Capitulo 62

4.5K 182 8
                                        

MARC*

Me levanté, me di una ducha y me vestí. Victoria aún dormía en la cama sin moverse. Me dio mucha pena despertarla pero cogí a la pequeña y decidí ir a buscar a Luce.

-Papá, me voy con Victoria a buscar a su madre.- Dije ya en la planta de abajo de la casa.

-Espera, tengo un regalo para ti.- Dijo corriendo hacia el salón. 

¿Un regalo? Serían unos gemelos para la boda.

Mi padre volvió con una caja en la mano, donde ponía baby. Al abrirla no sé que broma sería esta pero lo que había dentro era una especie de saco con cuerdas. Le miré confuso buscando una explicación de ese regalo.

-No me mires así, es muy fácil de poner. Lo he visto en un video de YouTube.- Sin dejarme preguntar, cogió esa cosa y se puso a dar vueltas a mi alrededor enganchando las cuerdas por todos lados de mi cuerpo. -Por fin.- Dijo y, se empezó a reír.

-Papá, ¿qué es esto?- Pregunté molesto. Él cogió a Victoria y la colocó en mi pecho. 

-Ya puedes mirarte al espejo.- Dijo orgulloso.

Esto debía ser una broma

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Esto debía ser una broma. Yo, Marc Donnovan, con una mochila portabebés.

-¿Qué debo hacer con esto?- 

-Salir a la calle con la pequeña. Si la tienes cerca, no la pasará nada.- Algo de razón tenía, más segura que en el carrito estará.
Con la cabeza bien alta, yo, el rico y soltero más codiciado de Haston, saldré a la calle con un bebé en el pecho. Que irónico..

Me monté en el coche y activé el dispositivo de rastreo del móvil de Luce. No iba a perderla por segunda vez. 

-Robin (mi guardaespaldas más fiable), llévame a esta dirección.- Dije mostrándole el mapa del móvil.

Cuando llegué, me bajé del coche y me escabullí de los periodistas que estaban parados en una cafetería. Entré al Vips donde según el móvil, Luce estaba y, nada más entrar, en la mesa del fondo, vi a Daniel lanzarse a dar un beso a mi mujer. Aceleré el paso intentando no despertar a la pequeña y le separé de ella.

-Marc, ¡qué haces aquí y por qué traes a la niña?- Dijo Luce poniéndose de pie.

-¡Cállate!. Dije enfadado. Sigue acercándose a es niño a pesar de que este se le lanza.

-No la mandes callar.- Dijo Daniel encarándose conmigo. Me quité el arnés y se lo di a Luce junto con Victoria. Sin pensarlo me lancé sobre este imbécil y lo tiré al suelo. A pesar de que hace unos meses era un espagueti, este chico se había puesto en forma y me estaba costando quitármelo de encima.

-¿Cómo te atreves a besarla? Ella es mía.- Dije tan frustrado... ¿Por qué está cría no podía verme como me veían las demás mujeres?

-Ella no es tuya Marc. Está obligada por un estúpido contrato. Asúmelo, ¡No te quiere!- Dijo Daniel, soltándome. 

¡No te quiere! Esas palabras sonaron en mi cabeza durante un rato. No podía ser cierto, ya teníamos una niña y, ella me quiere, lo sé. 

-¿Y te crees que a ti si?- Dije intentando parecer que sus palabras no me habían dolido (aunque no era cierto). -Solo eres su mejor amigo y es lo que serás siempre. No sé si te has dado cuenta pero... ¿Sabes como se hacen los hijos?- Con estas palabras debió de darse cuenta que no pintaba nada.

-¿Violarla te hace sentir orgulloso?-

¿Orgulloso? Orgulloso estaré cuando le mate. Le cogí del cuello de la camiseta y lo estampé contra el suelo.

-Bastaaaaaa. Ya estoy cansada de vosotros dos. ¿Y lo que yo siento?- Dijo Luce entre lágrimas antes de salir corriendo con la pequeña.

-Esta vez la hiciste buena.- Dijo Daniel recuperándose del golpe.

-¿Buena? Tú has empezado todo esto cuando la has besado.- La gente nos miraba y el gerente se acercó una vez nos pusimos de pie.

-Tengo que ir con ella.- Dije haciéndome hueco entre la gente que nos había hecho un corrillo.

-Espere, ¿quién pagará este desastre?- Dijo el gerente agarrando mi camisa. Saqué mi identificación y se la enseñé. Este me soltó y me pidió disculpas. La mayoría de las tiendas de esta zona fueron compradas por mi padre así que no habría problema en pagar los destrozos porque son nuestras.

-Marc, te acompaño.- Dijo Daniel corriendo detrás de mi.

-¿Te interesa tu vida o eres así de masoca?- Pregunté sin parar de correr. 

-¡Luce!- Gritó Daniel. Una furgoneta negra con cristales tintados estaba parada cerca de un callejón. Unos hombres con traje llevaban a una chica en brazos. Reconocí la matricula al verla, no podía  ser cierto... Padre adoptivo tenía a Luce.

Intentamos correr pero no conseguimos nada, además, disparar llamaría la atención de la gente y con ellos los periodistas. Tenía que arreglar esto sin que padre se enterara.

-Daniel, no hagas preguntas y haz lo que yo te diga. Por el bien de Luce.- Él asintió.

Llame a Robin y le pedí que viniese a buscarme lo antes posible. Cuando llegó montamos en el coche y activé el localizador de Luce. En menos de diez minutos recibí un mensaje de un número desconocido. 

Este decía:

Marc Donnovan, tengo a tu mujer y tu hija. Ya sabes que es lo que quiero. Tráelo y no las haré nada. Ven solo, no quiero a tus viejos amigos en mi casa. Si noto algo, olvídate de ellas. Ya sabes lo duro que es perder una mujer y un hijo, ¿no crees?

Padre adoptivo.

Después adjuntó una imagen al mensaje.

-Desgraciado.- Dije tirando el móvil al suelo.

-¿Qué pasa?- Preguntó Daniel devolviéndome el móvil.

-Necesito parar un momento.- Me bajé y compré un pendrive  en una tienda de informática (por suerte tenían el modelo que necesitaba). Después subí al coche y le pedí a mi guardaespaldas que me llevara a casa de ese desgraciado. Por fin después de todo iba a saldar cuentas.




















Casada con un Demonio (+18)  [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora