Capitulo 1

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»»-----MARC -----««

Riqueza, poder y un aura de misterio me rodean, pero oculto tras mi fachada de opulencia hay un alma atormentada.

«Soy Marc, a mis veintiséis años, enfrentando la carga de un pasado que ha moldeado mi ser. Mis ojos guardan secretos que pocos pueden percibir, una historia que ha dejado cicatrices en lo más profundo de mi ser. En medio de la oscuridad que me envuelve, busco desesperadamente encontrar mi lugar en un mundo que a menudo parece estar en contra.»

Al descolgar el teléfono, mi padre me avisa que llegará a la oficina en diez minutos.  Mientras tanto, termino los informes que me habían pedido para hoy y ordeno preparar café. Al llegar, mi padre se sienta en uno de los sofás de mi oficina y me señala con su bastón para que me siente a su lado. 

—¡Qué quieres? —pregunto.—  Pero él solo me muestra una foto. 

Una chica morena de pelo largo, ojos marrones, piel clara y pecas, bastante joven. Doy un sorbo al café y lo dejo en la mesa. 

—Quiero que la vigiles hasta el sábado. —resopla.—  Necesito que la vigiles. 

—Y, ¿se puede saber por qué tanto interés en ella?  —el sonríe y toma un sorbo de su taza. "Es una pieza. Como en el ajedrez", me explica. "Ella es una pieza y necesito usarla ahora". Sugiero que uno de sus hombres haga de espía, pero mi padre se niega y me apunta con su bastón, diciéndome que esta vez debo hacerlo yo. 

—Carl irá contigo. Lleva días investigándola.

Después de terminar su café, se levanta y se va. Llamo a Carl para que me acompañe a jugar a los espías. Llegamos a una cafetería media hora después. 

—¿Por qué aquí? —pregunto.— Me sonríe y dirige su mirada hacia unas mesas más allá de la nuestra. La chica de la foto está sentada con un chico rubio y alto. "Tiene novio", me informa mi amigo. Pasamos un rato observando al grupo de amigos de la chica, mientras yo quedo atontado mirándola.  Cuando nuestros ojos se cruzan, ella me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa sin saber por qué. Los dos nos quedamos mirando durante unos segundos hasta que su "novio" llama su atención posando un beso en su mejilla. Ella vuelve la mirada y yo le doy un sorbo al café. Mi amigo arquea una ceja y se burla de mí, pero yo trato de centrarme. Finalmente, enviamos la información a mi padre.

Mientras termino mi café, observo cómo una chica de pelo negro se acerca al grupo. Coge el café y se lo tira. Me quiero levantar, pero Carl me agarra del brazo y sacude con la cabeza. Entiendo que no debemos llamar su atención, pero eso me había pillado por sorpresa y sin saber porque mi cuerpo actuaba solo. Oigo como le pide a "su novio" ropa de cambio. Al pasar por mi lado sigo mirándola, pero nuestras miradas no vuelven a cruzarse. Huele a vainilla.

—Me adelanto. —dice Carl.

Más tarde, voy al baño y oigo pequeños quejidos del baño opuesto. Hago una llamada y  salgo de allí.

Me dirijo al punto de encuentro con Carl. Al llegar, me entrega un sobre negro y una nota claramente escrita por mi padre, con instrucciones precisas: "Entrégaselo a su madre y no pierdas de vista a la chica".  ¿Qué significa todo esto?

Sin dudarlo le devuelvo el sobre y tomo las llaves del coche. El camino hasta su casa fue silencioso, ensimismado en mis propios pensamientos. Cuando llegamos, después de llamar al timbre, una mujer de unos treinta y nueve años de edad nos abre la puerta. Su sonrisa desapareció al recibir el sobre negro como si ya supiera de que tratara. Observo como lo agarra con determinación y luego nos cierra la puerta en la cara. La reacción de la mujer me desconcierta, pero mi mejor amigo parece encontrar humor en la situación y me sujeta para irnos.

Durante el camino de regreso a casa, no podía quitarme de la mente el recuerdo del aroma a café con un ligero toque a vainilla que desprendía aquella chica. Seguramente, era su perfume. Al entrar en casa, me topo con el viejo esperándome en el salón.

—Ya lo he entregado —digo sin mirarlo.— No me uses mas de recadero. Tienes muchos hombres que pueden hacer este trabajo y yo tengo una empresa que dirigir. 

—Mi empresa, dirás —dice levantando la barbilla.

Chasqueo la lengua en desaprobación y le hago un gesto con la mano como queriendo decir: si, si, lo que tu digas.

Él insiste en que la vigile hasta el sábado y decido no preguntar más sobre el tema. Me retiro a mi habitación e intento conciliar el sueño, pero extrañamente, solo logro ver imágenes de esa enigmática chica que aún no conozco y cuyo nombre ni si quiera sé.

Casada con un Demonio (+18)  [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora