Capitulo 35

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Salimos del bar y entramos a su auto.

-Fue muy divertido pasar un rato contigo.- dijo Natasha.

-Si, tu compañía también es muy agradable.

-Claro que lo es, y cuando saldremos otra vez?

-No lo sé, cuando tengamos tiempo te parece.

-Si, suena bien.

Le di las indicaciones de cómo llegar a mi casa y después de unos 15 minutos ya estábamos ahí.

-Gracias por traerme.- le dije mientras abría la puerta y bajaba del auto.

-Un placer.- dijo y después se fue y yo entré a casa.

-Quien era esa?.- dijo Karime justo cuando entré y cerré la puerta.

-Una compañera de trabajo.- me acerqué a ella para darle un beso pero ella lo evitó.

-Si claro, y dónde estabas?.- dijo realmente molesta.

-Trabajando, luego me acompañó a beber una cerveza.

-Salieron juntos? Ustedes solos?.- dijo casi gritando.

-Calma, solo es mi compañera de trabajo.

-Si claro y yo soy reina de Inglaterra.- dijo sarcástica.

-Sabes que? Esto no puede seguir así.

-De que hablas.

-Ya no puedo más con tus celos. Me vuelves loco... debemos terminar.

-Escúchame bien, si tú terminas conmigo te arrepentirás entiendes?.- dijo en un modo de amenaza.

-Iré a dormir, tal vez mañana podamos hablar y tú entiendas que no es sana la manera en que vivimos.- le dije y luego camine hacia la habitación.
Me quité la ropa y me quedé en bóxers, me recosté sobre la cama y me rápidamente me quedé dormido.

8:00 de la mañana. Karime preparaba el desayuno y yo ayudaba a Iveth a guardar sus cosas en la mochila.

-El desayuno está listo, ven siéntate cariño.- le dijo Karime a nuestra hija.

Iveth se apresuró y sentó a comer.
Karime se acercó a mi y en voz baja me dijo que regresando de llevar a la pequeña me esperaba aquí para hablar.

Fui a mi habitación y me duché, salí cubriéndome con una toalla y luego me vestí.

Salí a la sala y ahí estaba Karime.

-De verdad quieres terminar?.- me dijo con lágrimas en sus ojos.

-Si, ya lo decidí.

-Está bien, y que haremos entonces.

-Lo mejor sería que nuestra hija se quede contigo, pueden quedarse aquí y yo puedo regresar a casa de mi madre.

-Es injusto, yo aún te amo.- ella seguía llorando.

-Mientes, lo nuestro acabo hace años.- dije tranquilo.

-Ella te necesita, yo te necesito.

-Estaré para ella cuando lo necesite, soy su padre y mi amor por ella nunca cambiará, pero por ti ya no siento nada.- En ese momento recibí un mensaje de Natasha donde decía que estaba afuera de mi casa esperándome, tomé mis cosas y salí de la casa, fui al auto, subí y nos dirigimos al trabajo.

Me sentía confundido no sabía si hacía lo correcto o estaba cometiendo una equivocación. Cuando me enamoré de Karime creí que sentiría eso por ella por siempre pero las cosas cambian, ella cambió desde entonces.
Ahora es demasiado celosa, ya no es divertida como antes y además conocí a alguien.
Conocí a alguien que me hace sentir libre, que hace que cada uno de los días a su lado sean especiales y valgan la pena. Ella vale la pena, Marisa vale cada una de mis sonrisas, sus ojos que brillan cada vez que me miran, eso no tiene precio.
Pero es imposible tener algo con ella, lo sabemos y es por eso que debo mantenerme alejado de ella.
Debo enamorarme de alguien más y ella también debe hacerlo.

-Hola Joe, buen día.- dijo Natasha sonriendo.

-Hola, cómo estás?.- le pregunté amigablemente.

-Estoy bien pero podría estar mejor.

Está coqueteándome?

-Te entiendo, yo también podría estar mejor.- dije y luego solté un gran suspiro.

Llegamos a la agencia. Le di las gracias a Natasha por traerme y baje del auto.
Entré a mi oficina y me senté frente al escritorio.
Tenía dos llamadas perdidas de mi jefe. "Espero no estar en problemas" pensé y luego le hable por teléfono.

-Hace horas que necesitaba hablar contigo, Edward, nuestro cliente, hará una fiesta para presentarse a la sociedad. Será algo muy grande. Tenemos que hacer las invitaciones, y algunas otras cosas pero eso lo hará alguien más. Encárgate de las invitaciones, en unos minutos te mando la lista de los que deberán estar presentes.

-Claro señor, en un momento las tendré listas.

-Muy bien... ah y nosotros también estamos invitados. Será una gran oportunidad para crecer profesionalmente tenlo en cuenta.- finalizó y cortó la llamada.

Recibí la lista de invitados y comencé a ver diseños, le pedí ayuda a Natasha para el texto.
Ella fue a mi oficina y ahí estuvimos trabajando toda la tarde, cuando obtuvimos la presentación de las invitaciones que eran adecuadas al tema y se veían elegantes se la mandé a mi jefe. Él dijo que eran perfectas y que nos encargáramos de imprimirlas.

Natasha se encargó de eso, luego regresó con estas físicamente.

-Están listas, quedaron bien no?.- me preguntó mientras las veía.

-Hicimos un muy buen trabajo.- le comenté.

-Así es, deberíamos trabajar juntos más seguido. Y cómo va tú relación?.-preguntó inesperadamente.

-Las cosas ya no funcionarán, terminé con mi novia.

-Lamento escuchar eso, pero quizás sea lo mejor.

-Si tal vez lo sea.

Miré mi reloj y ya era hora de salir, tomé mis cosas y me acerqué a ella para despedirme.

-Nos vemos luego.- le di un beso en la mejilla.

-Claro, te veré mañana?.- me preguntó.

-No, mañana es mi día de descanso.

-Oh vaya...no podré esperar tanto.- dijo dejándome confundido y antes de que yo pudiera decir algo me tomó de la corbata jalándome hacia ella y luego me besó intensa y lentamente.
Al separarnos la miré extrañado, sabía que ella buscaba en mi algo más que un amigo pero que me besara en ese momento no me lo esperaba.

-Lo siento, a veces soy muy atrevida.- dijo mientras acomodaba su cabello.

-No te preocupes, no tienes que disculparte.- le dije sonriendo afectuoso.

Actos prohibidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora