MARC*
No... No podía ser mi padre. ¡Él no!
-Marc... Deberías calmarte.- Dijo Wilson dándome una palmadita en la espalda.
¿Cómo iba a calmarme? El mayor narcotraficante de nuestro país es mi padre. Además, secuestró a mi hija y mi mujer. También ha matado a Daniel (no me caía tan mal el chico...).
-¿Por qué me hiciste abrir el maldito maletín?- Estaba furioso y mucho. Por una vez en mi vida, no tenía el control de lo que me rodeaba y eso me sacaba de quicio.
-¡Que no me toques!- Sin querer queriendo, mi mano apartó la de Wilson que intentaba consolarme. Era mi mejor amigo pero no quería oír su consuelo.
-No te permito sentir pena por mi.-
Wilson se frotaba la mano mientras miraba el maletín. Se colocó la bata, se puso recto y me dio una media sonrisa.
-Habitación 112.- Dijo eso y se fue.
Tras cerrarse la puerta el despacho se encontraba en silencio. Ni el aire ni el canto de los pájaros se escuchaban dentro de la habitación. Necesitaba esa tranquilidad por un rato.
Cogí la foto y la carta y la guardé en el bolsillo interno de mi chaqueta. Después, guardé el maletín en la caja fuerte y coloqué el despacho.
-¿Habitación 112? Esa mueca... ¿Que tramará?- Intenté despejar mi mente terminandome el poco café que quedaba en mi taza y miré el reloj. Ya aclararía las cosas tranquilamente en casa.
Salí del despacho observando por última vez la foto. Ella era tan guapa... Si la hubiera conocido no sería como soy.
Caminaba con desesperación por los pasillos de ese laberinto por que un hospital no parecía. Mi poca paciencia heredada de quien fuera estaba avisándome de que en poco iba a llegar a mi límite.
Las enfermeras me seguían a paso ligero y los médicos me esquivaban. ¿Enserio?
Me giré y tres chicas jóvenes de chocaron contra mi.
-Lo sentimos.- Dijeron a la vez.
Las tres me miraban sin pestañear, parecían estatuas.
-¿Os puedo ayudar?- Dije sabiendo que me arrepentiría rápido de mis palabras.
-No les ayudes. Vete de ahí corriendo.- Decía mi conciencia mala.
-Eso, eso. Tú corre.- Decía mi otra conciencia, ¿mala?
¿No se supone que debo tener una conciencia buena y otra mala? Es como si sobre mis hombros solo viviesen dos diablillos.
-¡Somos diablillos!-
Tras salir de mis pensamientos las chicas aún me miraban sin decir palabra.
-Yo...- Una de ellas me puso un cuaderno en la boca y otra me ofreció un bolígrafo.
-¿Nos das un autógrafo?- Volvieron a decir a la vez.
A pesar de parecer chicas tranquilas y normales, los pelos se me pusieron de punta.
-No soy una celebridad.- Dije alborotado mi pelo para cambiar un poco mi cara.
-Claro que sí. Tú eres Marc Donovan, el chico millonario más codiciado de la ciudad.- Está vez solo habló una de ellas. Era una chica bajita, pelo negro y gafas.
-Es difícil confundirte con otro.- Dijo la más alta. Está era aún más guapa que su compañera, su pelo era rubio y llevaba escote.
Mmmm...
-No Marc, céntrate.- Me dije a mi mismo.
-¡Escote!- Grito mi conciencia por dentro.
Llevaba tiempo sin hacerlo con Luce y mi amigo lo sabía.
ESTÁS LEYENDO
Casada con un Demonio (+18) [EDITANDO]
RomanceEn vísperas de su mayoría de edad, una joven es forzada por su padre a casarse con un hombre rico y misterioso, apodado como "el demonio" por sus ardientes pasiones y su imponente reputación. Atrapada en un torbellino de deseo y traición, se ve arra...
![Casada con un Demonio (+18) [EDITANDO]](https://img.wattpad.com/cover/145879198-64-k856924.jpg)