona como ella, tan entregada, tan apasionada. Siempre estaba con Kikyo, aquella chica parecida a su querida Aome pero tan fría como el hielo, solo la había tratado un par de veces y se dio cuenta lo calculadora que era, por nada del mundo tendría una relación con una mujer así.
Pero hasta ese momento el chico comprendió las acciones que Inuyasha había estado realizando últimamente. Se dio cuenta porque reafirmaba esa relación que tenía con Kikyo, del por qué se había distanciado aún más de Aome. Lo comprendía todo, se había acostado con Aome y ahora la botaría, había cumplido su deseo. Le quemaba por dentro que se hubiera aprovechado de los sentimientos de ella, que, a pesar de que dijera que no la había obligado a nada, sabía que había entregado su corazón y él lo había botado a la basura. Como todo un rebelde, sabía que no se aria cargo del bebe que esperaba ella y eso lo llenaba de coraje, no era justo que el niño pagara las consecuencias de sus padres, él no tenía la culpa. De reojo miraba el vientre de Aome, tan plano que nadie se daría cuenta, por unas semanas, que una vida crecía dentro de ella. El pequeño frijolito (como le había empezado a llamar) tenía la mala suerte de tener un padre imbécil pero a la vez afortunado de tener una madre maravillosa. Kouga se sorprendía de la decisión de Aome, tener a su hijo a pesar de las tradiciones arraigadas que aún tenían la mayoría de las familias. Otra hubiera sido, ahorita estuviera en camino a una clínica diferente a la que se dirigían. Esas decisiones de ella, lo enamoraron más y lo hicieron ver que Aome era fuerte y no se doblegaría ante nada por ese niño, que deseaba con toda su alma que llevara su sangre.
Claro, le había ofrecido ser el padre del niño, no mentía en ello, pero muy en el fondo deseaba que fuera suyo. Si ella lo aceptara lo criaría como suyo, como su primogénito y tendría derecho a ese lugar, pero siempre soñaría con que ese niño tuviera su sangre, heredara su facciones, tal vez el color de sus ojos o la marca de nacimiento del lado derecho de la espalda que tenían la mayoría de los varones de su familia. Era bien sabido que padre no era el que engendra, si no el que cría y si Aome aceptara su proposición el niño seria de él y de ella, nunca aria diferencias si en el futuro tuvieran más hijos, apenas se había enterado de la noticia y deseaba que fuera varón, su heredero pero si era niña seria su tesoro. Kouga sabía que estaba haciendo muchos castillos en el aire, pero no podía negar el hecho de que siempre había tenido la ilusión de ser padre y más si era con Aome. Si ella aceptara, al niño le podría su nombre en caso de ser varón, ya se lo imaginaba Kouga Ookami Higurashi sonaría hermoso y ante ese pensamiento sonrió sin quitar su mirada del camino
Aome lo mirada disimuladamente, tenía rato que no decía ni una sola palabra simplemente suspiraba y había notado que había momentos en que fijaba su mirada rápidamente a su vientre. Se culpaba de hacerlo sufrir y más pidiéndole que la llevara a esa clínica, sabía que era tortuoso llevar a la chica que ama a una clínica de embarazo para que llevaran el control del bebe que no era de él. A pesar de que se podría decir que Inuyasha era su enemigo de amores se había ofrecido a darle el apellido al niño, mientras más conocía a ese chico más le intrigaba ¿Quién se aria cargo de un niño que no es suyo? La mayoría de los hombre huyen ante una noticia como esa si no están enamorados ¿En verdad se aria cargo del niño? No lo sabía. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando noto que él sonreía ilusionadamente
-¿Y esa sonrisa? – pregunto con curiosidad Aome
-Es que estaba imaginando algo
-¿y se podría saber que era? – era curiosa y él lo sabia
- Si tú me aceptaras, yo me aria cargo del niño y si así fuera y llegara a ser niño me imaginaba su nombre – por un instante la miro y antes de que pudiera protestar prosiguió hablando – Kouga Ookami Higurashi – Sonrió ampliamente. Aome estaba atónita ante lo que había escuchado ¿de verdad se aria cargo de él? Le sorprendía realmente las palabras de aquel chico – Llegamos
Bajaron de la camioneta de él. El lugar era amplio y discreto, a simple vista parecía un despacho jurídico pero cuando uno se acercaba a la puerta se podía apreciar los nombre de los ginecólogos del centro médico. Sin pensarlo dos veces entraron al lugar; el ambiente era acogedor, la recepción era grande y una chica estaba concentrada en la computadora, hasta que no estuvieron lo suficientemente cerca se dio cuenta de que habían llegado clientes nuevos.
-Buenos días ¿Tienen alguna cita? – Pregunto la señorita con su voz monótona, como si todos los días dijera la misma frase
-Em sí. Ayer llame para arreglar una cita pero no me dijeron con qué ginecólogo me tenía que presentar – Aome miro a la chica
-¿Su nombre?
-Aome Higurashi – La recepcionista empezó a buscar su nombre en la computadora, checando con que doctor le tocaba
- La atenderá la doctora Yoshida. Su consultorio es el 2c está en esta planta- La recepcionista sonrió e inmediatamente continuo con su trabajo. Ambos chicos caminaron lentamente hasta el lugar indicado. El lugar era bonito, era sencillo pero no le quitaba lo elegante, las paredes eran blancas, los muebles eran de un lindo color caoba. Llegaron a los consultorios y hasta el fondo se podía ver una pequeña estancia donde podían dejar a los niños o más bien los niños podían esperar, era claro no solamente había ginecólogos si no también pediatras.
A fuera del consultorio que le habían indicado se encontraba la secretaria de la doctora, una mujer mayor, su pelo ya era canoso aunque aún se miraba fuerte. Se acercaron al escritorio de la secretaria y esta los miro a través de sus anteojos de media luna.
-Buenos días, tenemos una cita con la doctora Yoshida – A Aome le intimidaba un poco esa secretaria, le recordaba a la rectora que tenía en la universidad antes de que esta se jubilara
-En 10 minutos pasaran ustedes – No dijo nada más, continuo con su trabajo
Ambos chicos se sentaron en la sala de espera, había varias parejas. Todas felices por la espera de su hijo; miro con nostalgia como un joven acariciaba con ternura el vientre abultado de la que seguramente era su esposa, siempre se había imaginado que su esposo la mirara de esa forma. Pero su situación era otra. Dirigió su vista a otro lado y se encontró con una pequeñita que iba dando tumbos por todo el pasillo, su madre estaba con la mirada fija en su celular mientras la niña exploraba su entorno; Aome la miraba entretenida, no podía negar que la bebe era hermosa con su cabello castaño rizado. La niña se dio cuenta de que la miraban y se dirigió hacia Aome, quien se sorprendió cuando la pequeña se abrazó a las piernas de Kouga quien no dudo en tomarla en brazos. El chico le acariciaba la pequeña cabecita y la niña estallaba en carcajadas, Aome la tomo de la manita y se dio cuenta de la preocupada madre que la buscaba. Lentamente Kouga la bajo al suelo y la niña se dirigió a su madre la cual agradeció que la cuidaran por un momento. Ambos se miraron y una risa salió de los labios de ambos y antes de que pudieran decirse algo, la cita de la doctora había salido y era su turno. Kouga abrió la puerta y dejo que entrara primero Aome para seguirla el después.
-Buenos días. Soy la Dra. Noriko Yoshida – Aome se sorprendió de lo joven que era la doctora, calculo que era unos dos o tres años más grandes de lo que era ella. Contesto a su saludo de igual manera
-Buenos días, mi nombre es Aome Higurashi y él es Kouga Ookami
-Bueno, mucho gusto, antes de empezar con la revisión tengo que hacerle unas preguntas – La pareja tomo asiento al igual que la doctora – Bien ¿Es su primer embarazo?
-Si
-¿desde cuándo empezó con su actividad sexual? – Aome sintió su cara arder ante tal pregunta y más pro estar Kouga presente
« ¿Por qué tan penosa? No lo estuviste así hace un mes»
-No molestes
-Hace como 1 mes y algo – Musito en apenas un susurro, la doctora entendió muy bien que era tímida. Así continuo haciendo preguntas un poco incomodas por lo intimas que eran, pero era lógico la doctora tenía que hacer un expediente de ella.
-Ok Aome, toma esta bata – Le extendió una bata de color verde esmeralda – póntela en el baño y vienes tengo que hacer un ultrasonido tras vaginal – Aome no comprendió porque quería que se pusiera la bata pero no protesto. No tardo nada en salir del baño – Súbete a la camilla, su esposo lo puede ayudar – Ambos chicos se pusieron rojos. Kouga ayudo a Aome a subir a la camilla con cuidado de que la bata no se abriera – Bien abre las piernas
-¡¿Qué?! – Aome se alarmo ante lo que dijo la doctora, no entendía por qué tenía que hacerlo.
-Perdón por no explicarte – Sonrió la doctora ante la evidente ignorancia del tema de la chica – Mira, el feto aún es muy pequeño para que se pueda ver con facilidad con un ultrasonido, digámoslo, tradicional, así que para poder verlo tengo que meter em un sonda
A Aome nunca le habían dicho que ese era el método en las primeras semanas, se alarmo pero se tenía que tranquilizar todo era para poder ver a su futuro bebe. Así que solo asintió, Kouga la miro y le dio mucha pena lo que estaba pasando.
-Yo… mejor salgo para que pueda hacerle bien el chequeo
-No se apene, ¿acaso no quiere ver a su bebe? – La doctora le sonrió y Aome lo miro como dándole a entender de que se quedara con ella
-Está bien
La doctora dio inicio al procedimiento que se debía de llevar acabo. Con vergüenza y dolor Aome esperaba ver a su bebe, Kouga estaba a su lado y con cariño le apretaba su mano dándole confianza, ella sabía que en esos momentos no estaría sola.
-Miren en esa pantallita esta su futuro bebe – miro a ambos chicos que miraban con fascinación a la pequeña manchita que estaba en la pantalla
-Es…tan pequeño. ¿Cómo está él bebe? – Pregunto Koga
-Hasta el momento todo está perfecto, aproximadamente tiene 7 semanas de embarazo y para el tiempo que tiene está en perfecto tamaño. – la doctora retiro lentamente la sonda y Aome dio un pequeño quejido de dolor. – Bueno Aome ya puedes cambiarte
Aome asintió y se dirigió al baño para cambiarse. No lo podía creer había visto a su pequeñín, el fruto del amor que ella sentía por Inuyasha…
ESTÁS LEYENDO
Después de la Tormenta
FanfictionAmigos y enemigos. Promesas y traiciones. Enamorarse de su mejor amigo fue su perdición ¿como aparentar a su lado? ¿como soportar que otra lo mirara de la misma forma en que lo hacia ella? Huyendo del pasado, encuentra la luz que la oscuridad había...
