CAPITULO 20: AZÚCAR AMARGO

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-¿Perdón? – Aome no podía creer lo que había escuchado, no procesaba las palabras del doctor

-El motivo de su desmayo es sencillo, está esperando un bebe

Aome no lo podía creer, hasta que recordó aquella noche con Inuyasha

-No puede ser ¿Cómo fue posible?

« ¿Enserió te lo estás preguntando? Eres una idiota»

-Por su cara puedo deducir que no lo sabía – El doctor suspiro, sabía que la chica era descuidada, pero al menos no era una chiquilla –Póngase en contacto con su médico familiar para que lleve un control sobre su embarazo

Salió de la habitación dejando a Aome y Sango. La amiga de Aome la miraba con interés

Estúpida, esa era la palabra con la que Aome se describía. Tantas veces que había visto, escuchado y hablado del tema, de cómo protegerse y en tan solo en un cerrar de ojos había olvidado todo eso. No entendía como se le pudo pasar por desapercibido la falta de su regla, por dios ya era mayor y había salido con su domingo 7

-¿Y bien? – Sango la miro con la ceja arqueada, había cosas que su amiga tenía que contarle

-Por favor no le digas a Kouga – Le suplico con la mirada – Te lo explicare cuando llegamos a mi casa

-Está bien

Ambas chicas salieron del centro médico, los hombres las esperaban en especial Kouga quien de inmediato corrió a lado de Aome

-¿Qué es lo que te paso, pequeña?

-Nada es solamente que no he comido bien últimamente y por eso me desmaye – le dedico una sonrisa dulce – No te preocupes

-Por el momento debe descansar – Sango miro a los chicos quienes asintieron

Se dirigieron a la casa de Aome donde sango se quedaría con ella para cuidarla.

« ¿Y ahora que aras? »

-No lo se

No podía creer que esto le pasara, era un error que jamás se perdonaría. ¿Cómo se lo diría a Inuyasha? Era claro que él era el padre. Sus padres la matarían, los conocía a la perfección y sabía que su padre no le perdonaría una falta de esa magnitud, había perjudicado el respeto de la familia y todo el círculo social hablarían de ellos. Pero ¿Qué podía hacer? Abortar no estaba en sus planes, nunca había estado a favor o en contra de ello pero en su caso no estaba en sus planes deshacerse de él. ¿Pero que podía hacer? No lo sabía su mente esta echa un caos, sus padres lo desaprobarían y lo más seguro la corrían de la casa y por otro lado como decirle a el sobre él bebe y más cómo iba a reaccionar

«Ni creas que va a salir corriendo a tus brazos»

-Es su bebe

Al llegar a la casa todo esta en silencio, como de costumbre. Sango despidió a los chicos, era claro que estaba ansiosa por saber lo que Aome tenía que contarle. Subieron a la habitación de ella para hablar con más intimidad

-Ok Aome ¿Cómo es eso de que estas embarazada? –Su amiga se sentó a su lado. Aome se recostó sobre sus piernas y derramo algunas lágrimas silenciosas sin que su amiga se diera cuenta, era tan absurdo llorar pero tenía que hacerlo. A sango le preocupo la actitud de ella, no sabía quién era el padre del hijo que esperaba – Amiga ¿Qué paso?

La chica sollozo un poco más y se preparó para responder las preguntas de su amiga

-¿Te has de estar preguntando como he sido tan tonta como para quedar embarazada?

-No eres tonta solo un poco...descuidada

Ambas chicas rompieron en carcajadas. Aome amaba a Sango con toda el alma, era la hermana que nunca había tenido. Ambas se cuidaban y sabían los secretos de una y la otra. Aome aún recuerda cuando se conocieron en la secundaria, temerosas de su primer año y sin conocer a nadie decidieron pasar juntas los primeros días en su nueva escuela, sin imaginar la valiosa amistan que estaban a punto de conocer

-Tantas veces que nos han dicho de cómo cuidarnos, de cómo protegernos y mira con lo que he salido – Se tiro en la cama mirando al techo – Soy una estúpida

-No es así, a cualquiera le puede pasar – Trato de animarla

-Hablas como si hubiera perdido dinero - Guardaron silencio por largo rato, no sabía que reacción tendría su amiga al contarle quien era el padre

-¿Y qué piensas hacer con él bebe?

-Tenerlo – dijo con total seguridad

-¿Y tus padres?

-Es lo que estoy pensando, no sé cómo lo van a tomar – Se mordió el labio pensando las palabras que iba a utilizar. Sabía que su amiga se moría de las ganas por preguntar quién era el padre del bebe que esperaba, pero como siempre dejo que Aome lo dijera por si misma – El padre es Inuyasha

-¿Qué? –No se lo esperaba, realmente pensó que lo era Kouga, al fin y al cabo él la quería mucho y con Inuyasha era un caso perdido -¿Pero cuando?

-El día del cumpleaños – Suspiro al recordar aquella noche – Después de que se fueron el llego y me trajo un regalo. Platicamos y bebimos demás, una cosa llevo a la otra y cuando nos dimos cuenta ya estábamos juntos

-¿Cómo se lo dirás?

-No sé, no sé, no sé – Estaba cansada de que su mundo diera vueltas tan inesperadamente – No creo que le agrade la idea de ser padre. Si le digo, estaría conmigo por el niño mas no por amor a mi

-Estas siendo egoísta

-Lo sé, pero no puedo decírselo, pensara que lo estoy chantajeando. Además mis padres y los suyos nos obligaran a casarnos y no quiero estar atada a un hombre el cual no me ama

Sango la miro y pudo ver en el rostro de la chica una profunda tristeza. ¿Qué es lo que había pasado? Su amiga, la creadora de las más románticas fantasías, la que soñaba con casarse con un hombre que la amara y con el paso del tiempo formar una familia junto a él. Pero ahora todo era un sueño muy lejano, uno el cual no podría realizar. Sabía que los padres de ella son muy tradicionales y ver que su hija está embarazada lo hace un insulto a la familia; su madre puede que lo aceptara, al fin y al cabo comprenderá mejor la situación de su hija pero el verdadero problema sería su padre quien, si se sentía ofendido, no dudaría en correrla de la casa con tal de limpiar el honor de la familia. Y ni hablar de Inuyasha aquel joven rebelde de cabellos plateados quien por honor no dejaría solo a su bebe y a Aome pero siendo sinceros sabía que él le reprocharía el haberlo atado de esa forma junto a ella.

-Se tendría que casar contigo

-No sería necesario, él puede pagar su manutención. El tener un hijo no signada que debemos casarnos

-Tanto tus padres como los de él los obligaran a casarse

-Lo sé y la verdad no me gustaría que decidieran eso por mí


Después de la TormentaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora