★COMPLETA★
¿Saben lo que es ser un verdadero licántropo?
No es como lo narran...
La vida de un hombre lobo esta llena de dolor, angustia e ira...
La gente creía que era un asesino en serie, otros un animal salvaje como un lobo u oso enfurecido. L...
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Juguemos en el bosque...
El frío helaba hasta los huesos. Los meteorólogos habían encasillado aquellos días como los más gélidos de todo el año de 1996. Las personas casi ni salían de sus hogares para pasear o tomar aire fresco pues no deseaban convertir su aliento en estalactitas de hielo ni encontrarse cara a cara con el desquiciado asesino que rondaba las calles de la gran ciudad, cobrando vidas inocentes cada vez que podía.
Era raro que él no atacaba. Muchas escuelas estaban cerradas en esos días y quienes salían a trabajar guardaban sus precauciones, órdenes de las autoridades. Diversos patrulleros circulaban por los diferentes barrios residenciales, cosa completamente fuera de lo común. Aún cuando Islandia era un país con un bajo índice de criminalidad, la policía no podía dejar pasar aquel caso como si nada, por lo que por mucha suerte para sus habitantes, era comandada por el capitán Jónsonn, conocido por su astucia y gran liderazgo.
Todos los gendarmes habían quedado estupefactos al oír el veredicto de su superior. La agente Reede, la confiable pupila del capitán, se mantuvo en silencio durante todo el tiempo de pie a un lado de la habitación donde todos estaban reunidos dándole sorbos a un café cargado y sin azúcar. No le importó el mal sabor en su lengua, pues las palabras de su jefe eran mucho más amargas que cualquier espresso mal hecho. Algunos en la sala soltaron carcajadas, otros intercambiaron miradas de incertidumbre y hacían gestos como si el capitán hubiese perdido la cabeza ante tal fantasiosa historia. Hannes se arrepentía en su interior de lo que había hecho al ver como muchos de sus compañeros se retiraban del lugar con las frentes arrugadas y sonrisas estúpidas en los rostros. Como se imaginaba desde un principio, aquella idea fue realmente mala e idiota. Sin embargo, aquello era lo correcto, por más estúpido que sea.
Apenas quedaron seis personas: Marina Romanoff, la chica de cabellos alborotados y negros que acompañó a Veronika en su estadía en el hospital; Karl Seule, la pareja de Marina quién también se hallaba junto a ambas el día del ataque; Peter Hemingway, Lukas Gellhorn, Jeremy Clarkson y Franz Gonzenbach, todos ellos con miradas algo arrepentidas en sus rostros y uno que otro gesto de disgusto.
—Realmente creí por un momento que es un disparate cuando me lo mencionó Dahl, pero por lo veo es que en esta comisaría la mayoría estamos locos —declaró Franz con ambos dedos sobre el puente de su nariz y tratando de ocultar la fanfarronería de sus demás compañeros.
Marina dirigió su mirada hacía Veronika quien la interceptó con un gesto de afirmación y una leve curvatura de labios. Estaba agradecida, por supuesto...
—Lo que sea que haya atacado a Reede aquella noche en el bosque, merece morir. Esa cosa es un verdadero peligro para la ciudad y sea un mito o no, hay que acabar con él.