—Ya que nadie parece querer hablar. Me largo— saqué las llaves de mi bolsillo del pantalón y caminé hasta donde estaba mi nene.
Abrí la puerta del carro pero con un golpe abrupto fue cerrada de nuevo al tiempo que alguien me jalaba para girarme a verlo. La punta de un cuchillo se sostenía contra mi garganta en un hostil intento por defender territorio.
—Yo que tú no haría eso— dije con una sonrisa cínica en mis labios.
—¿Ah sí, por qué? ¿Por qué eres mi hermana y esa porquería de mierda? Mira, no me importa quien seas, acabas de amenazar con llevarte a mi bebé enfrente de mí y eso no lo voy a pasar por alto. He golpeado a Sam por llevársela sin permiso y a él lo conozco mi vida entera.
—¿Por qué no miras hacía abajo, idiota?— Dean bajó un poco la mirada y entonces se dio cuenta. —¿Qué te importa más, el carro o tu vida sexual?
Mi cuchillo se encontraba apuntando directamente a su entrepierna, justo donde a cualquier hombre le aterraba ser molestado.
—Ahora quítame esa navaja del cuello— ordené y él despacio lo hizo cuidando mi cuchillo que también retiré con cuidado. —Vuelve a amenazarme con esa cosa y te rebanaré las pelotas yo misma.
Él hizo un traspié chocando con su hermano detrás de él. Gabriel soltó una risa ahogada desde el otro lado del salón ante mi comentario.
—Es como mirar un reflejo tuyo, Dean.— comentó Gabriel casi cayendo al suelo por la risa tan desenfrenada a lo que le causaba tanta gracia. —Esto es tan divertido.
Todos estaban tan distraídos con Gabriel y su tonta risa sobre mí que nadie se dio cuenta, o hicieron el intento de detenerme de acercarme a donde se encontraba Gabriel y con mi cuchillo le hice un corte en el brazo del cual de inmediato se quejo cubriendo con su otra mano. Yo di un traspié al ver que lo que salía de él no era sangre, sino una luz muy brillante y eso me asusto.
—¿Qué eres?— jadee dando cautelosos y delicados pasos hacía atrás.
—¡Dame eso!— gritó Balthazar quitándome de las manos el cuchillo de mi padre y luego lo examinó. —No es posible— jadeó con poco aliento. —Es una espada impía.
Gabriel miraba con mucha atención el pedazo de metal que con anterioridad perteneció a mi padre y que ahora me pertenece a mí, que Balthazar aun sostenía en alto.
—Y ¿qué es eso?— preguntó Dean desde el otro lado del salón.
—¡Dame eso! Es mío— dije tratando de alcanzarlo de la mano de Balthazar que intentaba alejarlo de mí llevándolo mas alto sobre mi cabeza.
—Esto es divertido— dijo Balthazar mientras soltaba una carcajada.
—¿De dónde sacaste ese cuchillo?— dijo Gabriel con seriedad mientras posaba su mano sobre la herida que le infligí. —Claire, ¿de dónde lo sacaste?
—Era de papá, ¿sí?— dije con enojo y aproveché el silencio que causo mi respuesta para tomar lo que me pertenece.
—¿Una espada impía? Gabriel, ¿eso qué significa?— volvió a preguntar Dean con más insistencia.
—Es una espada sacrilegica, no sagrada, profana e impura de un ángel caído— respondió Balthazar con seriedad —Espadas que se creyeron estaban sumergidas en el fondo del océano, o destruidas por el magma en los primeros días de la creación.
Me giré a verlo algo sorprendida de sus palabras y de que nadie más estuviera tan sorprendida como yo. Miré mi cuchillo y luego levanté la mirada de nuevo al cuarteto de imbeciles que seguían mirando el cuchillo artesanal que mi padre me heredo a mí.
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Wayward Winchester.
Fanfiction[Sinopsis] Claire Winchester, una mujer que tiene una vida organizada y vive en su propio mundo. Su madre murió cuando era pequeña y fue criada por su padre, un Ex Marine que creó inesperadas expectativas en Claire para cumplir. Ahora ella d...
