Kouga había regresado de vacaciones. Aome no había podido ir a recibirlo porque había llegado en la madrugada. Al otro día las clases comenzaban y salió temprano a la escuela. Kikyo había regresado, Inuyasha seguía con ella pero le desconcertaba la actitud de Aome era fría y calculadora, casi como su hermano...
Su hermano, tenía tiempo que no habla de él, ni siquiera se mencionaba su nombre en la casa. Su padre había omitido todo lo relacionado con él y cruelmente presentaba a Inuyasha como su único hijo, aunque a él no le importaba. Pero le dolía que su madre llorara por la partida de él, le retorcía todo en su interior que el fuera el culpable de las lágrimas de su madre y eso no se lo perdonaría nunca. Las palabras del día de su partida siempre quedaran presentes en su memoria...
La lluvia caía a cantaros, una gran tormenta estaba en la ciudad. Los relámpagos iluminaban el cielo y los truenos resonabas por todo el lugar. En la casa solo se escuchaba la discusión de sus padres con su hermano. El no comprendía el por qué se iba. A sus 8 años Inuyasha presencio una ruptura familiar tan grande que sabía las repercusiones que esto conllevaría en el futuro.
-No me detengas – Gritaba Sesshomaru mientras guardaba sus cosas en una pequeña maleta – mi decisión ya está tomada
-Comprende mejor las cosas, aquí estarás con nosotros, tienes un futuro asegurado
-¿Un futuro asegurado? – Dijo con sarcasmo Sesshomaru
-Tendrás un gran puesto en las empresas de tu padre
-Pero yo no quiero eso – Grito Sesshomaru a su madre
-Es lo que tendrás. He dicho – Su padre cerró la puerta del cuarto del joven tan fuerte que hizo saltar a un pequeño Inuyasha
-Hijo, recapacita – La madre de él lloraba tratando de detener a su hijo
-Madre, mi decisión está tomada – Tomo sus maletas y bajo a la sala donde su padre lo miraba con expresión dura. Su madre lo seguía
-Entiende – su padre se acercó amenazadoramente – Tu deber es quedarte a dirigir las empresas de la familia
-Y tu entiende padre que mis sueños son otros – El chico estaba cansado de que su padre siempre dijera lo mismo – No quiero quedarme en un lugar como este. Deseo salir y conocer otros lugares y otras personas
-Deja esos estúpidos sueños infantiles y madura –su expresión era fría - además ¿A dónde piensas ir? Eres tan joven que no podrás valerte por ti mismo
-Lejos de este lugar y no dudes de mis capacidades – se dirigió con paso decidido a la puerta
-Si sales por esa puerta estás muerto para mí
-Bien entonces desde ahora no tengo padres – Cerro la puerta de golpe. Su madre lloraba con más intensidad
-Inuyasha – Grito su padre – Desde este momento esta prohibido nombrar a Sesshomaru
-Pero padre – empezó a replicar
-Nada de peros, desde este día tú eres hijo único
Se fue enojado a su despacho. El chico no sabía qué hacer, estaba confundido por todo lo que había pasado, nadie le deba explicaciones y temía preguntar...
Alejo esos pensamientos de su mente, no le gustaba recordar eso. Aome estaba con Kouga. La chica dulce de hace unos días estaba desapareciendo y eso no le gustaba. Sabía qué él era el motivo de ese cambio de Aome y se sentía culpable de ello.
« ¿Qué es lo que aras?»
-Alejarme de ella
«Ha, eso ni tú te lo crees»
No se acercaría a ella, probaría toda su fuerza de voluntad para no caer. Por la amistad que algún día tuvieron es que hacia eso, no sería tan desconsiderado
-Kikyo, amor – Inuyasha llego a la chica que lo veía desconcertada -¿Cómo estás?
Se acercó a ella y le robo un beso. Ella lo miro asombrada, por lo regular el correspondía a sus besos después de insistir en ello. No le importaba el motivo por el cual Inuyasha tuviera esa actitud con ella pero lo disfrutaría.
Aome se dio cuenta del cambio que tuvo su amigo con ella. Sabía que eso era lo mejor, su relación poco a poco se iba haciendo más destructiva y no quería llegar a un unto donde los dos no se pudieran ni ver
-Aome – Kouga la saco de sus pensamientos cuando terminaron las clases – Sé que te incomoda el tema, pero todo lo relacionado contigo me interesa
-¿A qué quieres llegar?
-¿Desde cuándo estas enamorada de Inuyasha? –Suspiro sonoramente, la chica sabía que tarde o temprano su amigo preguntaría
-Siempre había estado junto a el – Empieza a relatar mientras mira al horizonte sin un punto en específico – No importaba a donde fuera él o yo siempre estábamos juntos. Hablábamos de cualquier cosa, nos conocíamos profundamente, no teníamos secretos. El me consolaba cuando estaba triste y me defendía cuando alguien me lastimaba. Siempre lo vi como un hermano por que le tenía un cariño tan profundo. Pero...-Se quedó callada recordando cuando los dos se encontraban en el centro comercial y una chica empezó a coquetear con el –fue cuando tenía 15 años que mis sentimientos por el cambiaron. No lo supe rápidamente, pero lo empezaba a observar de más, cada gesto que él hacía terminaba por hacerme sonreír y recordarlo durante todo el día. Al principio creí que solo era por los cambios que tenemos todos en la adolescencia pero conforme fue pasando el tiempo supe que eso era real. Me gustaba estar cerca de él, más de lo que yo quisiera, por las noches recordaba su mirada, me empezaba a preguntar como seria probar sus labios y entre susurros empezaba a salir un 'Te quiero' me molestaba que otra se acercara a él, que otra lo viera de la misma forma que yo lo hacía pero no podía delatarme, no quería perder esa amistad que tan duramente forjamos con el tiempo- La chica no pudo evitar soltar una carcajada ante la situación en la que estaba – Que irónico que, de una u otra manera, nos terminamos alejando
-El destino es muy caprichoso
-Si – A veces tiene razón en sus caprichos
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Después de la Tormenta
FanfictionAmigos y enemigos. Promesas y traiciones. Enamorarse de su mejor amigo fue su perdición ¿como aparentar a su lado? ¿como soportar que otra lo mirara de la misma forma en que lo hacia ella? Huyendo del pasado, encuentra la luz que la oscuridad había...
