Wayward Daughter. Chapter 16.

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Ambos saltamos de nuestros lugares saliendo corriendo tras del par de brujas del bar. Intenté seguirle el paso pero mis tacones no eran rivales para sus piernas largas. La gente se nos quedo mirando, y pocas personas salieron del local para observar el espectáculo, pero no fue hasta que me di cuenta de que jamás los iba a alcanzar que decidí sacar mi arma y soltar un disparo. Sam estaba en mi campo de tiro, pero la desviación de bala no podría alcanzarlo, así que dispare.

Escuché un alarido de dolor y luego oí un cuerpo desplomarse contra un auto. Sam se giro a verme con arma en mano y el cañon apuntando a donde se encontraba Tiago.

—¿¡Qué fue eso!?— gritó Sam a una cuadra de distancia de mí.

Aceleré el paso con los tacones resonando contra el pavimento hasta pasar de lado a Sam.

—¿Me quieres explicar el disparo?— volvió a insistir Sam.

—Funciono ¿qué no? Ambos se detuvieron— dije señalando con la cabeza al par de brujas recargados contra el carro, ella tratando de parar el sangrado en la pierna de Tiago.

—Esa no es forma.

—¿Quieres encontrar al asesino de Viktor o no?— no respondió  mientras me seguía paso.

—Liana, tienes que irte. Son cazadores— escuché decir a Tiago tratando de convencer a su novia de dejarlo atrás.

—No te dejare. Si morimos hoy, será juntos— la chica levantó la mirada donde me encontraba con pistola en mano pero escondida de la vista de los merodeadores.

La herida en la pierna de Tiago no era fatal, pero aun perdía bastante sangre. La bala atravesó el muslo, y podía ser un poco difícil mover la pierna en si.

—No van a morir hoy si nos dicen lo que queremos saber— dije con un poco dd burla en la voz. Ambos se me quedaron mirando con recelo. —Aparte, la herida no es mortal. Solo un rasguño para evitar que corrieran.

—¿Qué saben de Viktor Bryce?— preguntó Sam sin mas preámbulo lo cual me agrado.

—¿Viktor? No mucho. ¿Se ha vuelto a meter en problemas ese niño?— dijo Tiago tratando de levantarse para poder estar a nuestra altura.

Sam y yo nos miramos sin comprender del todo lo que dijo Tiago.

—Viktor esta muerto.— dije sin suavidad.

—¿Qué?— ambos me miraron con desconcierto y después de analizar la tristeza invadió ambos de sus rostros. —Oh no.— Tiago se golpeo la cabeza con la puerta del auto mientras trataba de retener las lagrimas. —Liana, ¿qué vamos a hacer ahora?

Miré a Sam pues esa no era la reacción que buscaba de un par de asesinos.

—Esperen, ¿ustedes no asesinaron a Viktor?— Liana ayudó a que Viktor pudiera levantarse con mucha dificultad pero lo lograron para que pudieran estar a nuestra altura.

Su pierna aun sangraba pero por alguna razón que no entendía no parecía ser tan grave como lo vi en un inicio.

—¿Nosotros? No, por supuesto que no.— esta vez dijo Liana algo alterada, mas bien enojada de que pudiera siquiera pensar en algo tan malo como eso. —Nosotros...— miró a Tiago como dudando en decirlo u ocultarlo.

—¿Qué sucede?— preguntó Sam después de que el par mirara a su alrededor cerciorándose de que en efecto había mucho transeúntes alrededor.

—Aquí no.— dijo Tiago —Les diremos todo, pero aquí no.

•••

Entre Sam y yo decidimos llevarlos al motel donde nos estábamos hospedando, con Tiago aun chorreando sangre pero no tanta como esperaba.

—Tu herida no esta...

—¿Tan grave como esperabas?— solo asentí mientras Tiago soltaba una pequeña sonrisa de burla —Mi cuerpo puede curarse en caso de lesión, pero como esta es una de humano no puedo hacerlo mas rápido. Si es mágico sí.

—Básicamente ¿regeneración avanzada?

—Puedes decir eso— se encogió se hombros tomando asiento en la silla que en la mañana utilizó Sam. —Pero es un hechizo.

—Y bien, ¿qué es eso que iban a decirnos?— preguntó Sam manteniéndose de pie con brazos cruzados dando un aire tenebroso.

Liana y Tiago se miraron y tomaron de las manos con fuerza.

—Nosotros no fuimos quienes asesinaron a Viktor— dijo Liana con la voz ahogada y viendo de forma melancólica a Tiago. —Era nuestro hijo.— por fin hablo Liana tratando de retener las lagrimas pero no pudo —Todos ellos.— señalo a la pared detrás de Sam donde se encontraban las fotos de seis personas; las víctimas de nuestro monstruo.

—¿Cómo dicen?— preguntó Sam sin poder creer lo que escuchaba. Al igual que yo.

Wayward Winchester. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora