CAPITULO 33: ALGUIEN INESPERADO

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El chofer de Sesshumaru llego al lugar indicado. Un hombre bajito y redondo bajo del auto, se sorprendió al ver a su jefe con una mujer que estaba sangrando. Sesshomaru le indico a ir a un hospital de su entera confianza el cual estaba cerca. Llevaba a la chica en sus brazos y miraba rostro, estaba pálida y algo acabada ¿realmente era Aome? Se parecía a aquella chiquilla que jugaba con el cuando era pequeño, pero estaba seguro de eran la misma persona. Se había enterado de su trágica muerte por medio de las noticias, habían puesto su fotografía en la televisión y él pudo notar lo hermosa que era. Ahora tenía a una chica igual a ella y lo más curioso es que lo llamo por su nombre ¿Cómo sabría su nombre si de verdad no era Aome?

Ese día llevaba puesto, pants y una sudadera negra con una playera blanca debajo. Su cabello no estaba tan largo pero lo llevaba suelto. Iba informal y nadie lo reconocía así, todos conocían al gran Sesshomaru, que siempre vestía de etiqueta. Buscó la mano de la joven que estaba en sus brazos, al tocarla la sintió helada, una mala señal, examino la mano y lo vio, miro el pequeño lunar que tenía a un costado de su mano, realmente era ella, no había conocido a alguien que tuviera ese característico lunar en forma de estrella, el cual siempre le había llamado la atención cuando era pequeño

Llegaron al hospital y bajo a la mujer lo más delicadamente que pudo, estaba embarazada y no podía ser brusco. Al verlo, una enfermera llamo a los camilleros los cuales llegaron en segundos y Sesshomaru deposito con cuidado a la joven.

-Joven – lo llamo la enfermera de la recepción - ¿Cómo se llama su esposa? – Sesshomaru la miro sin entender ¿su esposa? Bueno él era joven y ella también, además de que la llevaba en brazos

-Aome, Taisho – la registraría con su apellido, ¿Por qué le puso Aome? No lo sabía, tal vez porque se parecía a ella. Las horas pasaban y no tenía noticias de ella, era la primera vez que la conocía y no tenía la obligación de estar ahí pero no podía dejarla sola, sus principios le decían que debía permanecer ahí hasta que supiera algo de ella. Tomo un café de la máquina que había en la cafetería, volvió a la sala de espera y espero a que le dieran noticias

-Familiares de Aome Taisho – anuncio el doctor al llegar a la sala de espera. Sesshomaru se levantó de inmediato

-¿Cómo esta doctor?

-Pudimos controlar la hemorragia, afortunadamente los fetos están bien

-¿Fetos? – pregunto Sesshomaru sin entender

-Ella va a tener dos bebes – lo miro – Lo que tuvo fue una aviso de aborto. Le seré sincero, la chica no se encuentra bien, sus defensas están muy bajas y presenta principios de anemia y si sigue así no aguantara el parto. Con lo que respecta al embarazo le recomiendo que guarde mucho reposo, si tiene un aborto en estos meses puede ser fatal para ella – Sesshomaru asintió

-¿Dónde está ella?

- Esta en el tercer piso, puede pasar si gusta, le ara bien estar con su esposo – El chico del cabello platinado no dijo nada simplemente subió a verla. Tal vez era frio con sus empleados y sus socios pero cuando alguien estaba en peligro no podía ser así.

Llego a la habitación indicada abrió la puerta y la vio, llevaba una bata blanca y tenía unas frazadas encima, tenía puesto el medicamento y por eso dormía. Entro silenciosamente a la gran habitación y se sentó en el sillón que había a lado de la cama. Realmente era Aome, ¿Qué es lo que hacía en se lugar? ¿Por qué estaba en ese estado? ¿Quién era el padre de los niños? Miro la redondez del vientre de ella, a su mente volvía la plática con Kagura. Realmente quería un hijo. Nunca había notado lo hermosa que se veía una mujer estando embarazada, le llenaba de curiosidad al verla y sin pensarlo poso delicadamente su mano sobre el vientre la mujer, estaba duro, nunca antes había tocado uno.

Quito su mano y volvió a apreciar a la joven, a pesar de estar un poco demacrada y pálida era bella, no entendía los motivos por el cual estuviera pasando para que se encuentre así. Entonces recordó las arraigadas tradiciones de las familias poderosas de Japón, y lentamente empezaba a armar el rompecabezas acerca del motivo de la estadía de la chica en aquel país. Estaba casi seguro que ella seria madre soltera, y si así era eso explicaría del por qué estaba sola. Los padres lo considerarían un deshonor que saliera embarazada y más si el padre no respondiera, por lo regular las hacían abortar y si la vergüenza era grande, las echaban a la casa, que tal vez era el caso de ella...

De súbito despertó, la chicha del cabello color azabache estaba desorientada. Sentía un poco de dolor en su vientre y eso la alarmo. Abrió sus ojos como platos y directamente toco su vientre, la calma volvió a ella cuando los sintió moverse

-Tranquila mujer, los fetos están bien – Escucho una voz grave a lado de ella, giro su cabeza y lo vio, tan parecido a Inuyasha que sintió que era él y su sangre ardió – Aome, ¿tu familia esta aquí contigo?

-Perdone pero yo no soy Aome y no lo conozco – Pero mentía, ella sabía quién era ese hombre, no sabía si seguía en contacto con su familia así que no se arriesgaría. El hombre la miro fríamente

-Sé que eres tu – la tensión entre ambos aumentaba – Me llamaste por mi nombre antes de traerte aquí – Lo recordaba, al verlo lo nombro – y no tiene caso que mientas, sé que eres tu – Ese hombre se empezó a acercar más ella logrando intimidarla. Sabía que no tenía caso mentirle, y además le daba un poco de temor su forma de mirarla, tan fría y superiormente – Te volveré a repetir la pregunta ¿tu familia está aquí contigo?

-No – dijo secamente

-¿Qué haces aquí?

-Eso no te incumbe – Lo retaba con la mirada. Sesshomaru se sorprendió, estaba acostumbrado a tener el control y a que todos le rindieran

-Te traje aquí, así que por lo menos deberías responder a mi pregunta – estaba empezando a molestarse ¿Qué se creía al responderle de esa forma?

-No te lo pedí – Sabía que estaba siendo una malagradecida al tratarlo de esa manera pero le recordaba tanto a él que no podía evitar desquitarse

-Eres una ingrata, agradecida tendrías que estar de que te haya salvado – Después de decir eso se arrepintió ¿Dónde había quedado su caballerosidad? No lo sabía pero esa chiquilla lo exasperaba

-Pues entonces me voy – Con dificultad se quitó las mantas de encima y trato de bajarse y sintió un gran dolor en la cadera, aulló de dolor y Sesshomaru se alarmo, rápidamente la tomo en brazos y la depósito de nuevo en la cama

-¿estas loca mujer? Te podrías lastimar – Aome lo miraba indignada – y no me mires así, yo no tuve la culpa de que te lastimaras ahorita – suspiro pesadamente, tenía que controlarse ella no estaba en posición de tener una discusión con el además no era el lugar – Tienes peligro de aborto además de principios de Anemia – trato de serenarse y hablo lo más calmadamente posible - ¿Qué es lo que está pasando?

-No te interesa – era terca y Sesshomaru no estaba de humor para aguantar sus berrinches

-Está bien, debes quedarte por lo menos una semana – la chica lo miro alarmada – es por tu bien, a menos de que no quieras a esos niños

-¿Cómo te atreves a decir eso? – Aome se enojó,estaba tratando de aventarle algo pero no tenía nada al alcance, a Sesshomarule pareció divertida la escena así que empezó a reír. Pero en seco se detuvo yvolvió a su misma postura fría y dominante y sin decir nada más se fue    

Después de la TormentaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora