CAPITULO 18: CUMPLEAÑOS

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Los grandes amigos de toda la vida se alejaban lenta y dolorosamente. Inuyasha se aferraba al sentimiento que le ofrecía Kikyo, quien poco a poco empezó a dejar un sentimiento real en Inuyasha, él lo sabía y desesperadamente lo tomaba. Pero por otro lado estaba Aome, no podía olvidarla y le dolía no escuchar su voz ni sentirla cerca. Habían continuado siendo amigos pero la frialdad reinaba en ellos, la calidez que los caracterizaba se había esfumado. Hablaban con monosílabos, querían tener el menor contacto posible, Aome lo demostraba, su fuerza de voluntad era grandiosa que podía fingir estando en la misma habitación con Inuyasha

Las semanas pasaban y el cumpleaños de Aome se acercaba. Inuyasha lo recordaba y le dolía no poder estar con ella como antes, cuando celebraban juntos; aunque a muchos les costara creerlo era a la única que le regalaba algo echo por sus manos, ni siquiera a su madre le permitía ese gesto, solo a ella...

La fecha esperada llegó, Aome se sentía abrumada por los obsequios que recibió al llegar el alba por parte de sus padres quienes, por primera vez no estarían con ella. No le dio mucha importancia, se había acostumbrado a la soledad de la casa y más ahora que sus padres salieron por negocios

-Feliz cumpleaños amiga – Sango no espero a saludar, se abalanzo hacia su amiga en cuanto ella abrió la puerta de su casa – Que suerte que sea en fin de semana

-Lo sé – Sonrió e invito a su amiga a la sala –Kouga y Miroku llegaran en cualquier momento

-Que bien – Rebusco en su mochila, Aome la miraba extrañada – Mira lo que traigo – dijo emocionada la chica

-¿Estás loca cierto? –Pregunto con ironía Aome

-Por favor Aome, no todos los días cumples 21 años, hay que celebrarlo, además solo estaremos nosotros – Sonrió con picardía – Una vez no te hará daño

-Me convertirás en un alcohólica – Tomo la botella de la mano de su amiga y la dejo en la pequeña mesita que había en la sala

La tarde paso su curso, el cumpleaños de Aome paso con calma, jugando videojuegos. Tranquilamente tomaron de la botella de alcohol que Sango llevo más sin embargo estaban más contentos que de costumbre.

-Siento que deba dejarte así, pero mis padres saldrán y debo quedarme con mi hermana –Kouga tomo de las manos de Aome quien lo miraba más risueña de lo normal

-No te preocupes, Sango y Miroku seguirán conmigo – Sin pensarlo dos veces lo tomo de la cara y le planto un beso

« ¿Y ese beso?»

-Es culpa del alcohol

«Échale la culpa»

Kouga solo se quedó estático, pero sonrió para sí mismo, sabía que poco a poco la iba enamorando pero tenía que ser paciente. Sin más preámbulos el chico se fue y dejo a los demás en la casa de la cumpleañera

-¿Y ese beso? No esta Inuyasha cerca

-Lo sé – Se tiro en el sofá con pesadez – Solo no preguntes

Miroku seguía enfrascado con los videojuegos que no se dio cuenta de la plática de sus amigas. Aome sabía que él era el mejor amigo de Inuyasha pero a la vez sabía que lo era de ella también, se preguntaba por qué se alejaba de él y se sintió culpable de que esa relación cambiara por culpa de ella

-Miroku – El chico puso pausa al videojuego y se giró a ver a Aome - ¿Por qué te has alejado de Inuyasha?

-No te sientas mal por la distancia de ustedes, eso solo fue un factor. La verdad es que ha cambiado mucho, ya no es el mismo de antes

-Lo he notado

Aome solo suspiro y reto una partida a Miroku quien no dudó en aceptarla, después de un rato los demás tuvieron que irse dejando a la chica con una soledad terrible, era aplastante e inclusive asfixiante. Recogió las cosas de la sala ya que les dio ese día libre a los empleados. Se disponía a irse a su cuarto cuando tocaron el timbre

-Inuyasha – La chica se sorprendió al ver a su amigo parada en la puerta con un obsequio hecho por el mismo

-Feliz cumpleaños – Aome no reaccionaba aun, pensó que se había olvidado de su cumpleaños - ¿Puedo pasar?

-Cla...claro

Inuyasha pasó y se acomodó familiarmente en aquel sofá donde había pasado tantas tardes con ella, el silencio era denso, ninguno de los dos se atrevía a hablar, los minutos pasaban y ambos se preguntaban cómo es que habían llegado hasta este punto

-¿Cómo te la pasaste? – Pregunto sin más Inuyasha

-Muy bien

Aome jugaba con sus manos mientras Inuyasha miraba a su alrededor, nada había cambiado excepto ellos

-Bueno creo que me voy

-No tienes que irte aun si no quieres – no midió sus palabras, simplemente hablo por hablar

-No creo que sea conveniente – se dirigió a la puerta con paso decidido

-¿Cómo es que llegamos a este punto? – Pregunto de la nada Aome

-Porque soy un imbécil

-No solamente tú lo eres

-Es la verdad – se acercó a ella y la miro a los ojos –Éramos amigos

-Aun lo somos – Sin pensarlo la abrazo como lo hacía antes

– Perdón

-No te disculpes – Tomo su teléfono y empezó a marcar – Pediré una pizza

-Veo que se la pasaron bien – Dijo al ver la botella que sango había traído consigo

-Sango- Con confianza se acercó al mini bar que el padre de ella tenía, saco dos copas y sirvió un poco de vino tinto en ellas. Le ofreció una a Aome quien la tomo sin dudarlo.

Los minutos pasaban y el ambiente se había relajado. Veían una película cuando la pizza había llegado. Las copas estaban haciendo su efecto, ambos reían a más no poder por cualquier cosa. Ambos estaban sentados en el piso como cuando tenían 12 años

-Hay...hay que brindar – Dijo una Aome colorada. Alzo su sexta copa y miro a Inuyasha – por las cosas que...que... hemos pasado

-Salud – dijo el levantando su copa divertidamente

-Por qué...porque soy una tonta

-No eres tonta

-claro que si – sonrió y puso su cabeza hacia atrás – mi novio me engaño, perdí un amigo, hablaban de mí, mis padres no están

-¿Kouga te engaño? – La miro sorprendido y también con el rostro colorado

-Nop – Sonrió y se sirvió más vino- Hoyo, lo encontré besándose con no se quien, fue el primero en decirme infantil – Y de una sola sentada bebió el vino

-¿Quién fue el segundo? – Inuyasha también había terminado su copa e iba por la siguiente

-Tu – Aome vacío la botella en su copa -¿Por qué se acaba tan rápido? –graciosamente miro el fondo de la botella

-Lo siento – Se disculpó con sinceridad Inuyasha

-No te preocupes – le palmeo en la espalda – Mira lo que tengo – Aome saco una bolsita con los dulces que a ambos les encantaba, desde pequeños los adoraban y era una guerra para ver quien comía más de ellos – y no te daré – le saco la lengua graciosamente

-Dame – Aome levanto la mano tratando de alejar la bolsa de dulces de Inuyasha. La chica reía, había añorado tanto esas risas que lo disfruto al máximo. Inuyasha se acercó peligrosamente a Aome, el trato de agarrar los dulces pero ella se lo impedía. Hizo un movimiento brusco y termino encima de ella. Ambos se miraban, sus respiraciones se aceleraron, ninguno de los dos quería perder el contacto visual que tenían hasta que Inuyasha lo hizo y sin dudarlo la beso.



Después de la TormentaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora