CAPITULO 25: MALAS NOTICIAS

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Sango vio cómo su amiga escapaba de la cruel realidad en la que vivía, era tan triste verla destrozaba de esa manera, ¿Por qué ella siendo pacifica le pasaba esto? No lo comprendía y no lo aria jamás. Su ira iba en aumento al recordar las palabras de su amiga, sabía que Inuyasha era un imbécil pero no sabía hasta qué punto podía ser un patán ¿Por qué engañarla de esa manera? Claro el chico sentía calentura y tenía que saciarlo con ella. Pero él tenía a su novia no había motivos para hacerle eso a Aome. Siempre habían sido amigos de toda la vida se supone que se conocían, así que ahora no tenía por qué haber venido diciendo que le era desconocida.
La tarde estaba cayendo y ella iba de regreso a la ciudad a encontrarse con Miroku y Kouga a quienes llamo desde el taxi en donde iba. Los había citado en la casa de ella, sabía que siempre a esa hora su padre solía salir con Kohaku a cenar o al cine. Cuando llego a su casa los vio parados en la puerta en la espera de ella; sin más preámbulos los paso adentro donde los chicos la miraban con extrañeza por citarlos de esa manera ahí y sin Aome
-Lo siento por citarlos de esta manera pero tengo una noticia que darles – tomo una gran bocada de aire antes de soltar la noticia – Aome se ha marchado
-¡¿Qué?! – Dijeron al unísono Miroku y Kouga
-Así como lo escuchan Aome acaba de irse
-¿Estas bromeando? – El chico de los ojos azules se acercó a ella
-No
-¿A dónde fue? ¿Por qué lo hizo? ¿Qué ahora no iba a hablar con sus padres y con Inuyasha?
-Te dejo esta carta – Le dio el sobre de color perla doblado perfectamente a Kouga – y me dijo que le hiciéramos prometer que nunca le diríamos a Inuyasha o a sus padres que ella está embarazada
-¿Pero por qué se fue?  - Miro con suplica a Sango
-No te lo puedo decir
El chico suspiro resignado. Miro la carta nuevamente y se fue de la casa de ella para poderla leer en la tranquilidad de su hogar. El chico no comprendía por que Aome había tomado una decisión así y más que nada ¿Por qué no se lo dijo? Algo grave tuvo que haber pasado para que ella decidiera marcharse y lo peor de todo es que no sabía a donde se había ido.
Llego a su casa y se dirigió a su habitación, una vez estando en ella se apresuró a leer la carta que le había dejado:

Querido Kouga.

Lamento haberme  ido de esa manera pero no tenía otra opción, una pena muy grande está pasando en mi alma y no podía quedarme ni un momento más en ese lugar. Sé que me reprocharas por no haberte dicho pero es un viaje que necesito hacerlo sola con mi bebe, también sé que tenías la ilusión de verlo y lamento no haber podido darte esa felicidad pero comprende que tenía que irme. Te estarás preguntando cuales son los motivos que me obligaron a irme, sé que podría decírtelo en esta carta pero no es el momento ni el medio para hacerlo, te lo diré algún día pero no ahora; la única que sabe cuál es el motivo es Sango y no la obligues a decírtelo por qué no lo hará. Por favor se feliz, busca una chica que te amé por el momento estarás dolido pero tienes que recuperarte yo no era la chica indicada para ti y a pesar de que sé que me quieres no puedo corresponder a ese sentimiento, tu sabes mis razones, sería tan cruel que te siguiera dando falsas ilusiones así que es mejor dejar por un momento esta hermosa amistad que tenemos y despejar nuestras mentes y retomar nuestra relación en algún futuro, como amigos. Te quiero mucho, no sabes cuánto has sido el mejor amigo que he podido tener y te lo agradezco en el alma, siempre estaré velando por ti. Algún día planeo regresar aunque será en un futuro muy lejano. Y por favor por nada del mundo le digas a Inuyasha sobre el niño, tengo mis razones para que no lo sepa.
Te quiero. Besos y Abrazos

Atte.

Aome Higurashi

P.D. No te deprimas, me preocupa que algo te pase

Kouga seguía sin entender el repentino viaje de Aome, no comprendía las palabras escritas en aquella carta pero le dolía que ella se marchara, le dolía que lo hubiera dejado de esa forma tan misteriosa y fría. Si tan solo supiera a donde se dirigía iría a buscarla y no dejar que se marchara de su lado así pasara lo que pasara…
Seguían en silencio en la sala de estar de la casa de Sango, Miroku procesaba todo lo que le había dicho ella sobre Inuyasha y Aome, no comprendía como era que él hubiera dicho tales cosas ¿Qué paso con aquel joven de buenos modales? No lo entendía, desde que empezó su relación con Kikyo había cambiado pero nunca supo hasta qué punto.
-Sigo sin entender como Inuyasha hizo tal cosa – Miroku miro preocupado a Sango – Ellos siempre habían sido muy amigos
-Si así fuera no le hubiera hecho eso – Sango estaba más que enojada
-si su padre se entera lo matara y de paso el padre de ella también – Recordó que el padre de Inuyasha estimaba mucho a los Higurashi y algo así no se lo perdonaría – Pero ¿Quién le habría echo esa apuesta? O ¿Por qué la acepto? Por dinero era más que claro que él no lo necesitaba
-Pues será el sereno, Inuyasha es patán y me alegro que Aome no le diga nada del niño
-Creo que esta vez no le perdonara que le haya echo eso a Aome – Sentencio Miroku con sombrío, Sango se sorprendió de las palabras de él, siempre habían sido muy amigos
-Pero si son amigos
-Aome también lo es y lo que hizo no tiene perdón
-Extrañare mucho a Aome – Sango derramo unas lágrimas por su amiga y Miroku instintivamente la abrazo
-No te preocupes, veras que la volverás a ver, puede que dentro de unos meses puedas ir a visitarla
Sango trato de sonreír por la repentina amabilidad del chico. La noche llego más rápido de lo que esperaba y Miroku ya se había marchado. Esperaba que los padres de Aome le llamaran preguntando por ella pero como era de esperarse aún no se daban cuenta de la partida de su hija. ¿Qué les diría? No lo sabía pero había hecho una promesa a su amiga y tenía que cumplirla. Subió a su habitación para tomar un refrescante baño, ya era más de las once de la noche y tenía que descansar un poco, el día había sido muy movido y lleno de sorpresas; bajo a la sala para darle las buenas noches a su padre y su hermano quienes siempre miraban las noticias juntos
-Buenas noches papá – Le dio un beso en la mejilla a su padre – Buenas noches Kohaku – acaricio la cabeza de su hermano
-Buenas noches hija – Su padre le contesto y ella iba saliendo de la sala de estar cuando una noticia la detuvo.
“Nos acaba de llegar una informe que el vuelo 712 con destino a Australia acaba de sufrir un terrible accidente, ha caído al mar y se presume que nadie ha sobrevivido. Sin más por el momento estaremos informando”
-¡No! – Sango grito y su padre y su hermano se sorprendieron
-¿Qué te pasa Sango?
-¡No, no puede ser! – Sus lágrimas caían – Papá préstame las llaves del auto
-¿Qué pasa Sango? – Su padre la miraba extrañado - ¿A dónde vas a esta hora?
-Aome iba de camino a Australia – Las lágrimas caían – Salió esta tarde, tengo que ir al aeropuerto a pedir informes
-Está bien, yo te llevare, no te puedo dejar así – Los tres salieron rumbo al aeropuerto, Sango estaba preocupada y su padre lo notaba – ¿Por qué no llamas a los padres de ella?
-Primero tengo que saber cómo esta, además no les puedo llamar, no me preguntes – Su padre la miraba consternado y sabía que había acontecimientos que no eran de dominio público y más si se trataban de jóvenes como su hija o Aome. Piso el acelerador, tenía un mal presentimiento sobre la noticia y si lo que decían era verdad…no se podía imaginar el dolor de los padres de ella.
Llegaron a su destino y pudieron ver que había uno que otro reportero y varios familiares de algunos pasajeros. Todos preguntaban pero nadie daba respuesta. El padre de ella pregunto por qué sabía en estos casos a su hija no le harían caso; recibió las mismas noticias que todos: aún no había respuestas.
-Lo siento hija pero aún no tiene más informes, lo único que saben es lo que pasaron por las noticias
-Está bien papá – lo miro con tristeza – Si quieres vete a descansar, yo me quedare aquí para saber cualquier cosa
-¿Cómo crees que te dejare sola?
-Llamare a Miroku, después de todo él también es su amigo, no creo que se niegue a acompañarme – Lo miro seria – Además tienes que trabajar mañana
-Me quedare contigo hasta que él llegue
Sango llamo a Miroku, él también había escuchado la noticia y ya iba en camino al aeropuerto. Cuando llego el padre de Sango se marchó con Kohaku ya que tenían que descansar. Cuando estuvieron solos, abrazo a su amigo con fuerza
-¿Y si le paso algo?
-Confiemos en que nada malo le paso
Las horas pasaban y más gente llegaba al aeropuerto en busca de noticias. Estaban sentados en una de las bancas junto a los demás familiares, Sango se dormitaba en el hombro de Miroku mientras este la abrazaba. Ya en la madrugada, el jefe de la policía llego al lugar para dar sus informes: la mayoría había muerto pero hubo supervivientes
Sango suspiro aliviada, había esperanza de su amiga estuviera con bien. Abrazo a Miroku quien también estaba alivianado
-Pero lo que nos ha llamado la atención – Continuo el policía haciendo que Sango y Miroku escucharan atentos – Es que entre las pertenecías de una de las victimas venia los papeles de la hija de los empresarios Higurashi, creemos que es su hija
No lo podían creer. Sango se desmayó y Miroku la tomaba con fuerza ¿Habían escuchado bien? Dejo a la chica con los paramédicos del sitio y fue con el jefe de la policía
-Disculpe ¿ha dicho que es la hija de los empresarios Higurashi?
-Al parecer si, aun no lo sabemos. En una horas traerán el cuerpo, solo hemos encontrado los papeles.
Sin decir más el policía se fue y el chico volvió a lado de Sango quien ya había despertado. Al verlo se abalanzo a sus brazos y lo agarraba con fuerza. Miroku trataba de consolarla pero sabía que era inútil, estaba devastada y él también lo estaba. La mañana llego y los chicos aún continuaban en el aeropuerto en la espera de los cuerpos, tenían una leve esperanza de que todo fuera mentira pero sus intentos le decían que no era así.
Los forenses llegaron al lugar y les indicaron a los familiares que los acompañaran a la morgue para identificar a un familiar o sus pertenecías. Sango se dirigió al sitio con Miroku, aun sin haber dormido toda la noche continuaba con fuerza
-Sango, si quieres yo voy a identificar, tu quédate aquí – Miraba la tristeza en los ojos de su amiga
-No creo poder aguantar verla así
Miroku la dejo en la sala de espera, él se dirigió al lugar que le habían indicado. Todo era frio y había una gran pared de gabinetes de color plata cromado, no tenía que preguntar para que eran, ya sabía la respuesta. Llego a un escritorio donde un forense lo atendio
-Familiar de…
-Aome Higurashi – Dijo con un nudo en la garganta
-No se pueden hacer pruebas de ADN ya que el cuerpo quedo calcinado, suponemos que es ella porque en sus manos traía los papeles a nombre de Aome, así como su acta de nacimiento – le mostro los papeles envueltos en una bolsa plástica – Además en su cuello traía esto – Le mostro una bandeja  donde había un collar con medio corazón, estaba maltratado pero lo reconocía muy bien
-Ese collar es…es de ella – Unas lágrimas bajaban por su rostro
-Bien – Dijo en un tono frio – además pudimos constatar que ella estaba embarazada, de no más de 2 meses, supongo
-Sí, ella estaba embarazada
-Muy bien, en cuanto termine la papelería se podrán llevar el cuerpo – miro su reloj – yo creo que a este paso será en unas cuatro horas
Miroku asintió y salió del frio lugar. Sus lágrimas caían pues aunque no lo creyeran la quería mucho. Llego hasta donde estaba sango y le dedico una devastada mirada a lo cual la chica comprendió todo: Su amiga había muerto

Después de la TormentaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora