Otro mes había pasado, Aome ya contaba con custro meses de embarazo y su vientre estaba muy abultado. Las cosas con Rin y Shippo habían mejorado mucho desde que platicaron aquella noche cálida. Para su suerte, desde que había llegado a Londres las cosas habían marchado muy bien, había encontrado un lugar donde quedarse y un buen trabajo. Si su padre la viera se morirá, la gran Aome Higurashi trabajando de mesera en un café de mala muerte, ella sonreía ante eso, todos sus grandes estudios y la licenciatura que había obtenido en mercadotecnia no tendrían sus frutos. Pero no se quejaba, es más le agradaba ese lugar tan escondido e íntimo y lo que más le agradaba era el buen trato que habían tenido con ella.
Ya no llamaba a Shippo y rin sus compañeros de cuarto, ya se habían convertido en amigos o más que amigos una familia. El chico tomaba su papel como responsable de ellas y eso le causaba gracia a Aome ya que era mucho más chico que ella. Pero el, la quería mucho y le llenaba de ternura verla embarazada. Los chicos la veían como una especie de hermana mayor o una madre; ella se había encariñado tanto con ellos y le habían enseñado mucho y ver otro aspecto de la vida que no había visto antes.
Pero extrañaba a su familia, a su madre y padre que de seguro sufrían con su supuesta pérdida era doloroso pero tenía que sacrificar algo si quería tener a ese bebe, y ni hablar de Sango, su pobre amiga estaría destrozada, había pensado en mandarle una carta diciéndole que estaba bien pero no sabía cómo se lo tomaría, de seguro creería que se trataba de una broma. Kouga de seguro tenía el corazón roto y le dolía que una vez más hiciera sufrir al chico, aquel que le había sido de mucha ayuda en sus tiempos difíciles, aquel que le había sido de mucha ayuda en sus tiempos difíciles, ella le había pedido que hiciera su vida y que se olvidara de ella, aunque no sabía si le había hecho caso. Y de repente lo recordó a él, aquel chico de los ojos color ámbar
¿Por qué recordaba a Inuyasha? No lo entendía, le había hecho mucho daño y ella lo seguía recordando pero era el padre de sus hijos, sabía que de una u otra forma los niños se parecían a el y lo vería todos los días. Aunque ella lo negara lo seguía queriendo, en el fondo aún mantenía sentimientos por él, en lo profundo de su corazón existía la probabilidad de que ella lo perdonara si el llegara diciéndole que la amaba y que lo de la apuesta era una mentira. Pero no, tenía que mantenerse firme ¿Cómo podía seguir queriendo a quien se había burlado de ella? El amor es misterioso y aun le era desconocido a ella.
Aunque mantenía una sonrisa en su rostro, en el fondo la tristeza la invadía, no era por la vida que tenía eso era claro, era por él. Tantos años de amarlo habían mermado en su corazón, un corazón cautivo en su interior. Era una loca por desear su amor tan solo un momento nada más, loca por amarlo, loca por pensar que sus actitudes podría ser su culpa. Ella esta presa en esa cárcel de su corazón, condenada a la merced de él, aprovechándose de ella. Era una estúpida por seguir encadenada al amor que siente por él. Tenía que olvidarlo, tenía que dejar ir ese recuerdo amargo para poder ser feliz
-¿Aome hoy saldrás temprano? – Pregunto Shippo mientras esperaba que un cliente lo llamara
-No, hoy me quedo hasta las nueve de la noche – Aome no lo miro ya que estaba haciendo su corte de caja. Desde que su embarazo se empezó a ser más notorio la habían puesto a cargo de la caja ya que tenía conocimientos de administración
-¿quieres que pase por ti? – Tan preocupado como siempre
-No te preocupes – Le regalo una sonrisa – Salgan tú y Rin, diviértanse un rato, necesitan despejarse un poco de la rutina diaria – Shippo aun la miraba preocupado – Estaré bien
-Ok, si te pasa algo me llamaras ¿de acuerdo?
-Si señor preocupon – Dijo Aome en tono divertido, Shippo sonrió un poco
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Después de la Tormenta
FanfictionAmigos y enemigos. Promesas y traiciones. Enamorarse de su mejor amigo fue su perdición ¿como aparentar a su lado? ¿como soportar que otra lo mirara de la misma forma en que lo hacia ella? Huyendo del pasado, encuentra la luz que la oscuridad había...
