Wayward Daughter. Chapter 42.

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Tres pares de ojos me miraban con intensidad esperando algo, una respuesta, una clarificación, una explicación de seguro. Yo me encontraba sumergida en mis recuerdos mas obscuros y tóxicos, eso que siempre llevo como anclas a mis pies. No podía tomar un solo paso, una sola decision sin que esos recuerdos no influyeran en ello.

—Claire, ¿qué es lo que sucede?— fue Castiel quien pregunto rompiendo el silencio que se había formado.

—Apuesto que siempre se preguntaron que era lo que pensaba. Que sucesos marcaron mi vida. Se los dije pero el que los vean por ustedes mismos... tal vez cause que me vean de forma diferente.— no conocía mucho de mis hermanos mas allá de lo que habíamos convivido los últimos meses, pero de alguna manera sabia que cualquier cosa después de hoy cambiaria entre nosotros. Y no estaba preparada para eso.

—¿Ahora que sigue entonces?—preguntó Dean sin pensarlo mucho. Él parecía un poco fuera de lugar, algo le incomodaba pero no sabia que era.

—Cuando me uní a la marina fue un verdadero reto pues tenia que seguir ordenes y ser muy estricta con mi cuerpo. Seguía un regimen que no muchos pueden mantener.— me puse de pie y mire a mis hermanos y su ángel guardián con detenimiento. El panorama cambio, ahora estábamos en lo que era una base militar que yo conocía bien. —Eso no fue difícil, lo difícil fue hacerme un lugar en el equipo de fuerzas especiales.

—¿Qué fue lo que tuviste que hacer?— Dean siempre parecía ser un hombre de acerco, que no importaba cuanto pasara a su alrededor él siempre se mantendría firme, estoico y sin dudar, pero ahora él trataba de no mostrar su preocupación. Él quería aferrarse a la ignorancia que poseía de mí, pero al estar aquí no podia escapar de mis recuerdos tampoco.

—No lo que tuve que hacer. Lo que tuve que soportar durante meses antes de siquiera pensar en renunciar.— respondí manteniendo la mirada al frente poniendo mi atención en mis siguientes memorias.

—Hey, ricitos, ¿qué te parecería una noche en mi cuartel? Una noche de diversión no nos vendría mal— dijo uno de ellos, cuyos nombre he decido olvidar y recordar lo menos posible por la misma razón. Se había acercado demasiado a mí y me sujetaba de la cintura mientras yo aun intentaba terminar de atarme las agujetas del zapato.

—Hoy no, soldado. Mañana hay revisión y tenemos que estar muy atentos— sé que mi respuesta se prestaba a mal interpretaciones pero en ese instante —ni en ningún otro— no podía mostrar debilidad.

Eran pocas las mujeres que podían ingresar en este escuadrón, éramos elite y en mi caso no era diferente. Eramos tres en total, dentro de un grupo de siete hombre llenos de testosterona y con necesidades que saciar. De las tres ellos siempre decían que yo era la mas hermosa y bonita, que querían que mis ojos verdes los miraran directo a los ojos y... bueno era cosas demasiado explícitas para mi gusto. Eran soldados, no eran caballeros.

Cada uno de ellos insistía de una manera u otra que tuviera relaciones con ellos, pero mi respuesta siempre era la misma. Conforme pasaron las semanas los chicos dejaron de insistir, pero con ello en su lugar llego algo mas.

—¿Te violaron?— la pregunta vino de una voz temerosa, preocupada y cuando mis ojos no encontraron a su dueño, él soltó un jadeo.

—No, pero el abuso que vino después se sintió muy parecido.— mi voz era calmada mientras hurgaba entre mis recuerdos por esas sensaciones que tanto hacia querido ignorar por años.

Conforme los recuerdos aparecían en mi mente estos se proyectaban enfrente nosotros conmigo siendo la espectadora de eventos tan devastadores. El panorama cambio a unos vestidores, un lugar frío de cerámica gris y blanca con regaderas separadas por una pequeña pared al final del salón y bancas en medio. Me encontraba sola tratando de tomarme una ducha cuando escuché ruidos extraños. El lugar estaba parcialmente cubierto en vapor que me impedía ver con claridad lo que estuviera pasando ahí. En mis entrañas podía sentir que algo andaba mal, algo estaba apunto de pasar y no me equivoque cuando dos de mis compañeros aparecieron a mis costados. Me tomaron de las manos cada uno y me sostuvieron de ellas mientras yo gritaba por una explicación a sus acciones.

Wayward Winchester. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora