Capitulo 16

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LUCE*

-Hola.- Respondí.

-Me llamo Lucas, ¿y tú?.- Me dijo sonriendo. Sus dientes eran perfectos, se notaba que había usado ortodoncia.


-Luce.- Respondí sonriendo también para que viera mis dientes, tan bien perfectos por mi ortodoncia de hace un año.


El autobús paró y el chico se levantó para cogerlo. Antes de irse me dio la mano y en ella dejó un papel arrugado.
Lo desenvolví y una vez ya entró en el bus le miré. Se había sentado al lado de la ventana que daba donde estábamos sentados minutos antes.
Él me sonrió y yo le sonreí. Después, el autobús se fue y yo me quede mirando el sol naranja del atardecer.


Tras un rato miré de nuevo el papel, era un número de teléfono. Saqué el móvil y lo guardé como *chico de autobús*.
Guardé el teléfono y me levanté del asiento para andar calle a bajo.


*Piiiiiiiiiiiiii*


El claxon de un coche me sacó de mis pensamientos. Ya era de noche y no sabía dónde estaba, había callejeado por las calles de esa ciudad, mirando las pequeñas tiendas y coloridas casas, sin darme cuenta que ya se había hecho tarde.


*Piiiiiiiiii*


Me giré para ver quien estaba pitando de esa manera una y otra vez.
No podía ser, ¿enserio?


Un coche que reconocía muy bien se paró a mi lado, bajo la ventanilla y ahí estaba mi futuro marido, Marc.


-Sube.- Dijo sin mirarme.


-No.- Le respondí y seguí calle abajo.


Marc seguía a mi lado en el coche. Intenté correr para perderle de vista pero el coche, claramente, es más rápido que yo.
Por si no era bastante, comenzó a llover.



-Sube, te vas a constipar.- Siguió insistiendo.


-Déjame en paz.- Continúe caminado.

El coche paró y se abrió la puerta.
Al girarme Marc estaba junto a la puerta del coche mojándose por la lluvia. Se acercó a mí y me agarró la cintura.
En ese momento se me paró el mundo, el corazón me iba a cien y las gotas de lluvia iban a cámara lenta.


Marc me acercó más a él quedando nuestras bocas a milímetros de distancia. Se fue hacia mi oreja y me susurró al oído: no vuelvas a dejarme solo, por favor.


Sus palabras me dieron escalofríos y la piel se me rizó de arriba a abajo, ya fuese por el frío o por su manera de decirlo.


Se separó de mi, me agarró de la muñeca y me metió en el coche.
En todo el trayecto a casa no mantuvimos conversación, sus palabras aún seguían repitiéndose en mi cabeza y decidí intentar dormir para olvidar el tema.


-Ya hemos llegado señorita Luce.- Dijo alguien a mi lado. La puerta del coche estaba abierta y el mayordomo estaba de pie con un paraguas fuera esperando a que saliera.

Marc ya no estaba a mi lado y vi que estaba sola, supuse que él ya había entrado a casa. Salí del coche y entré en la casa, seguida del mayordomo bajo su paraguas negro para no mojarme, irónico porque ya estaba empapada de antes.


-Gracias.- Le dije.


-Nada.- Respondió y cerró la puerta.


Una vez dentro subí escaleras arriba para darme una ducha.
No sabía muy bien a qué habitación ir, la de Marc o donde había estado Daniel.


Me decidí por ir a la de Daniel, pues no quería ver a Marc en ese momento.


Entré y no sabía por qué, pero Daniel salía del baño con solo una toalla enrollada en la cintura.


-¿Qué haces aquí?- Le pregunté.


-Le pedí a Marc que me dejara quedarme este fin de semana y luego me iría.


-¿Y ese monstruo accedió?- Pregunté medio riéndome.


-Si, eso parece.- Respondió él también riendo.


-Necesito ducharme.- Dije y entré en el baño.


Puse el agua a calentar llenando la bañera hasta arriba e hice espuma con el gel. Me quité la ropa y me introduje en el agua caliente en busca de tranquilidad. 


Cuando noté que me estaba quedando dormida, salí del agua medio arrugada. Me puse la toalla envuelta en mi cuerpo y salí de la habitación.


Daniel estaba tumbado en la cama con solo unos bóxer y mirando su teléfono.
Cuando notó mi presencia dejó de mirar su móvil para mirarme a mi.


Sus ojos no decían nada y a la vez todo.
Se levantó dejando el móvil en la mesita de noche y se acercó a mi.


-Qué graciosa estás recién duchada.- Me dijo con una media sonrisa en sus labios.


Me puse roja sin saber si eso era un cumplido o se estaba riendo de mi.


Seguíamos mirándonos el uno con el otro cuando la puerta del cuarto se abrió.


Un Marc, con unos pantalones de chándal y una camiseta blanca de manga corta, nos miraba con rabia.


-Te vas el lunes a primera hora.- Dijo dirigiéndose a Daniel.



-Tienes tu ducha en tu habitación Luce.¿Qué haces aquí?- Dijo ahora mirándome a mi.



-Prefería esta.- Le dije con aire de superioridad, y antes de irme besé la mejilla de mi mejor amigo y salí por la puerta donde se encontraba Marc, golpeando su brazo con el mío al salir.



Una vez en lo que sería "mi habitación", me quité la toalla y me decidí a ponerme el pijama. Aún desnuda alguien entró y cerró la puerta.
Asustada, me giré y me tapé con la toalla, que estaba en el suelo.


-Ah, eres tú. Me estoy cambiando vete.


-Soy tu marido, ¿recuerdas? No vas a estar escondiéndote siempre de mi.



-Aún no lo eres y espera que lo seas.- Dije molesta.


No dudó en acercarse a mi y quitarme la toalla. Me tapé lo que pude con las manos pero me las agarró y me llevó a la cama.


Se colocó encima de mí y me agarró aún con más fuerza. Me era imposible escapar pero que iba a hacer, ¿gritar? Solo vendría Daniel, y a saber que le haría Marc si este se metiera.



Comenzó a besarme el cuello y terminó mordiéndome el glóbulo de la oreja.


Le odiaba pero me era imposible resistirme a ese hombre. Mis partes bajas estaban experimentando sensaciones que nunca habían tenido.


Me puse cada vez más nerviosa y a perder el control de mi misma. Mi respiración era rápida y entre cortada.



-Lo intentas pero no puedes resistirte.- Me dijo mientras me mordía la oreja. Se levantó de mí y salió del cuarto dejándome allí tumbada, con las ideas hechas un lío y con mis piernas aún temblando.

Casada con un Demonio (+18)  [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora