CAPITULO 37

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-...

Estaban todos en estado de shock. Sofía ahogó un grito y se tapó la cara con las manos. Estaba llorando. Carolina había reemplazado su cara de tristeza por una de sorpresa ante lo sucedido.

-Eh... ¿Quienes, son, ustedes? -repitió Martín, un poco molesto.

Luca fue el primero en avanzar hacia su mejor amigo.

-Tus amigos -lo intentó calmar -¿No nos recordás?

-¿Debería? -respondió Martín con tono burlón. A pesar de haber perdido la memoria, su forma de ser no había cambiado.

-¡Sí, deberías! -gritó Sofía mientras rompía en llanto otra vez -¡Por lo menos a mí!

Luca miró a su amiga.

-¿A vos? ¡A mí me conoce hace años! -le espetó Luca, un poco resignado.

-¡Pero yo soy su novia!

Carolina los agarró a ambos y los sacó afuera de la habitación, luego le sonrió a Martín.

-Ponete cómodo Tincho, ya volvemos.

Mantuvo la sonrisa hasta cerrar la puerta. Condujo a Sofía y Luca (que seguían peleando por quién era más importante) y los llevó al hall.

-... ¡Yo tuve cosas mas fuertes con el!

-¿Como qué? ¿Como tener sexo? Lo hizo porque vos te le tiraste encima.

-¿Quién te lo dijo?

-Él, él me lo contó. Flor de puta saliste.

-¡Callate cornudo!

-¡Zorra!

-¡Huérfano!

-SE ME CALLAN LOS DOS.

Enmudecieron al instante, los dos sabían cómo era Carolina cuando se enojaba.

-Tenemos un problema mayor -dijo, recobrando la calma -. Necesitamos hacer que recupere la memoria.

-¿Cierto, pero cómo? -preguntó Luca.

Carolina lo pensó por unos segundos.

-Tenemos que llevárnoslo, cada uno. Y contarle los recuerdos que tenemos de él, contarle quienes somos, lograr que de a uno nos vaya recordando.

-Pero según estudió mi mamá que es medica, y viendo los síntomas, tal vez se podría tratar de una amnesia temporal, a lo mejor podríamos esperar y...

-¿Esperar? -soltó Luca -¿Y si la amnesia no es temporal? ¿Y si por esperar te olvida? ¿Nos olvida? No vas a dejar que el tiempo te saque lo mejor que te pasó en la vida, ¿O sí?

Sofía agachó la cabeza, lágrimas recorrían lentamente sus mejillas, esas palabras habían tocado su corazón.

-Hagámoslo -dijo de repente.

-Ok. Vamos a organizarnos.

-Esperá Caro -dijo Luca -, nosotros tres no vamos a poder. Vamos a necesitar ayuda.

-¿De quién?

-De alguien que también fue parte de su pasado.

-No estarás pensando en...

-Sí, justo en ella.

-Ella no -dijo Carolina -. ¡No! Cualquiera excepto ella.

Carolina siguió protestando, pero Luca marcó el telefono y llamó.

-¿Hola?

-Hola...

-¡Puta! -Se escuchó a Carolina de fondo.

-...Sofi, ¡Calmala por favor! -odrenó Luca.

-¿Quién está ahí? Luca?

-Sí.

-¿Qué pasa?

-Necesitamos tu ayuda Lourdes. Tenemos un problema, y grande.

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