Una hora después Thomas sale al porche con una preciosa niña en sus brazos y otra un poquito más mayor de su mano.
-Cassia, hazme un favor- me dice pasándome a la bebe- necesito encontrar a Caleb.
-Oh- digo buscando un excusa para no tomar a la bebe, pero en menos de lo que puedo contestar, la tengo en mis brazos mientras la otra niña me observa.
-Hola-le digo
-Hola.
-Soy Cassia, tu eres Miranda ¿verdad?
Ella sólo asiente con rostro asustado.
-¿Sabes? Puedo hablar con las hadas, ellas pintaron mi pelo.-No sé por qué lo digo, a lo mejor porque su pijama tiene hadas dibujadas, al igual que sus zapatos y su mochila.
Al mencionar a las hadas, su rostro se ilumina con ilusión.
-¿De verdad? ¿Y que te dicen?- Me pregunta obviando el color de mi cabello, al parecer para ella no hay nada excepcional en que las hadas pinten mi pelo, pero si en que me hablen.
-Me dijeron que había una niña llamada Miranda en esta casa, que necesitaban que le dijeran que ellas están cuidandola y que no tiene culpa de nada de lo que pasó.
-¿De verdad te dijeron eso?
Yo asiento solemnemente mientras miro embelesada a la niña que duerme con la boquita abierta.
-Wow, que suerte... yo no puedo hablar con las hadas.
-Si, no todos podemos... yo no conozco a nadie más que pueda hacerlo.
Miranda me mira con admiración y estoy empezando a dudar si fue una buena idea decirle eso, pero me moría por arrebatar un poco de culpa de sus pequeños hombros.
No podemos seguir nuestra conversación , porque Thomas sale con Caleb a su lado y maletas en sus manos. Theresa los sigue con otra cantidad de bolsas que asumo son de los niños.
-¿Donde iremos?- pregunta Caleb
-Tendremos que ponerte en un lugar por unos dias, tus hermanas irán a otro lugar.
Caleb para de inmediato y me mira en busca de ayuda.
-Caleb... ya hablamos de esto- apunta Thomas con tristeza
-No puedo dejar a mis hermanas- dice tomando la mano de Miranda- no nos separaremos. Nos lo prometiste
-Lo sé... pero es por un tiempo, te prometo que haré todo lo posible por...
-¡No!- gritó Caleb llamando la atención de todos en la casa.
-Thomas- interrumpo a sabiendas que no debo interferir- la casa de nuestros padres es grande... ¿y si pasan la noche ahí?
-Cassia no puedo hacer eso, no es correcto.
-¿No crees que es mejor eso, a llevarlos hoy en la noche a un lugar que no quieren?- lo enfrento.
Thomas me mira pensativo, pero niega con desesperanza.
-Mamá y papá no lo aceptarían
-Dejamelo a mí.-Insisto bajo la atenta mirada de Caleb.
-Cassia...
-Thomas, hagámoslo, ellos se lo merecen, acaban de pasar por una situación.... Por favor.- Le ruego al punto de la desesperación.
-Yo creo que es una buena idea- apunta Theresa.
Caleb nos observa esperanzado y mientras Thomas le da vueltas al asunto.
ESTÁS LEYENDO
Todo lo que pudo ser
RomanceA los ojos del mundo, soy una chica despreocupada, que no tienen solución. Me acuesto con con quien quiero y nunca repito, no tengo relaciones y poca gente entra en mi vida privada. No se porque vivo en un proceso de autodestrucción, algunos me tach...
