Wayward Sons. Chapter 33.

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Todos se encontraban en el pequeño espacio esperando a que Claire terminara de regurgitar la sangre de la noche anterior que aun se encontraba en su boca y garganta. El último escupitajo sonó, y con el toda la atención regreso a Claire quien aun llena de golpes mantenía la cabeza en alto. Miró a Sam primero para luego pasear su mirada por el resto de los presentes y acabar en Charlie, quien la miraba expectante.

Se aclaró la garganta y se giró para ver a Gabriel.

—¿Quién es Abaddon?— su pregunta fue directa y algo en su voz daba a entender que si planeaban desviarse del tema, ella los iba a hacer hablar.

—¿Abaddon? Un Caballero del Infierno que enfrentamos hace meses. Dean la mató— contestó Sam, Claire notó la inusual quietud de Gabriel y luego soltó una sonrisa burlona. —¿Qué es tan gracioso, Claire? Aparte, ¿cómo sabes de ella? Nunca te dijimos nada.

—No parece tan muerta para mí, Sam. Es todo— respondió Claire intentando levantarse de la camilla en la que se encontraba.

—Es imposible que haya sido Abaddon. Ella ya no existe. Ella fue la razón por la cual Dean obtuvo la Marca de Caín. ¡Ella esta muerta!

—Mírame y dime si esta muerta.— dijo Claire poniendose sobre sus pies para luego señalarse a cuerpo completo —Sé quien lo hizo porque Gabriel la reconoció a la perfección.

—¿Qué?— Sam frunció el ceño y se giró para ver a Gabriel quien mantenía su mirada perdida en algún punto fuera de la ventana del pequeño remolque.

Castiel... llamó Claire en su mente mirando distraída las paredes del lugar.

—¿Por qué no nos-me dijiste nada anoche? ¿Por qué no mencionaste que era ella?— las preguntas de Sam hacía el arcángel iban como disparadas de una ametralladora, casi desesperadas por recibir respuesta.

—No te esfuerces, Sam. Algo esconde, no sé que es pero tiene que ver con Abaddon— dijo Claire para luego girarse a ver al dueño del lugar —Disculpe, ¿en que remolque nos encontramos?

El chamán, que hasta el momento se había mantenido en silencio tratando de asimilar todo lo que estaba escuchando, levantó la mirada a Claire.

—El treinta y tres— respondió el hombre con un suspiro que hacía cargo en su conciencia.

Para antes de que cualquiera pudiera preguntar para que Claire quería el numero del remolque, alguien mas se presento ante ellos.

—Castiel, ¿qué haces aquí?— preguntó Charlie mirando al hombre en gabardina con asombro.

—¿Listo?— dijo Claire aun en la parte posterior del remolque sujetando su chaqueta contra ella tomando pasos a duras penas hacía Castiel.

—Cuando tú lo estes— respondió Castiel extendiendo su mano hacia la rubia evitando que ella cayera al suelo por el dolor en sus piernas.

—Claire, ¿qué es lo que sucede?— preguntó Sam esperando recibir una respuesta.

—Necesito un tiempo a solas. Ya que no pude percibir a ese demonio como lo hago con los otros, y ya que alguien no quiso sanarme supongo que sera mejor que me tome un tiempo.— dijo Claire tomando el brazo de Castiel con fuerza. —Avísenle a Dean.

—Claire...— comenzó a decir Sam pero fue interrumpido por la susodicha.

—Regresare. Pero primero tengo que investigar un poco.— y con esa como su ultima palabra ambos, Castiel y Claire desaparecieron del lugar.

—Y ¿ahora qué?— preguntó Charlie mirando a Sam.

—No lo sé.— respondió mientras mantenía su mirada en Gabriel quien lo ignoraba por completo.

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