Hermione se limpia las manos y tira las vendas sucias al tacho más cercano, suspira cansada mientras que Draco aprieta sus labios y mira cada uno de sus movimientos aún desde la cocina.
Ron no dejo de quejarse durante la curación que nadie dijo que fuera agradable, pero el esperaba que lo fuera, la castaña perdió la paciencia, en su mente iban y venían imágenes de los ataques que tuvieron que pasar, caminar por las frias calles del centro, con los edificios destruidos, muggles muertos y dementores rondando no ayudaban a que sus nervios calmaran.
Hoy mas que nunca había entendido y vivido en carne propia que su cabeza tenía precio, pero lamentablemente no estaba arrepentida de haber ido a ayudar a sus amigos, lo único que si le preocupaba un poco era haber expuesto a los demás, a veces se veía como ella misma como una niña caprichosa que si no lograba lo que quería se ponía a chillar frente a todo el mundo, pero ella sólo quería que aquella guerra terminará para siempre.
Zabini y Goyle charlan a un lado de la ventana con una taza de cafe en la manos mientras vigilan que los encantamientos funcionen para ocultarse, dejaron que Draco descansará un poco su mente y su cabeza de la charla que estaban teniendo los tres en la cocina, ya qué aún las sensaciones de haber estado por más de siete horas frente a un dementor le seguía recorriendo el cuerpo.
Harry juega con su snitch dorada en sus manos sin poder conciliar el sueño mientras que Ron ronca colgado del sillón ajeno a todos, claro que luego de haber bebido dos tazas de café y acabar con el pequeño banquete qué zabini había echo aparecer para todos.
—Deberias ver esas heridas...— Señala sus manos y cara algo rasguñadas.
—Lo hare.— Asegura apretando sus labios.
—No se ven graves pero es necesario limpiarlas, gracias de nuevo, Hermione...— Murmura.
Ella cierra levemente sus ojos y asiente con su cabeza caminando lentamente a su habitación, sus pies casi que se arrastran por el suelo, su cuerpo se encuentra levemente encorvado y las ojeras bajo sus ojos avellanas se encuentran más notorias que nunca.
No se molesta en dejarlo atrás, ni en darle una última mirada, antes de cerrar con sumo cuidado de no hacer ruido la puerta.
Draco mira a su alrededor abrumado, desde que llegaron que ella no volvió a dirigirle la mirada, y ni siquiera se acercó a ver cómo se encontraba, suspira, alza la vista y se encuentra con la penetrante mirada de Zabini, quién le hace un gesto de cabeza para que siga a Hermione.
—No lo creo...— Este suspira y se debate entre ir o no...
—Ambos lo necesitan...— Canturrea.
Su cuerpo y mente son frágiles en cuanto de Hermione se trata.
Por lo que la sigue rápidamente al cuarto haciéndole inmediatamente caso a su amigo.
—Imbecil— Murmura.
Su amigo sonríe de costado y sigue con su charla.
—No recuerdo haberte invitado...— Toma ropa y la deja sobre la cama volviéndose a voltear al placard con autosuficiencia.
—Si... yo... uhmm.— Intenta encontrar cualquier palabra coherente para que ella le de la oportunidad de quedarse...
Draco se apoya tras la puerta y da un vistazo a la habitación.
La última vez que estuvo allí no funcionó todo muy bien que digamos y no tiene un grato recuerdo de ese momento.
Suspira mirando ese edredón blanco que tanto detesta, no entiende cómo Hermione tiene gustos tan muggle a veces, y no aprecia un hilo Egipcio de 5500gramos.
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Obliviate
FanfictionRon jamás estuvo enamorado de Hermione, Harry no tiene el valor suficiente para decirle la verdad a su amiga, mientras que Draco borra su memoria para protegerla de la guerra que se avecina. #PG2017
