XXVI

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Leena estaba desconcertada. Su instinto estaba más agresivo que de costumbre. ¿Quien podría ayudarla en un momento tan crítico como aquel, aún después de que haya pasado la luna llena? Sentía cada músculo, tendón y sentido listos para atacar a cualquiera y sus ganas de hacer correr sangre se incrementaban con cada segundo.
¿Por qué había atacado a aquél hombre en primer lugar? La luna llena se había convertido en menguante y su sufrimiento debía haberse esfumado. ¿Por qué continúa el lobo rezagado rasguñando con sus filosas garras su ser? Había visto una vez aquello, cuando presenció la matanza de un gato sobre un pobre canario en un lejano verano. El animal se había lanzado sin piedad sobre el ave y lo había destrozado con sus zarpas. De la misma forma, su alma inocente era igual al canario mientras que su instinto de lobo era el felino. La comparación es ideal, macabramente perfecta.

La lúnula de sus uñas había regresado a la normalidad y sus cutículas ya no estaban enrojecidas. Ese pequeño cambio era esencial cuando su lobo se manifestaba en forma humana. Permanecer de manera híbrida lobo-humano era la parte más agónica de su transformación aún cuando el poder corriera como un violento río afluente por sus venas. Se había vuelto más frecuente aquella sensación. Conforme pasaban las lunas, Leena sentía como su humanidad se perdía en un torbellino de locura.

Con la mirada anclada al resquebrajado espejo de su baño, Leena contemplaba con horror sus ojos dorados, los cuáles no habían cesado de brillar desde el asesinato. Era extraño. Sus ojos siempre volvían a la normalidad casi al instante posterior de la matanza para evitar suposiciones. No entendía porque esa vez no regresaba a su naturaleza humana luego de dos horas de haber asesinado a un pobre hombre.
Aparte de ellos, la inmensa marca de la herida antes abierta aún permanecía enrojecida y sensible al tacto. Cruzaba su rostro casi en eje de simetría, atravesando su pómulo hasta casi topar el puente de su nariz. Su ojo se había sido salvado de haber sido arrebatado por la candente hoja de plata de la daga.

Trataba de guardar la calma alentando el ritmo de su respiración pero fue inútil. El arma yacía escondida en el cajón de su velador, decisión que había tomado al desear regresar a su habitual tranquilidad humana. Tendría otros momentos para preocuparse de aquellos molestos agentes que la estaban investigando. Lo que su parte humana más ansiaba, era recuperarse a sí misma.

Su ropa aún tenía ese olor oxidado de la sangre y oscuras manchas reposaban en su pecho. Ya se había quitado la sangre de las manos y el rostro, pues era molesto andar ensuciando todo lo que tocaba.
Entonces se le ocurrió una grandiosa idea: comer un poco más de carne. Ya le quedaban apenas reservas para tres días más y ahora un temor irrazonable la abatía con ir a la Carnicería de Job y volverse a encontrar con el semblante preocupado del apuesto británico de acento marcado.

Sus jadeos poco a poco fueron extinguiéndose dejando a la bestia de ojos dorados contemplando su rostro angelical y delicado, marcado por la venganza de una de sus víctimas y la furia irracional del lobo amarrado en lo más profundo de sus entrañas.

Él estaba atado con cadenas de plata a tal punto de inmovilizarlo mientras se hallaba débil: cuando la luna llena desaparecía del cielo nocturno. Pero ahora, cuando la luna brilla por su ausencia, el lobo descansa sus energías hasta el próximo plenilunio listo para asesinar. ¿Por qué ahora el monstruo arremetía sus cadenas salvajemente contra las paredes de la jaula que representaba su conciencia?

Formuló aquellas preguntas en su cabeza mientras devoraba los grandes trozos de carne del refrigerador, buscando aplacar el hambre del demonio.
Espantosos ruidos emitía al engullir los pedazos de carne macilenta y tersa con ayuda de sus manos humanas, disfrazando las potentes garras del lobo.

Los minutos pasaron y la carne acabó dejando a la loba fuera de combate y nerviosa. Todo su cuerpo se estremecía ante el violento cambio en su cerebro de lobo a humano, algo que con demasiado esfuerzo podía llegar a controlar.

Desconocía la razón de su actuar y, aunque ya hubiera amansado al lobo, no deseaba ir a trabajar de nuevo. No deseaba hacerle daño a su querido Travis. O más bien, su lado humano que le importaba el bienestar del chico pedía a gritos que se alejara lo mayor posible de él.

Resultaba algo desconcertante lo acaecido, principalmente para el capitán Jónsonn que, manejando de vuelta hacia su zona de trabajo para hacer un recuento de la información tomada de los diversos sucesos, buscaba una manera de no imaginarse un fut...

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Resultaba algo desconcertante lo acaecido, principalmente para el capitán Jónsonn que, manejando de vuelta hacia su zona de trabajo para hacer un recuento de la información tomada de los diversos sucesos, buscaba una manera de no imaginarse un futuro sin la presencia de ese monstruo sobrenatural en sus vidas.
Es más, jamás hubieran querido cruzársele por aquel camino retorcido de su vida.

—Pero, ¿Quién diablos podría ser el monstruo? —la pregunta se formuló automáticamente en su subconsciente mientras evitaba con brusquedad los baches de la dañada calzada por la anterior nevada.

Los techos de las casas dislumbraban con su blancura y apenas la luz del sol deslucida por las nubes iluminaba la nieve que recubría el paisaje islandés a ambos lados de la carretera. La zona por la que transcurría era poco poblada y ningún alma circulaba a esa hora de la tarde, pues todos se hallaban almorzando en la calidez de sus hogares, junto a la melodía de los radios viejos o la pobre transmisión de un televisor malogrado.

La imagen de la chica pelirroja estaba incrustada en sus pensamientos. Esa mirada marrón melancólica y escasa de esperanza, incapaz de convencerse a sí misma de que con el tiempo su situación mejorará. Allí sentada en la atmósfera gris de la habitación del hospital, sus ojos perdían su brillo característico soñador y se coloreaban del color de la aceptación de la realidad, los mismos que el propio Hannes poseía. Misma tonalidad, misma opacidad. Los ojos de alguien que había perdido la capacidad de soñar.

La sonrisa de ella se hizo presente de golpe, un recuerdo vago y feliz en medio del retrato de la tristeza. Si así fuera, quisiera retratar esa sonrisa única y delicada como la fachada de la felicidad infinita. Esos pequeños hoyuelos que florecían cerca de las comisuras de sus labios aquellos que se atrevió a probar aquel día de manera sorpresiva. Su sabor —o más bien su recuerdo— le hizo sentir cosquilleos hasta en la lengua e hizo que un suspiro se le escapara.

Las cosas ya jamás volverían a ser como antes...
O quizá nunca lo fueron, solo que él fue lo bastante ciego de cobardía para apreciar la situación con sus ojos de realidad.

El radio soltó su triste melodía para romper el hielo de la atmósfera, o simplemente porque la señal había regresado. El piano cantó sin timidez acompañado de la rasposa voz masculina casi envuelta en lágrimas que incluso a Hannes le pareció percibir el aliento de alcohol hacerle arrugar la nariz.

La estación cada vez estaba más cercana aunque el paseo por la desolada tundra se convirtió en la mejor terapia contra la enorme depresión que sentía en aquel momento. Había tomado la decisión de pasarse por una farmacia luego de que terminara su jornada de trabajo.

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FELIZ NUEVO AÑO 2018 mis queridos amigos ^^
(Atrasado pero lo debía decir xd)

Lamento al 100% elevado a la millonésima potencia la demora en la actualización del capítulo. He tenido las fiestas y los exámenes de admisión para la U encima y no se me ha dado tiempo para relajarme un poco y escribir esta lobuna historia. Espero perdonen a esta loba ocupada u.u

Sí lo sé, este capítulo no es de los mejores ni da un gran aporte a la trama (lo considero algo mediocre) pero lo tenía medio desarrollado dentro de mis apuntes así que no lo descarté (para hacer la novela un poco más larga)
Quisiera que me den su humilde opinión. ¿Consideran que estoy llevando bien el desarrollo de la trama o les parece que me estoy tardando y haciendo muy pesada la historia? Déjenme en sus comentarios su opinión. Me servirá de mucho para futuros capítulos y posterior corrección de la novela 😊

Gracias por leer xoxo
~Loba 🐺

Teratos: Luna Roja (EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora