Capitulo 42

6.9K 360 17
                                        

LUCE*

Noo... No puede pasarme esto a mi.
Cogí el dinero prestado de Marc y me fui en busca de una farmacia.
Estaba claro que no iba a ir a la del pueblo que me conocían. Cogí un taxi y me fui a la ciudad.



-Lléveme a alguna farmacia por favor.- Le dije al conductor cuando estábamos llegando a la ciudad.


-Ya estamos señorita. Serán 20€.-
Menos mal que Marc me había dado 100€. No sé porque tanto pero me vendría bien.
Bajé del taxi y entré en la farmacia.

Estaba asustada y no sabía si salir corriendo.



-¿Puedo ayudarla?- Dijo una mujer de unos cincuenta años.


-Yo...-



-Laila. Te dije que te quedarás dentro.-
Dijo la dependienta a una chica de cabellos rubios asomada detrás de una puerta. Tendría mi edad o algún año más. Era guapa y sus ojos me miraban curiosos.



-Perdone señorita. Esta es mi hija Laila.-



-Hola.- Dije acercándome a ella. -Me llamo Luce.-




-Hemos abierto hace poco y Laila aún no tiene amigos aquí.- Dijo la dependienta que sería su madre. -¿Qué querías?- Me preguntó cambiando de tema.




-Emm... Pues unas tiritas por favor.-
Mentirosa...



-Aquí tiene. Son 3€.- Pagué y salí de la farmacia.
Me quede un rato fuera pensando como entrar y pedir lo que necesitaba cuando alguien me tocó el hombro.

La chica de antes estaba fuera frente a mi.


-¿Quieres dar una vuelta?- Me preguntó mirando sus pulseras.



Necesitaba un respiro.



-Claro. Vamos al centro comercial.-
Caminamos juntas hasta llegar al centro y nos pedimos unos helados.
Era simpática y tenía gustos parecidos a los míos.



-Podemos comunicarnos si quieres.- Le dije una vez llegamos de vuelta a la farmacia.




-Este es mi número.- Dijo mostrando su móvil. Apunté el número de teléfono y me despedí de Laila.

La farmacia seguía abierta y no sabía si entrar o no. Me daba vergüenza.



-Te pasa algo, ¿verdad?- Me preguntó Laila por detrás. Parece que aún no había entrado.



-Es que...- No me salían las palabras.




-Espérame aquí.- Dijo entrando a la farmacia.




Me quede sentada en un banco de fuera esperando a que Laila saliera.
Mientras tanto cogí el móvil para ver los mensajes:


Mamá: Acuérdate de llegar a las 17:30. Mi bebé ha crecido.

Papa: Mi niña se hace mayor.

Marc: ¿Dónde te has metido?


Daniel: Te hecho de menos.


Instagram: varios mensajes de gente felicitándome.



-Pff...-



-Ya estoy.-



-¿Qué querías Laila?-



-Toma.- Dijo entregándome una cajita larga.
Leí lo que era y no me lo creía.



Casada con un Demonio (+18)  [EDITANDO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora