CAPITULO 36: VIVIENDO JUNTOS

269 29 9
                                        



Aome no creía lo que le había dicho aquel joven de los ojos color ámbar ¿Qué era lo que se estaba creyendo? Estaría loca si aceptaba, él no tenía el derecho de mandarla o de ordenarle. Era una chica seria y acataba las órdenes cuando era debido y el momento pero eso no quería decir que era sumisa, además de que él no tenía ningún derecho sobre ella

-Estas demente si crees que me iré contigo – Se levantó de la cama, ya no sentía dolor pero tomaba sus precauciones – El que me hayas traído a este hospital no te da derecho de imponer tu voluntad sobre mí, te lo agradezco y te pagare cada centavo que gaste en mi

-¿y crees que podrás hacerlo con el miserable empleo que tienes? –Se lamentó al instante que lo dijo ¿Por qué tenía que ser tan imbécil? Hablaba de más. Aome lo miro con enfado

-Se mira que la estupidez viene de Familia – Lo miro tan fríamente que por primera vez, Sesshomaru sintió un escalofrió en su cuerpo por una mirada así

-¿De que estas hablando? – Retomo su postura, esa chiquilla lo estaba sacando de sus casillas

-No me iré contigo ¿Qué te has creído?

-Mira mi familia me enseño lo que era el honor de un hombre y no puedo dejar que vivas en ese lugar, no es propio para los bebes que tienes – Miro la sorpresa de Aome por un instante, solo una fracción de segundos por que de inmediato volvió a mirarlo de la misma manera que antes

-Honor en los Taisho – Dijo con amarga ironía. El chico no entendía el sentido de sus palabras – Pues llévate tu honor a otro lugar, yo me quedare con mis amigos

-Eres peor que una adolecente – Sesshomaru se acercó a ella – Iras si no quieres que llame a Tokio y diga que estas aquí, en Londres y bajo otro nombre

-¿Me estas amenazando? – Aome levanto la voz y lo encaro. La chica no podía creer que se atreviera a decirle eso, si llamaba a sus padres estaría perdida, ellos la obligarían a volver y no deseaba eso

-Tómalo como quieres, pero atente a las consecuencias – Le sorprendió que lo retara, nunca antes una mujer le había levantado la voz de esa manera, lo exasperaba pero por otro lado le agradaba, la chica tenia orgullo – Alístate, nos iremos en diez minutos

Salió de la habitación dando un gran portazo. Aome no entendía por que la quería en esa casa, no daba crédito a lo que él decía ¿para qué? Estaba embarazada y no era bonita, ¿tal vez para llamar a sus padres? Entonces no entendía por que la había amenazado antes.

El doctor llego y le dio la hoja donde ya la daban de alta en el hospital, al fin se podía ir. Shippo y Rin iban a por ella, pero no habían llegado, si el chico pelirrojo sabía que Sesshomaru se la llevaría se enojaría y enfrentaría al hombre pero el pobre no estaría en posición de ganarle, apenas era un niño, pero se sentía como un hermano para ella. Con pereza salió de la habitación donde Sesshomaru la esperaba, no dijo ni una palabra solo lo siguió hasta el elevador donde entraron, adentro había una pareja con un bebe recién nacido. Se veían felices por el nacimiento de la creatura; el hombre cargaba al niño, lo supo por el color de las mantas, y lo miraba con anhelo y a la mujer le dedicaba una mirada llena de amor y admiración. Sesshomaru y Aome se sintieron incomodos cada uno tenía sus motivos para mirar con nostalgia y un poco de celos a la pareja.

Cuando salieron al estacionamiento, la chica sintió que el aire volvía a ella, estar en el elevador la había sofocado un poco, Siguió a Sesshomaru a través de las filas de automóviles hasta llegar a una camioneta negra con los vidrios polarizados, un hombre bajito y regordete abrió la puerta apresuradamente, la miro a ella con interrogación Sesshomaru solo le hizo un movimiento con la cabeza y se apresuró a ayudar a Aome a que subiera a la camioneta, después subió Sesshomaru.

El camino a la casa del hombre fue en silencio, Aome miraba por la ventana, el día era soleado y el clima era un poco caluroso pero era perfecto. El teléfono de Sesshomaru empezó a sonar el contesto, no le tomo importancia a lo que decía el, al parecer había un problema; se sentía desesperada ¿Por qué siempre le tenía que pasar algo a ella? Solo pedía vivir en paz y con sus hijos. Sin prestarle atención a Sesshomaru, empezó a acariciar su vientre, el hombre lo noto y la veía de reojo mientras hablaba por teléfono. ¿Por qué se llevaba a Aome a su casa? Uno de sus motivos era por el cariño que le había tenido a la madre de ella, a quien recordaba con gran respeto y otra por su honor, en el fondo sabía que no era la decisión correcta pero tenía que hacerlo

Al llegar Aome bajo sin la ayuda de Jaken quien miro a su jefe con miedo, este no le prestó atención. Se dirigió a la entrada seguida de Aome, no se decían nada; la chica apreciaba cada detalle de la estructura de la casa de él, realmente era hermosa y elegante y un poco moderna lo cual reflejaba su juventud. Entraron a esa hermosa casa y la chica se sorprendió del buen gusto que el tenía con su decoración, pero realmente no le puso tanta atención, ya que Sesshomaru la saco de sus pensamientos

-Mujer esta es Kaede – Había una mujer mayor a lado de él, llevaba un bonito traje sastre de color canela, su cabello estaba sujetado en un elegante moño – Es mi ama de llaves y es de mi entera confianza, a partir de ahora te ara compañía

La nombrada Kaede la miro de pies a cabeza fijándose detenidamente en su vientre, Aome se sintió un poco incomoda y la mujer le sonrió dulcemente. Camino a través de la casa y Aome la seguía, llegaron hasta unas escaleras y ella pudo apreciar que al fondo de una habitación se encontraba un hermoso piano de color negro. Subió con cuidado y llegaron a una habitación, era gran y cómoda

-Aquí será tu habitación – la anciana la miro con simpatía – tus cosas ya están aquí, trata de descansar le ara bien al bebe – Y sin decir más salió de la habitación, Aome se tiro en la cama y miro el techo no entendía cuál era el motivo por el que Sesshomaru la tenía ahí

Las llamadas continuaron interrumpiendo al joven que se encontraba en la sala de estar tomando un té, se dirigió a su despacho para tener mayor privacidad. Los problemas en la empresa no eran tan grandes y si no había quien pudiera solucionarlos tendría que viajar el mismo a Moscú, las cosas iban peor, su asistente se había enfermado y no había quien le ayudara ya que era muy selectivo con su personal, ahora se encontraba con el doble de trabajo. A la hora de la cena, Aome bajo en silencio y se dirigió a la cocina donde se encontró a Kaede

-¿Usted lleva mucho tiempo aquí? – le pregunto con timidez Aome, la anciana le agradaba y quería platicar con alguien ya que se sentía sola

-Si niña, llevo mucho tiempo a lado del joven Sesshomaru – miro el vientre de la chica – ¿de cuánto estas embarazada?

-Cuatro meses y medio, son niño y niña – Sonrió Aome con dulzura

-Que hermosa bendición – la miro bien - ¿Es amiga del joven?

-No, me trajo a la fuerza – hizo una mueca

-Estará bien – Le sonrió dulcemente – él no es un joven malo

Aome se le quedo viendo y la anciana continuo con sus labores, realmente dudaba de las palabras de ella, conoció a un Taisho y las cosas no salieron nada bien, ahora estaba en casa de otro y sabía que las cosas estarían peores 

Después de la TormentaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora