Desperté a la mañana siguiente con un dolor fuerte de cabeza que me martillaba a cada paso que daba por mi apartamento. Eran las once de la mañana y la luz se escurría por las ventanas iluminando cada rincón de la sala y cocina. No tenía ánimos de hacer desayuno así que simplemente me arreglé el cabello, me puse ropa decente y salí del lugar para comprar algo de comida en un restaurante que se encontraba al otro lado de la ciudad.
—Hola, Melissa— dije mientras atendía el celular. —¿Qué sucede?
—Hola, Claire, ¿te desperté?— preguntó ella desde el otro lado de la linea.
—No, estoy saliendo para agarrar algo de comer. Y ¿tú, cómo estas?— entré en el garage del edificio y me acerqué a mi vehículo para luego salir del lugar.
—Estoy bien. Estas de descanso ¿qué no? Pensé que tal vez podríamos vernos.
—Melissa, sabes que no puedo ir a Sacramento. Acabo de regresar de un viaje largo de cinco días. Estoy cansada y la verdad no tengo ganas de estar otro tanto de horas en el carro.
—Muy bien. No insistiré pues la última vez que nos vimos tú viniste a Sacramento. El siguiente encuentro va por mí.
—Tiene que serlo. Tuve una pesadilla muy extraña y aun no me recupero por completo de lo horrible que fue.— conduje por la ciudad hasta llegar a mi lugar favorito para comprar una hermosa hamburguesa con queso y cafe negro para comenzar el día.
—¿Qué soñaste?
—El fin del mundo.— respondí tratando de encontrar un significado razonable a ese sueño.
—¿Qué? Y por que estarías soñando tal cosa, Claire? Digo, no eres del tipo de persona que ve películas de zombies o distopias.
—Lo sé, pero lo más extraño es que en el sueño estaban estas dos personas, Dean y Sam. Fue muy extraño. Puedo jurar que esos nombres me son familiares, pero a ellos no los conozco.— contesté a su comentario.
—¡Claire Alexander, tal vez estas viendo las caras de tus futuros hijos!— su grito me hizo despegar el celular de mi oído pues me había lastimado el tímpano.
Recordé las caras de ambos. Eran guapos y aunque en mi sueño me encontrara a una distancia segura de ellos, pude distinguir rasgos familiares en ellos: los ojos verdes de mamá, en ambos. Tal vez si estaba soñando a mis hijos.
—Oh querida, no tienes ni la mas minima idea— dijo una voz a mi lado llena de diversión. Voltee a mirarlo asustada pues estaba en mi carro un hombre extraño hablándome con total confianza.
No pude evitar que el carro casi se estrellara contra un autobús que cruzaba la calle en perpendicular a mí pero logré desviar mi vehículo lo suficiente para evitar terminar en el hospital, pero sin salir ilesa de una multa de la ciudad. Detuve el carro y me giré para encararme con el sujeto que me había hablado pero ya no estaba.
—¡Hola! ¿Claire? ¿Qué sucede?
—Melissa, te hablo luego— dije y de inmediato colgué la llamada.
Salí del carro para ver si había sufrido daños mi bebé, pero no. El camión casi logra hacerle una enorme abolladura en la parte trasera del portaequipajes. Suspiré con alivio de que mi bebé estuviera en perfectas condiciones. El conductor del autobús bajó e inspeccionó la parte frontal de su vehículo.
—Hay que llamar a la policía— comentó una señora que había bajado del camión.
—¿Señor? Como usted quiera hacerlo. Ninguno de los dos vehículos sufrieron daños y tampoco sus pasajeros.— el hombre me miró y luego miró el carro a mis espaldas y asintió.
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Wayward Winchester.
Fanfiction[Sinopsis] Claire Winchester, una mujer que tiene una vida organizada y vive en su propio mundo. Su madre murió cuando era pequeña y fue criada por su padre, un Ex Marine que creó inesperadas expectativas en Claire para cumplir. Ahora ella d...
