La miraba por el rabillo del ojo como se entretenía con Naraku, extrañamente se sentía molesto, más que con él, consigo mismo ¿Cómo no había callado a esos hombres? Estaba a punto de hacerlo cuando él se entrometió, no excusa pero al menos se tenía que defender. Las sonrisas que él le dedicaba a ese hombre que estaba a lado de ella, lo estaban consumiendo ¿Por qué? ¿Por qué se sentía así? Notó como él la tomaba de la mano y eso hizo que su interior quemara, que sintiera ese fuego tan conocido para él, tan despreciable y amargo y entonces lo supo, se sentía celoso
¿El celoso de Naraku? No, no podía ser verdad, ¿Cómo el gran Sesshomaru se podría sentir de esa manera con aquel imbécil? Aquel idiota que le sonreía de esa manera a ella, que la había tocado y la hacía sentir bien ¿Qué acaso él no lo hacía? ¿Qué acaso él no se preocupa por ella? ¿Qué acaso él no la quería? Ese sentimiento no podía ser real, no, no, no y no. No podía volver a caer en ese mundo tan bajo el cual llaman amor, no, ese ser despreciable que carcomía el alma de las personas ilusas. El había sido un iluso y había pagado caro las consecuencias
Él era un ser frio, un ser calculador. Su alma era un glaciar de los más lejanos recónditos del polo ¿Cómo ella podía hacerle sentir esa calidez?, ¿Cómo ella terminaba en sus pensamientos cada noche? No, no podía ser posible, el sentimiento que estaba mermando en él no podía ser real, tenía que ser una ilusión, una fría y triste ilusión. A ella la habían lastimado y a él también ¿Cómo podían unirse dos corazones que han sido rotos? Él no era el indicado, además estaba el asunto del padre de los niños
Pero más que nada ¿Qué sentía el por ella? Estaba claro que había un sentimiento, si no, no explicaría el hecho de que estuviera con él. No, su sentimiento no era de simple amistad, no era algo del que se pudiera escapar fácilmente, conllevaba más que eso, era como si la conociera de toda la vida ¿pero apenas y la conoce hace poco tiempo? Como podía tener ese sentimiento por alguien nuevo en su vida. Pero sin darse cuenta se estaba metiendo en su vida, se estaba escabullendo por esa puerta que el había cerrado con mil candados ¿Cómo? El siempre tan frio como la nieve y ella tan radiante como el sol ¿Cómo dos polos se pueden atraer? ¿Cómo se podían querer sin tener que derretirse? No estaba preparado, aun no era el momento. A pesar de los años, aun se mantenía vivo el recuerdo de Cristal, y aunque le doliera aceptarlo, aun la quería, la extrañaba a pesar de todo. Lo tenía claro, se había enamorado de ella.
No entendía en que momento fue, no comprendía por que de ella. Era tan incomprensible que se enamorara, pero tenía que aceptarlo, se enamoraba de las dulces miradas que le dedicaba, de las preocupaciones de ella. Pero ¿la amaba? El amar es un sentimiento muy complejo, y algo tan profundo que no puede ser explicado, significa entregarlo todo y creer con los ojos cerrados en esa persona, significa entregarlo todo los dos ¿y si su sentimiento no era reciproco? Sera tan vergonzoso terminar su amistad por la demolición de esa barrera que hay entre los dos, a pesar de la forma de su ser, le llenaba de vergüenza el ser rechazado o peor aún ¿y si se repetía la historia? No lo soportaría, si con ella todo volviera a ser igual todo acabaría.
Esa noche, en aquel atestado lugar, él se había dado cuenta de sus sentimientos, comprendía por que la había llevado a su casa: se había enamorado desde la primera vez que la vio, el sentimiento nació cuando la llevaba tan frágil en sus brazos ¿Cómo no enamorarse de ese ser tan magnifico? Su monótona vida se pintó de colores cuando ella empezó a vivir con él. Su risa lo embriagaba, su espíritu lo hacía sentir libre, su preocupación lo hacía sentir de una manera especial que no había sentido en años. Si estaba perdidamente enamorado de ella ¿y los niños? Los quería y no le importaba quien fuera el padre, él podría serlo para ellos.
Ahora que aceptaba sus sentimientos no podía dejar que otro se le acercara, desde siempre el había sido posesivo con lo que era suyo y aunque aún le costara aceptarlo, Aome era suya y no deseaba que nadie más la mirara de la misma forma en que el la miraba.
-Elizabeth ¿me podrías acompañar? Necesito rectificar algunos asuntos – Ella lo miro sin comprender, pero él no mostraba sentimiento alguno.
Le mostro su brazo para ayudarla a levantarse, con cuidado se alejaron de la mesa empezaron a caminar a través de la muchedumbre del lugar, deteniéndose continuamente para dar alguna respuesta a preguntas o una sonrisa. Ella se sentía extraña de la manera de actuar de él, no entendía que asuntos quería ver en esos momentos. Siguieron su curso y Aome se sorprendió del camino que tomaron. Sin decir nada vagaban por el jardín trasero del lugar donde se encontraban, él la guiaba con su brazo, manteniendo un paso lento y firme
-Veo que te ha agradado Naraku – Su voz era tan serena que Aome sintió unos escalofríos sin embargo lo miro y se dio cuenta de que tenía la mirada fija al frente
-Es un hombre agradable – Dijo sin más la chica del cabello azabache
-Pero más de la cuenta ¿no crees? – Siguieron caminando y sin darse cuenta se habían alejado de todos
-¿A qué te refieres?
-Durante todo el tiempo que estuvimos en la mesa, estuviste platicando con el
-Es muy...interesante – no encontraba la palabra para describirlo mejor
-Con que interesante – Susurro por lo bajo - ¿Te gusta?
-¿Qué? – Se detuvo en seco con la esperanza de que él se volteara, pero aun así no lo hizo – Ok admito que es guapo y muy agradable...
-Entonces si – Su voz era más profundo de lo regular - ¿Qué es lo que te gusta de él?
-No, espera – Lo tomó del brazo – Que me parezca guapo y agradable no significa que me gusta
-Has estado todo el tiempo cerca de el – La encaro. Aome pudo deslumbrar cólera en los ojos de el – y eso me molesta
-Solo platicábamos, además no entiendo por qué te molestas
-No quiero que te acerques a el – Demando en tono firme, ella lo miraba desconcertada
-Oye, tranquilo, solo lo estaba conociendo –El enfado de Aome iba en aumento, ambos se retaban con la mirada
-Te he dicho que no quiero que lo veas – A pesar de su voz profunda, su expresión era de una total cólera.
-Y yo te digo que si lo veré – Ante esas palabras, Sesshomaru se acercaba amenazadoramente hacia ella, quien no dudó en retroceder - ¿Por qué te enfadas?
-¿Acaso no lo miras? – Con su mano izquierda toco la mejilla de ella, acortando el espacio que quedaba entre ellos. Su expresión cambio
-¿Qué es lo que tengo que mirar? – Se extrañaba de la cercanía del chico de cabello platinado. Ahora que lo tenía delante de ella, pudo apreciar como cada una de sus facciones se mesclaban con la luz de la luna, detallando cada perfil de su rostro
-Siento celos de que le dediques esas miradas a él, esas que me has regalado a mí, me enfada que otro te mire como lo he hecho yo, que otro escuche tu voz y que otro se embriague con tu dulce esencia –La otra mano de Sesshomaru se posó en la cintura de ella, atrayéndola mas hacia el pero teniendo cuidado de su vientre. Acariciaba el cabello, ahora castaño de ella, apreciando esos ojos verdes que escondía esos chocolates que tanto le gustaban – Esta noche, al verte con otro, me he dado cuenta de lo que siento por ti y no deseo que te apartes de mí lado
Sin decir una palabra más, rozo los labios de lajoven sorprendida que tenía enfrente.
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Después de la Tormenta
FanficAmigos y enemigos. Promesas y traiciones. Enamorarse de su mejor amigo fue su perdición ¿como aparentar a su lado? ¿como soportar que otra lo mirara de la misma forma en que lo hacia ella? Huyendo del pasado, encuentra la luz que la oscuridad había...
