Azrael estaba comenzando a alterarse con demasiada frecuencia provocando que yo, en mi esencia notara todos los cambios de animo a tal punto de poder captar ciertas partes de su vida a través de mis ojos. En las tantas conversaciones que mantenía con su hermana Abbadon pude reconocer de que se trataba. Aunque no supiera con exactitud cuanto tiempo era el que llevaba Azrael dentro de mi cuerpo, sospechaba que era bastante tal vez hasta mas que un mes y de cierta forma eso me hacía sentir olvidada y triste, pero no sin razón para no tratar de recobrar control de mi cuerpo. Abbadon en ocaciones llegaba molesta al penthouse en el que Azrael se había empeñado en vivir. De cierta forma no culpaba al Arcángel de la Muerte por querer tener todos estos lujos, ¿después de pasar varios centenarios atrapado en un agujero? No podía culparlo. Sus peleas se volvían mas y mas frecuentes, no violentas pero casi, pues al parecer varios artefactos místicos y poderosos habían desaparecido poniendo a la Caballero del Infierno preocupada pues al parecer esos artefactos podían ser usados para crear una cárcel, pero no una cualquiera, una especial para solo un tipo de arcángel: Arzael.
—¡Debes de tomarte esto con mas seriedad!— había gritado la demonio en una ocasión después de describir que el oráculo de alguna sacerdotisa poderosa desapareciera tras la presencia de ángeles en esa misma cuidad.
—Me tiene sin cuidado lo que hagan los monos lampiños— le respondió Azrael con mi voz.
El ser espía de estos intercambios me hacía sentir como intrusa pero era mi cuerpo, así simplemente ignoraba el sentimiento, pero ser testigo de sus conversaciones era como verlas a travez de la rendija de una puerta entreabierta apenas pudiendo distinguir sus caras y acciones.
—Pues no debería. Si juntan todos los artefactos, Azry, bye-bye a todos nuestros planes. Podrán vencerte.— dijo Abbadon bajando el tono de voz demostrando la preocupación que sentía por su hermana.
—No te preocupes, Abby. Aun si logran encerrarme, jamás podrán dejar a Claire conmigo toda una eternidad. Saben lo que podría pasarle.— respondió Azrael quitada de la pena con una frialdad que de haber podido, me hubiera hecho estremecer.
—Jamás le harías daño. Sientes simpatía por la niña.— sentenció Abbadon dirigiendo su mirada al suelo con resignación.
Azrael notó mi presencia y me regreso a mi "rincón feliz" para mantenerme reprimida y alejada de sus momentos en la luz.
•••
En los escenarios que Azrael me hacia perderme se habían vuelto tan predecibles que me era tan sencillo escapar de ellos o ignorarlos, que simplemente lo hacía.
No podia dejar de recordar a mis hermanos, a los ángeles que siempre estuvieron ahí, a Charlie y aun con mas fuerza la ultima vez que los vi como yo misma. Cada vez que volvía a ese momento también parecía desvanecerse más y más de mi mente.
Algo me distrajo de mis recuerdos hechos humo y me enfocó en lo que parecía ser otro vano intento de Azrael por mantenerme quieta. Un olor conocido de hace muchos años invadió mis fosas nasales incitándome a seguirlo.
Me encontraba en una casa de paredes verdes oliva y retratos de personas que no alcazaba a distinguir, como si una neblina se encontraba sobre sus rostros. Escuche risas provenientes de la puerta trasera de la casa que se encontraba completamente abierta dejando entrar la luz a la poca iluminada casa. Era tarde, una tarde de verano en lo que parecía ser un clima cálido de Kansas que me llevaba a revivir bonitos recuerdos de mi niñez de los cuales realmente no recordaba nada, solo un sentimiento de paz y felicidad. Di varios pasos hasta llegar al umbral de la puerta que daba al patio pero algo dentro de mí me hizo titubear ante la posibilidad de lo que se encontraba afuera y solo fuera Azrael jugando cruelmente conmigo, pero esas risas energéticas volvieron a sonar dándome ese pequeño impulso para cruzar la puerta y poder ver lo que se encontraba al otro lado. Lo que antes se sintió como un sueño; vago y sin forma, se transformo en algo claro y vivido que me hacia sentir como si me encontrara en ese instante, con ellos a mi lado todos conviviendo como una familia; como la hermosa familia que siempre quise y siempre debimos de ser.
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Wayward Winchester.
Fiksi Penggemar[Sinopsis] Claire Winchester, una mujer que tiene una vida organizada y vive en su propio mundo. Su madre murió cuando era pequeña y fue criada por su padre, un Ex Marine que creó inesperadas expectativas en Claire para cumplir. Ahora ella d...
